Sarkozy estrena el "Air Sarko One"

Air Sarko One
Image caption El Airbus A330-200 es conocido ya como "Air Sarko One" parodiando el nombre del de Estados Unidos, "Air Force One".

La economía de su país lucha por remontar y su índice de popularidad está por el suelo, pero el presidente francés Nicolas Sarkozy decidió que es hora de despegar… al menos en lo que refiere a su nuevo avión oficial.

Este jueves es el día elegido para el estreno del Airbus A330-200 que Francia compró y remodeló especialmente para el uso presidencial. Apodado Air Sarko One por la prensa y los críticos, Sarkozy lo estrenó en su viaje a la cumbre del G20 en Seúl.

Con un costo total equivalente a US$ 242 millones, el avión tiene un dormitorio doble con ducha, un equipo codificado de comunicaciones y un sistema antimisiles, entre otras singularidades reseñadas por medios locales.

El oficialismo francés sostiene que el cambio era necesario para dotar al jefe de Estado de un avión a la altura de sus necesidades, con una comodidad y capacidad de vuelo mayor que la anterior flota aérea presidencial.

Pero el costo de la operación cuando se pregona la austeridad financiera y la reserva que mantiene la presidencia francesa sobre el tema generaron esta semana nuevos cuestionamientos de la oposición socialista y la prensa.

Avión en tiempos de crisis

Image caption Sarkozy asisitió al aniversario del armisticio de la I Guerra Mundial antes de estrenar el avión rumbo a Corea.

La idea de dotar a Francia de un avión presidencial comparable al estadounidense Air Force One tentaba desde hacía tiempo a Sarkozy y surgió formalmente a mitad de 2008, justo antes de la crisis financiera global.

A pesar de dudas opositoras, el presupuesto para la operación recibió aprobación parlamentaria al año siguiente y fue debitado de los fondos de defensa nacional.

Francia adquirió la aeronave usada a la aerolínea comercial Air Caraibes y la sometió a una reestructura especial para sus nuevas funciones.

Además de los US$ 242 millones que insumió la operación, el mantenimiento del avión presidencial francés costará cerca de US$ 67 millones los tres primeros años de uso y US$ 13,7 millones anuales a partir de 2013, según un informe de la Fuerza Aérea al Parlamento el mes pasado.

Pero los detalles de la operación aún motivan cuestionamientos: el diputado socialista François Loncle pidió esta semana por escrito al gobierno que especifique con claridad los costos de compra, reformas y mantenimiento del avión.

"Nada de ostentoso"

Con 60 metros de largo, el nuevo avión pintado con los tres colores de la bandera francesa, tiene una autonomía de vuelo de 12.500 kilómetros, cerca del doble que los dos Airbus A319 que reemplaza.

Esto permitirá a Sarkozy viajar a zonas lejanas como Asia o América Latina sin necesidad de hacer escalas, argumenta el gobierno.

La aeronave tiene capacidad para 60 personas y está dividida en diferentes secciones: un dormitorio con cama doble, baño en suite y ducha, informaron los medios franceses.

Image caption La compra y remodelación costó unos US$242 millones.

Además tiene una oficina privada para el presidente, una sala de reuniones con 11 asientos, un centro de asistencia médica y un puesto de comunicaciones codificadas telefónicas y por Internet para asegurar confidencialidad.

El sistema anti misiles con que fue equipado permitiría repeler eventuales ataques enemigos.

Avión para fumadores

La prensa francesa ha informado de más detalles como por ejemplo un filtro de aire para permitir fumar puros a un presidente que es a menudo criticado por su gusto por el lujo.

Sin embargo, algunas versiones que han circulado sobre una bañera o un horno de pizza a bordo han sido rechazadas por el gobierno, cuyo portavoz Luc Chatel asegura que el avión no tiene "nada de ostentoso".

Con la economía francesa que lucha por salir de la recesión y la popularidad de Sarkozy estancada en un mínimo de 26% según una encuesta de TNS Sofres, el Elíseo ha manejado el tema del nuevo avión con reserva.

"¿Por qué tanto misterio?", preguntó este jueves en su editorial el periódico local SudOuest.

"Si hay rumores, es que hay falta de transparencia", agregó. "Si hay polémica, es también que nuestro presidente la ha alimentado desde que fue electo, tanto por su estilo como por esa impresión de que no puede negarse a nada".

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