¿Para qué queremos MP3 si tenemos casetes?

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Image caption Diamond Studios produce unos mil casetes por hora de trabajo.

Una compañía disquera de Bostwana, Diamond Studios, estableció recientemente en la vecina Zimbabue una de las pocas empresas que todavía producen casetes en el mundo.

Muchos jóvenes que escuchan música en reproductores de MP3 probablemente no tengan idea de qué es un casete.

Las cajitas plásticas con cinta magnética comenzaron a desaparecer en los años 90, seguidas por los discos de vinilo, cuando los consumidores comenzaron a tener alternativas más duraderas y con mejor calidad de sonido.

Pero el humilde casete sigue vivito y coleando en algunos países en desarrollo, incluidos algunos en el sur de África.

Para satisfacer la demanda, Diamond Studios instaló en Harare, la capital de Zimbabue, una máquina productora de casetes y tiene contratos con varios artistas destacados de ambos países.

Ventaja financiera

Hay tres etapas en el proceso de producción de un casete:

  • Una computadora copia la grabación matriz a carretes de cinta magnética, que pasan a una duplicadora
  • Una máquina rebobina la cinta dentro de cajas de casetes vacías
  • Se imprime el nombre del álbum en las tapas

El ejecutivo de mercadeo de los estudios, John Muroyi, dice que el costo de producción de un casete es de 65 centavos de dólar, mientras que el de un disco compacto (CD) sería de $1,15.

El precio de venta al por mayor de un casete es de US$2 y el de un CD es de US$4, lo que significa que el consumidor termina pagando unos US$7 por un CD y US$5 dólares por un casete.

Pero el 60% de los clientes de Diamond Studios prefieren los casetes sobre los discos compactos.

Formato robusto

"Los casetes todavía se venden bien porque son más duraderos que los discos compactos", dice Muroyi.

En la tienda de música de Diamond Studios en el centro de Harare, un cliente de mediana edad está de acuerdo con él.

Aparte del hecho de que no puede permitirse el lujo de comprar grabaciones originales en CD, crítica la facilidad con que se pueden dañar los discos compactos.

"Los niños juegan con los CD y se pueden rayar con facilidad", dice.

"He tenido algunos de mis casetes durante más de 10 años y todavía sirven. Así que, en términos de durabilidad, para mí es mejor tener un casete que un CD", asegura.

Mercado rural

Los estantes de la tienda de discos muestran orgullosamente a los casetes al lado de los CD.

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Image caption El gobierno de Zimbabue prohibió la música del cantante Thomas Mapfumo pero todavía se venden casetes y discos con grabaciones suyas.

El número de personas que los compran demuestra que todavía hay un importante mercado para los casetes.

Sin embargo, es difícil determinar el tamaño total del mercado en un país donde hay mucha piratería.

Por otra parte, los zimbabuenses que compran música tienden a gravitar hacia las copias ilegales de CD que se venden en las calles.

El mayor mercado de casetes normalmente se encuentra fuera de las ciudades.

"La mayoría de la gente en las zonas rurales todavía tiene viejos reproductores de casetes e incluso las nuevas radios que se fabrican incluyen un reproductor de casetes", dice Muroyi.

"También la mayoría de los antiguos coches japoneses que se siguen importando en Zimbabue cuentan con reproductor de casetes".

Afortunadamente para Muroyi, también hay un gran mercado fuera de Zimbabue.

"Botswana sigue utilizando casetes", dice, "y tenemos un importante comercio con ese país".

Problemas de remplazo

Muroyi confía en que las inversiones de Diamond Studios en la planta de casetes seguirán dando buenos resultados pero, como el casete se ha extinguido en casi todo el mundo, su problema principal es acceder a los materiales.

"Tenemos muchas dificultades en estos momentos, en especial para conseguir las materias primas para los casetes", dice.

"Las materias primas son importadas de China, el único país que las produce, mientras que una empresa de Sudáfrica las distribuye", explica.

También se enfrenta a un problema potencialmente grave con la maquinaria, ya que cada vez es más difícil, con una tecnología tan anticuada, encontrar piezas de repuesto.

"La gente piensa que no existe un mercado de casetes, pero ahí lo tenemos", dice Muroyi, "y la gente seguirá comprando casetes durante otros 20 años".