Argentina y el FMI: ¿relaciones esquizofrénicas?

Durante los últimos siete años los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y su esposa, la actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, hicieron bandera de su enemistad con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo al que culparon de haber contribuido con la caída de la economía argentina, en 2001.

Image caption El matrimonio Kirchner responsabilizó al FMI por la fuerte risis de 2001.

Las relaciones entre el FMI y Argentina alcanzaron su punto más ríspido a finales de 2005, luego de que Kirchner decidió cancelar sorpresivamente toda la deuda que Buenos Aires mantenía con el organismo multilateral de crédito.

Desde entonces, se suspendieron las visitas examinadoras de la entidad internacional al país.

La independencia del FMI se tornó uno de los pilares de la política económica de los Kirchner: hace pocas semanas, Fernández anunció en cadena nacional que había logrado llegar a un acuerdo para saldar la deuda que el país mantiene con el Club de París, "sin la intervención del FMI".

No obstante, poco después, el gobierno sorprendió con un inesperado anuncio: una invitación a los especialistas del Fondo para que colaboren con las autoridades en la elaboración de un índice nacional de precios al consumidor (IPC).

Si bien todas las partes aclararon que la invitación no contempla el reinicio de las revisiones económicas establecidas en los reglamentos del organismo, la llegada de una misión del FMI a Argentina por primera vez en cinco años tiene fuertes repercusiones políticas.

¿Amigos nuevamente?

La misión que arribó esta semana a Buenos Aires estará abocada a una tarea controvertida ya que colaborará con una de las instituciones más cuestionadas del país: el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El Indec es el que establece los índices de inflación en el país y desde que el organismo fue intervenido por el gobierno de Kirchner, en 2007, las cifras que publica han sido desmerecidas por todo el arco opositor y por la vasta mayoría de expertos.

Image caption La relación entre Argentina y el Fondo suele ser tortuosa.

Según las consultoras privadas, la inflación en Argentina oscilará este año entre el 20% y 25%, el doble de los números previstos por el organismo oficial.

Por ello, la reunión de este jueves entre la misión del FMI, encabezada por el subdirector del Departamento del Hemisferio Occidental, Robert Rennhack, y los responsables del Indec, Ana María Edwin y Norberto Itzcovich, generó expectativa pero también escepticismo en la prensa local.

¿Significa esta visita un restablecimiento de relaciones entre el FMI y Argentina?

Para la mayoría de los expertos se trata más de un acuerdo de conveniencia.

Pragmatismo político

"El gobierno llama al FMI para darle prestigio a una institución totalmente desprestigiada, como es el Indec", señaló a BBC Mundo el economista Alan Cibils.

"Por su parte, al Fondo, que fue duramente criticado por su rol en las crisis económicas de América Latina y Asia, le conviene recobrar algo de crédito", especuló.

Otros coinciden en que la –antes impensada- invitación de Cristina Fernández al FMI responde a un pragmatismo político.

"El gobierno encomendó a un consejo académico de universidades un informe sobre las tareas del Indec y se anticipó a las críticas de este informe convocando a los expertos del Fondo", afirmó Aldo Abram, director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima).

Club de París

Los economistas también vincularon el cambio de postura del gobierno argentino con el incipiente acuerdo con el Club de París.

"Algunos miembros del FMI estaban exigiendo que se presente un reclamo ante Argentina por lo poco confiable de sus estadísticas, algo que podría haber aguado una negociación con el Club de París", dijo a BBC Mundo Abram.

Por su parte, Cibils consideró que los gestos hacia el FMI podían significar un guiño simbólico hacia ese grupo de acreedores, que tiene estrecha relación con el organismo multilateral.

Image caption Para el ministro de Economía, Argentina "no se bajó los pantalones".

Así las cosas, ¿cómo podría describirse la relación actual entre el FMI y Argentina?

"Ciertamente es una relación esquizofrénica", opinó Cibils, quien destacó el hecho de que si bien Argentina continúa siendo muy crítico hacia el FMI en los foros internacionales, el país nunca ha cortado lazos con el organismo, del cual aún es miembro.

"No descarto que este acercamiento sea el primer paso hacia un reestablecimiento de relaciones", señaló.

En tanto, el ministro de Economía argentino, Amado Boudou, quien invitó a la delegación del FMI al país, se negó a confirmar si recibirá a la comitiva durante los diez días en los que estarán en Buenos Aires.

"En este caso la Argentina no se bajó los pantalones, sino que, muy por el contrario, cuando hay cuestiones que nos sirven, las hacemos, y cuando hay cuestiones que no nos sirven, no las hacemos", se defendió ante las críticas, en recientes declaraciones radiales.

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