Última actualización: Sábado, 25 de diciembre de 2010

Éxito del primer "hermano salvador" británico

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El primer tratamiento que se lleva a cabo en Reino Unido del llamado hermano salvador, en el que se crea un bebé que pueda ofrecer a su hermano un trasplante que le salve la vida, fue conducido exitosamente.

Megan Matthews, una niña de nueve años de Inglaterra, logró sobrevivir gracias al tejido donado por su hermano Max.

Megan nació con anemia de Fanconi, una rara enfermedad heredada que causa insuficiencia de la médula ósea. Su organismo era incapaz de producir sangre y debía someterse a transfusiones cada tres semanas.

Megan y Max Matthews

Max donó tejido de médula ósea para salvar la vida de su hermana Megan.

Tampoco podría combatir infecciones.

El tratamiento para esta enfermedad es el trasplante de médula ósea, por lo general de un familiar compatible. Pero nadie en la familia de Megan era donante adecuado y la búsqueda en los registros de donantes de médula ósea del mundo fracasaron.

Los padres de la niña dijeron que siempre habían querido tener otro bebé, y además, un hermano podría ser un donante ideal.

Pero una concepción natural sólo garantizaba una entre cuatro probabilidades de tener un hijo con tejido compatible. Y también existía el riesgo de que el bebé naciera con el mismo trastorno genético de Megan.

Para toda la vida

Max debe su vida a su capacidad de tener un uso terapéutico para su hermana enferma, de otra forma no habría sido seleccionado para vivir. Ése es el problema ético

Josephine Quintavalle, Opinión sobre Ética Reproductiva

El tratamiento del hermano salvador fue creado para evitar esos problemas y salvar la vida a un niño que de otra forma no tendría ninguna posibilidad de sobrevivir.

Éste requiere someter a la madre a tratamientos de fertilización in vitro, específicamente una técnica de selección de embriones llamada diagnóstico genético de preimplantación (DGP).

Esta involucra tomar células de embriones de tres días de gestación para analizarlas y seleccionar al más adecuado para el trasplante.

En la madre de Megan fueron implantados dos embriones y de ellos nació un bebé varón, Max, hace 18 meses.

Cuando nació el bebé se conservó su cordón umbilical y meses después el niño fue sometido a una operación para extraerle médula ósea.

El tejido fue trasplantado a Megan en julio pasado en el Hospital Real para Niños Enfermos en Bristol, Inglaterra.

Los asuntos éticos están a favor de llevar a cabo este trabajo. Estamos tratando de salvar la vida a un niño y de lograr crear una familia sin la carga enorme de un hijo con un trastorno que es mortal

Dr. Simon Fishel

Desde el trasplante, tal como informan los especialistas, Megan no ha requerido ningún producto sanguíneo y ahora sólo asiste al Hospital Addenbrookes en Cambridge para revisiones semanales.

El doctor Mike Gattens, hematólogo pediatra, afirma que "esto ha transformado la vida de Megan".

"Antes era una niña enfermiza que necesitaba muchísima atención médica. Espero que durante los próximos meses y años cada vez tengamos que verla menos".

"Es una niña muy activa y me gustaría que pudiera seguir disfrutando una vida normal".

Controvertido

En el Reino Unido, la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología dictaminó en 2004 que "es legal utilizar técnicas reproductivas modernas para crear un hermano salvador".

Técnicas de reproducción

El tratamiento requiere una técnica llamada diagnóstico genético de preimplantación.

En otros países, como Estados Unidos, el uso de técnicas reproductivas no está regulado y estos tratamientos pueden llevarse a cabo.

Y en otras naciones como Australia, Suecia y España cada caso es sometido a consideración de las autoridades.

El caso de Megan no es el primero que se lleva a cabo en el Reino Unido pero sí el primero que resulta exitoso.

Simon Fishel, director de la Clínica de Fertilidad CARE en Nottingham donde fue tratada la madre de Megan, afirma que ésta es una técnica médica "fantástica y positiva".

"Los asuntos éticos están a favor de llevar a cabo este trabajo. Estamos tratando de salvar la vida a un niño y de lograr crear una familia sin la carga enorme de un hijo con un trastorno que es mortal".

Pero Josephine Quintavalle, directora de la organización británica Opinión sobre Ética Reproductiva, afirma que Max "debe su vida a su capacidad de tener un uso terapéutico para su hermana enferma, de otra forma no habría sido seleccionado para vivir".

"Ése es el gran problema ético".

La familia de Max insiste en que el niño es amado por lo que es y no por lo que ha hecho.

"Completó nuestra familia y ahora tenemos también una niña juguetona y saludable" dice Kate Matthews.

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