WikiLeaks: diplomáticos de EE.UU. descalifican a la disidencia cubana

Vladimiro Roca, disidente cubano.
Image caption Vladimiro Roca dice que hay que respetar la opinión de Farrar.

Las revelaciones de WikiLeaks han llegado a Cuba. Un cable del jefe diplomático de EE.UU. en La Habana, Jonathan Farrar, critica duramente a los disidentes, a los que califica de personalistas, sin arraigo social y excesivamente preocupados por conseguir dinero.

En su mensaje al Departamento de Estado, Farrar se apoya en dos despachos de prensa que considera "completos y equilibrados". Uno de ellos es un análisis crítico de la oposición, "Cuba, la disidencia y el mundo", publicado por BBC Mundo.

La reacción de los disidentes dentro de Cuba ha sido diversa. Mientras unos se irritaron ante tal acusación, otros reconocieron que alguna razón tiene el diplomático estadounidense y no pocos optaron por no hacer comentarios sobre el asunto.

Lo cierto es que el cable diplomático es una puñalada al corazón de la oposición, le hace apenas un guiño a los blogueros disidentes y al final concluye que los que sustituirán a Castro son los funcionarios medios del mismo gobierno.

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Irritación

El opositor que se mostró más irritado fue Héctor Palacios. El ex preso político le dijo a BBC Mundo que el análisis de Farrar es "una tremenda barbaridad. Cómo va a hablar así sobre personas que hemos pasado tantos años en prisión".

En el tema del dinero, Palacios respondió: "Nosotros somos los que acusamos porque el gobierno norteamericano da el dinero y el 95% no entra para aquí. Hay una serie de 'puentes' que se están enriqueciendo con el dinero de los cubanos".

El cable afirma que los disidentes tienen escaso arraigo social y que pocos los conocen dentro de Cuba. "Eso es lo que dicen los americanos, no sé con quién habrán hablado porque yo donde voy me conocen, a mi casa vienen miles de personas", respondió Palacios.

Y agregó: "Jamás los diplomáticos nos han dicho opiniones como éstas. Nosotros no somos personalistas; lo que sucede es que pensamos diferente. Yo no puedo obligar a Marta Beatriz Roque a que piense igual que yo, ella tiene derecho a pensar como quiera".

"Este hombre ni nos conoce"

Roque, economista de derecha y ex presa política, afirmó: "Ése es el criterio de Jonathan y que seguramente depende de lo que le informan sus subordinados, porque por lo menos conmigo no tiene contacto".

Image caption Marta Beatriz Roque afirma que, desde que Obama llegó a la presidencia, los diplomáticos de EE.UU. no los atienden igual.

Añadió que hace un año que no visita la representación estadounidense, porque "desde que Obama tomó el poder las cosas han cambiado mucho. Antes una vez al mes hablábamos con el jefe diplomático de política. Mientras este hombre (Farrar) ni nos conoce".

El disidente y abogado René Gomez Manzano, sin embargo, coincidió con Farrar: "Menos en lo del dinero, en lo demás lo que han hecho es descubrir el Mediterráneo, que somos pocos no es ningún secreto; también es cierto que tenemos ese distanciamiento de la población".

"Ése es su criterio y hay que respetárselo, no podemos ponernos a formar lío", afirmó el opositor Vladimiro Roca, quien cortó el tema diciendo: "Yo no estoy luchando contra la Oficina de Intereses ni contra el gobierno de EE.UU., sino contra el de Cuba".

Juicio severo pero real

El disidente socialdemócrata Manuel Cuesta Morúa comentó que Farrar hizo "un juicio severo pero cercano a la realidad. Ciertamente ha faltado en la oposición madurez y capacidad para estar a la altura de los acontecimientos".

Image caption El opositor socialdemócrata Manuel Cuesta reconoce que Farrar hace un juicio severo pero real de la disidencia.

"Creo que hemos estado más a la altura de nuestros defectos y vicios que de las necesidades que tiene el país", reconoció Cuesta. Pero añadió que "el valor fundamental de la oposición cubana ha sido su capacidad de resistencia".

El movimiento disidente está prácticamente paralizado desde que el general Raúl Castro asumió la presidencia en 2008. Los únicos que continuaron activos fueron los blogueros, las esposas de los presos políticos y los huelguistas de hambre.

El aislamiento opositor puede llegar a ser aún mayor. El gobierno está liberando gradualmente a todos los prisioneros de conciencia e inició una apertura económica, dejando prácticamente sin banderas de lucha a la disidencia.

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