Despejar bosques para cultivar, más dañino en los trópicos

Tierra para cultivo
Image caption En los trópicos, la limpieza del terreno libera más CO2 que en las zonas templadas y el rendimiento de los cultivos por hectárea es menor.

Cuando se despeja una zona boscosa para hacer lugar a la agricultura se libera, inevitablemente, una cierta cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, uno de los gases con efecto invernadero que contribuye en mayor medida al calentamiento global.

Sin embargo, este problema es mucho más marcado en los trópicos que en las zonas templadas, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos.

"En comparación con las regiones templadas, los trópicos liberan cerca del doble de carbono por cada unidad de tierra despejada", le explicó a BBC Mundo Paul West, principal autor del estudio.

Además, señalan los investigadores, los cultivos en esta región del planeta rinden menos de la mitad, cuando se compara su rendimiento con el de los cultivos de zonas templadas.

Por esta razón, para cumplir con la creciente demanda de alimentos perjudicando lo menos posible el medio ambiente, es importante "invertir más recursos en aumentar la producción en las tierras agrícolas ya existentes que en expandir la producción hacia nuevas tierras", aseguró West.

Para llegar a eta conclusión, los investigadores analizaron cómo sería el rendimiento de 175 tipos de cultivo -desde el trigo, el maíz y el arroz hasta frutos exóticos como el quinoto- se plantasen en diferentes partes del mundo y luego estimaron cuánto CO2 se liberaría en la atmósfera, si tuviesen que limpiar esos terrenos para hacerles lugar.

Manejo de tierras

Una de las razones -casi obvia- que explica por qué este fenómeno es más agudo en el trópico, es que muchos de los bosques tropicales están cubiertos por una densa masa de vegetación, que almacena una cantidad enorme de carbono.

Image caption Los investigadores analizaron el rendimiento de 175 cultivos en distintas regiones del mundo.

Pero en términos de la cosecha, el rendimiento más bajo se debe a las prácticas agrícolas que se emplean en la zona, más que a las características del suelo o a las condiciones ambientales.

Actualmente, el 20% de la tierra en las regiones templadas está dedicada a la agricultura, mientras que en los trópicos este porcentaje es del 11%.

Sin embargo, es en los trópicos donde la expansión de tierras cultivables se está extendiendo más rápidamente. Según los investigadores, el 80% de los nuevos campos eran anteriormente bosques.

De ahí la importancia de maximizar el uso de las tierras cultivadas, "ya sea introduciendo distintos cultivos, variedad dentro de las cosechas, utilizando de manera más eficiente el agua o los fertilizantes y, posiblemente, rotando los cultivos dentro de los campos", dice West.

Preocupación menor

Los autores del estudio reconocen que, en la mayoría de los casos, la elección de ampliar los campos de cultivo está motivada por factores económicos, tecnológicos, de identidad nacional, y para garantizar la seguridad alimentaria.

"La cantidad de gases que se liberan en el aire es sólo una pequeña parte de la ecuación para la mayoría de la gente", comenta West.

Pero para aumentar el rendimiento sin dañar la capacidad de los ecosistemas de brindar beneficios ambientales como el suministro de agua, entre otros, la mejor alternativa es aumentar el rendimiento dentro de la tierras cultivadas, concluye el estudio.

Y, aclaran, esta regla no sólo es válida para los trópicos, donde el la diferencia entrer CO2 liberado y rendimiento por hectárea es más marcada, sino que tiene validez para todos los suelos del mundo en donde se cultiva.

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