Escultura a la paz crea polémica en Colombia

Monumento a la paz
Image caption El Monumento está en Montería, Córdoba, una de las zonas más golpeadas por la violencia.

La solicitud de demolición de un monumento a la paz, por su supuesta relación con los paramilitares de derecha, ha encendido una polémica en Colombia, en la que están enfrentados un congresista, un alcalde y un escultor.

La obra de la discordia está ubicada 807 kilómetros al norte de Bogotá, en Montería, una ciudad de 400 mil habitantes, la capital del departamento de Córdoba, una de las zonas más golpeadas por la violencia en las últimas décadas.

Córdoba fue la región donde se realizó la desmovilización de miles de paramilitares a partir del año 2003. Allí operan con mucha fuerza las llamadas bandas criminales emergentes, que muchos analistas consideran como la nueva denominación de los paramilitares.

El monumento a la paz es una escultura en fibra de vidrio de un soldado del ejército y un campesino, que sostienen una paloma. Detrás de ellos aparece la figura de Jesucristo.

La escultura ha estado en dos sitios distintos de Montería y ahora está instalada frente a las instalaciones de la Dijín, la división de investigaciones de la policía colombiana.

Cultura violenta

"Es de notoriedad pública que esa escultura, hecha en 1999, es un monumento a los paramilitares y que corresponde a una cultura que se abrió paso en Córdoba en los años 90", declaró a BBC Mundo el legislador Iván Cepeda, quien hace parte del izquierdista Polo Democrático Alternativo.

Image caption El jefe paramilitar Carlos Castaño habría aludido al monumento en su libro de memorias.

Según Cepeda, varios de los líderes de Córdoba decían que los hermanos Castaño Carlos, Fidel y Vicente- debían ser objeto de admiración y agradecimiento porque habían liberado a la sociedad del flagelo de la guerrilla.

Los Castaño hicieron parte del desaparecido cartel de las drogas de Medellín y luego aglutinaron a las fuerzas paramilitares, que a finales de los años 90 formaron las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

Carlos Castaño llegó a ser el máximo comandante de las AUC hasta cuando fue asesinado, a comienzos de la década pasada. Se presume que sus hermanos Fidel y Vicente también están muertos, pero sus cuerpos nunca han aparecido.

Petición

Cepeda, cuyo padre, Manuel, era un senador comunista que fue asesinado por los paramilitares en 1994, le pidió esta semana al alcalde de Montería, Marcos Daniel Pineda, la demolición del monumento, porque lo considera una afrenta a las víctimas de los paramilitares.

Image caption El alcalde de Montería rechazó la petición de demoler la escultura.

En su petición, Cepeda recuerda que el desaparecido Carlos Castaño declaró en el libro "Mi confesión" que esa escultura era un reconocimiento a lo que sus hombres habían hecho en Córdoba y en el norte de Colombia.

Pero un día después de presentada la petición de Cepeda, el alcalde de Montería la rechazó públicamente

"Acceder a demoler el Monumento a la Paz teniendo como fundamento las aseveraciones de un tristemente célebre ex cabecilla de un grupo armado ilegal sería agachar la cabeza y aceptar el estigma de paramilitares al que personas desinformadas e ignorantes de nuestra historia y nuestra realidad han querido someter a los cordobeses", respondió Pineda en un comunicado.

El alcalde sostiene que las acusaciones de Cepeda son "desenfocadas".

"Al menos hay polémica"

En medio de la polémica, el escultor Alfredo Torres, autor de la obra, le dijo a BBC Mundo que es lamentable que relacionen su escultura con los paramilitares y asegura que nunca ha tenido relación con los grupos violentos.

Image caption Cepeda está satisfecho con la polémica que se ha generado en torno al monumento.

"Es una obra inspirada en la paz, que evoca a quienes han sido las principales víctimas de la guerra: los soldados y los campesinos", afirma Torres.

Entretanto, el obispo de Montería, Julio César Vidal, declaró a BBC Mundo que "esta es la primera noticia que tengo de que ese monumento esté relacionado con los paramilitares".

El obispo Vidal sugiere que se le consulte qué hacer con el monumento a la clase política, a los gremios económicos, a los ganaderos, a los comerciantes y al magisterio.

Hace diez años surgió una controversia similar, pero con un resultado distinto. Ocurrió en Barrancabermeja, una ciudad petrolera del oriente de Colombia, donde quisieron bautizar un parque con el nombre de Fidel Castaño, el fundador de los paramilitares. Sin embargo, fue tal la polémica que surgió, que la idea se abortó.

Enterado de la decisión del alcalde de Montería de no demoler el monumento, Cepeda celebró que, al menos, se haya generado una polémica.

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