Cuba: ¿burócratas contra la burocracia?

Burocracia en Cuba - Foto: Raquel Pérez Derechos de autor de la imagen BBC World Service
Image caption La propaganda política indica que este Congreso del Partido Comunista se concentrará en el tema económico. Foto: Raquel Pérez

Las reformas económicas impulsadas por el presidente Raúl Castro centrarán la atención de los delegados al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, que empieza el próximo sábado.

Y una de las mayores contradicciones que enfrentan esas reformas es que la burocracia es la encargada del proceso de la "desburocratización", un paso imprescindible para aumentar la productividad de cualquier sector económico.

El modelo creó una enorme capa de funcionarios intermedios que tienen casi todos los hilos de la economía nacional en sus manos y obstaculizan aquellos cambios que puedan restringir los privilegios que han disfrutado hasta hoy.

Es evidente que el sistema los ha tolerado porque bastaría una inspección muy superficial para confirmar que viven por encima de sus salarios, los cuales no serían suficientes para pagar el nivel de vida que ostentan ellos y sus familiares.

Sin embargo, no sólo se trata de un sector social con intereses económicos propios, además se mueven siempre al borde de la legalidad, el 90% de sus ingresos proviene del mercado negro, de las comisiones y de los sobornos.

Los hilos y el dinero

La burocracia es la que dirige operativamente todos los sectores económicos de Cuba, son directores de empresas, gerentes y administradores. Son los que realmente deciden cuáles contratos se firman, qué se produce y cuánto se "desvía".

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Image caption El PC no escapa del mal burocrático: gran parte de los funcionarios del partido tiene tareas que ya realiza el gobierno. Foto: Raquel Pérez

Por mucho que el gobierno pretenda centralizar las decisiones económicas y financieras, son estos hombres y mujeres los que recogen, sintetizan y entregan la información que hará que un ministro firme o no un contrato.

El caso del níquel es un excelente ejemplo. Las máximas autoridades del Ministerio de la Industria Básica, guiándose por información "contaminada", aceptaron un acuerdo en el que Cuba perdió millones de dólares.

Las comisiones que cobran a los empresarios son grandes y se entregan en el extranjero. "Me dio una cuenta bancaria en un país de África para que depositara los US$94.000 que me cobró por aprobarme el contrato", nos explicó un importador.

Un auditor estatal dijo a BBC Mundo que parte de ese dinero se usa para corromper a otros. "Es común que los directores de las empresas auditadas nos inviten a comer a un buen restaurante o intenten hacernos regalos caros", explicó.

La resistencia al cambio

El modelo soviético le permite a los burócratas mantener sus privilegios y muchos tienen la esperanza de que si éste se derrumba terminarán siendo los dueños de las empresas, granjas, fabricas, hoteles y negocios que hoy administran.

El caos económico es el "rio revuelto" en el que pescan. Los principales problemas que viven los cubanos de a pie –doble moneda, mercado negro, escasez, etc.- son los que permiten a la burocracia obtener sus mejores ingresos.

Las contradicciones de intereses se perciben a cada paso. Un economista cubano explicó a BBC Mundo que la dirección de una empresa saboteó la compra de vehículos diesel porque todos vivían de la venta de gasolina en el mercado negro.

La doble moneda y las diferentes tasas de cambio dan espacio a un rejuego contable que deja excelentes ganancias. Por eso se resisten al cambio, aun cuando esto implica afectar los intereses de la población y generar malestar.

Para nadie es un secreto que el mercado negro se abastece del Estado. El periódico oficial acaba de denunciar que gran parte de los materiales de construcción que el gobierno oferta libremente son desviados y revendidos a sobreprecio.

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Image caption Más del 60% de los trabajadores de las empresas estatales son administrativos. El gobierno dijo que despedirá a 500 mil este año. Foto: Raquel Pérez

Las reformas de Raúl Castro son una puñalada en el corazón de la burocracia pero planteada como un harakiri. Le piden que se reduzcan en número, que descentralicen su poder y que establezcan sistemas de control efectivos.

Evidentemente esto genera resistencia, nadie renuncia de buena gana a un nivel de vida que le permite viajar, tener una buena casa, un automóvil sin límite de gasolina, oficina con aire acondicionado y una cuenta con miles de dólares en el extranjero.

El bolsillo de la burocracia sufre con cada uno de los cambios, desde la entrega de tierras hasta el libre acceso a los hoteles. Y saben que si la reforma tiene éxito, se vendrán abajo sus sueños de convertirse en el empresariado del nuevo capitalismo cubano.

El enemigo interno

Los delegados al Congreso buscarán una salida a esta situación pero no será fácil porque la metástasis burocrática llega incluso al interior del Partido, donde existen una gran cantidad de "cuadros profesionales" duplicando las tareas del gobierno.

Poco antes de enfermar Fidel Castro afirmó que "a la Revolución sólo la podemos destruir nosotros mismos", con lo que dejaba claro que el peor enemigo no está en el Imperio ni en la disidencia sino dentro de las filas revolucionarias.

Como en la Unión Soviética, el modelo soviético creó también en Cuba a su propio sepulturero.

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