El fin de la prisión de Guantánamo: una promesa que se aleja

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Image caption Pese a la promesa de Obama de cerrar la prisión de Guantánamo, el Congreso ha bloqueado sistemáticamente la liberación de fondos para hacerlo posible.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, emitió este lunes una orden ejecutiva autorizando el reinicio de los juicios militares en Guantánamo. Obama los había suspendido al llegar al poder en 2009 como parte de su hasta ahora no concretado plan de cerrar la prisión militar en la isla de Cuba.

"Hoy estoy anunciando varios pasos que ampliarán nuestra capacidad de llevar a terroristas ante la justicia, proveer de supervisión a nuestras acciones y asegurar el tratamiento humanos de los detenidos", dijo Obama en un comunicado distribuido por la Casa Blanca.

Según altos funcionarios de la presidencia, la decisión de reanudar los juicios militares se produce después de que se cumpliera la revisión ordenada por Obama nada más asumir el cargo y permitirá realizar procesos con las garantías adecuadas.

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Image caption Los planes de Obama de cerrar Guantánamo parecen lejos de poder materializarse.

Sin embargo, eso podría no ser suficiente para quienes aspiran a la desaparición del sistema creado en 2002 por el gobierno de George Bush para encarcelar a los capturados en Afganistán, al inicio de la llamada "guerra contra el terrorismo", y que muchos han calificado de "limbo legal".

De hecho, el anuncio presidencial es percibido como el reconocimiento de que el prometido cierre de la instalación no se podrá realizar en un tiempo cercano.

Misión imposible

Aunque la primera medida adoptada por Obama al llegar a la Casa Blanca fue ordenar el cierre de Guantánamo "en el lapso de un año", pasados más de dos de su presidencia, las perspectivas de que eso ocurra parecen política y legalmente muy lejanas.

En esos más de dos años, el Congreso ha adoptado leyes que bloquean el uso de fondos para el desmantelamiento de la prisión y que algunos de los detenidos sean transferidos a instalaciones en territorio estadounidense.

En diciembre, los legisladores impusieron restricciones adicionales para evitar que los prisioneros sean procesados en tribunales civiles estadounidenses, una decisión que el Ejecutivo consideró un "desafío sin precedentes" a su autoridad.

Sin embargo, en su comunicado del lunes, el presidente Obama ratificó su convicción en que "el sistema estadoundiense de justicia es un pieza clave del arsenal en la guerra contra Al Qaeda y sus afiliados".

Mientras tanto, en un comunicado en el que informó sobre el reinicio de los juicios militares en Guantánamo, el secretario de Defensa, Robert Gates, inisitió en que "por años las cortes federales han probado ser una manera segura y efectiva de llevar a los terroristas ante la justicia".

Fuera de EE.UU., el esfuerzo de Obama de lograr que algunos países reciban prisioneros de Guantánamo se ha visto dificultado por esas decisiones legislativas que, según diplomáticos estadounidenses, hacen que naciones dispuestas a ayudar se abstengan cuando ven que Washington no hace un esfuerzo similar.

Disolver Guantánamo

"La realidad es que el Congreso ha impedido al gobierno de Obama hacer grandes movimientos para el cierre de Guantánamo", le dijo a BBC Mundo Ken Gude, director de Seguridad Nacional del Centro para el Progreso Estadounidense, organización de estudios políticos de Washington.

Sin embargo, Gude considera que la decisión de reanudar los juicios militares permitirá a la Casa Blanca continuar tratando de resolver el problema heredado en Guantánamo y sobre todo, que establecerá mejoras sustanciales en los proceso militares que se realicen.

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Image caption El primero en ser juzgado bajo la "nueva era" podría ser el saudita Abd al Rahim, acusado del atentado contra el USS Cole.

"Este proceso establece un nivel adicional de supervisión muy significativo que permite a los detenidos tener defensores en su nombre e incluso usar sus propios abogados civiles para desafiar la evidencia que el gobierno use para mantenerlos bajo detención", afirmó Gude.

Además, para los futuros juicios se ha prohibido usar declaraciones de presos que hayan resultado de tratos que puedan ser considerados como tortura y se ha puesto en marcha un mejor sistema para el manejo de información clasificada.

Caso por caso

Se espera que el primer juicio de la nueva era de las comisiones militares sea el del saudita Abd al Rahim al Nashiri, a quien se acusa de haber planificado el atentado contra el buque USS Cole en Yemen en 2000. Allí murieron 17 marineros estadounidenses.

Así, la única vía que parece quedarle a la Casa Blanca para solucionar el problema que tiene con Guantánamo es ir caso por caso.

Pero esa estrategia no resuelve la cuestión de dónde serán recluídos los hallados culpables y ese grupo de los que seguirán siendo considerado "peligrosos" aunque no haya evidencia suficientes para garantizar un veredicto de culpabilidad.

Unos 172 prisioneros quedan en Guantánamo. De ellos 35 estarían listos para enfrentar procesos legales.

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