Colombia: cayó "Cuchillo", pero quedan otros capos

Oscar Naranjo sostiene arma de Pedro Oliverio Guerrero, alias "Cuchillo"
Image caption Tras la muerte de "Cuchillo", otros capos están en la mira de las autoridades colombianas.

La muerte de Pedro Oliverio Guerrero, alias "Cuchillo", es uno de los golpes más importantes que el gobierno colombiano ha dado a las bandas de narcotraficantes que han surgido en los últimos años, pero no significa la desaparición del fenómeno.

"Cuchillo", que según la policía colombiana tenía la costumbre de degollar a sus victimas, había constituido una banda llamada Ejercito Revolucionario Anticomunista de Colombia, un grupo paramilitar que tenia más de 1.000 hombres en sus filas.

Ese grupo opera en el este del país y la captura de "Cuchillo" se había convertido en un objetivo prioritario para las fuerzas de seguridad colombianas, que asaltaron el campamento en el que se resguardaba en la noche del 24 de diciembre.

La pasada madrugada su cadáver fue encontrado junto a un riachuelo. Las autoridades forenses informaron que no presentaba heridas de arma de fuego y no se descarta que su muerte se haya producido por ahogamiento o por un infarto cardiaco.

Pero tras el fallecimiento Oliverio Guerrero -un hombre que llevaba más de dos décadas vinculado a la mafia y al que se le atribuyen unos 3.000 asesinatos- otros capos están en la mira de las autoridades colombianas.

"Mientras el negocio sea lucrativo, siempre habrá quien se meta a defenderlo", declaró a BBC Mundo Armando Borrero, un experto en defensa y seguridad.

Unidos por el narcotráfico

Por eso, las miradas ahora se centran en otros cabecillas, como Daniel "El Loco", Barrera, Luis Enrique Calle Serna, alias "Comba”, Diego Pérez Henao, alias "Diego Rastrojo", y Gener García Molina, alias "John 40", jefe del frente 43 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Image caption A Oliverio Guerrero se le atribuyen unos 3.000 asesinatos.

Al igual que Cuchillo, "El loco Barrera" y "John 40" operan en el este de Colombia, que es fronterizo con Venezuela, territorio a través del cual se exportaría una tercera parte de la cocaína colombiana, según cifras de la agencia antidrogas de Estados Unidos, (DEA, por sus siglas en inglés) que el gobierno de Caracas desmiente.

En cambio, "Comba" y "Diego Rastrojo" son más fuertes en el occidente del país, pues el océano pacífico se ha convertido en otra ruta importante de las exportaciones de cocaína.

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La cuestión es que, pese a las supuestas distancias ideológicas, a todos ellos los une el narcotráfico.

Ya no se trata de famosos capos como Pablo Escobar o los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, jefes de los poderosos y desaparecidos carteles de Medellín y Cali en las décadas de los años '80 y '90, sino de organizaciones menos grandes y protagónicas.

"Estos son grupos caracterizados por un fuerte arraigo en las zonas rurales, con poca presencia urbana, con poder armado significativo, que se han aliado inclusive con sectores de la guerrilla", le explicó a BBC Mundo Alfredo Rangel, director de la Fundación Seguridad y Democracia.

Borrero lo complementa y dice que "con la muerte de 'Cuchillo' seguramente vendrá una etapa de recomposición, de bajo perfil, pero luego empezarán unos a querer hegemonizar el negocio".

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