Venezuela: la pelea al gobierno, desde Twitter y con humor

El Chigüire Bipolar
Image caption El Chigüire Bipolar, una dosis de parodia y sátira sobre la realidad venezolana.

¿Qué sería Venezuela sin humor? La pregunta parece díficil de responder, pero lo cierto es que no son pocos los que piensan que gracias a él, los años de tensión política todavía se mantienen por un cauce normal.

En el humor y a través de Twitter, la oposición al gobierno del presidente Hugo Chávez ha encontrado un espacio para explayarse y plantear sus críticas al oficialismo.

Dos populares exponentes de esta corriente son el conductor de radio Luis Chataing y el sitio El Chigüire Bipolar.

Ambos tienen cientos de miles de seguidores en Twitter y aprovechan el uso masivo de la red social en Venezuela para poner en evidencia al gobierno.

Pero, ¿qué influencia tienen?; ¿quién los escucha?

"Vía de escape"

Con casi 590.000 seguidores en Twitter, Luis Chataing ( @LuisChataing) es el tercer venezolano más seguido en la red, por detrás del presidente Chávez ( @chavezcandanga, con 1,4 millones) y del cantante Ricardo Montaner ( @montanertwiter, con casi un millón).

Chataing, de 44 años, confiesa sentirse atrapado por el humor político y no se preocupa en sacarse de encima la etiqueta de "acérrimo chavista", pues dice que quienes así lo catalogan tienen "acérrima razón".

"En una realidad tan polarizada como la nuestra cuando haces un chiste uno se ríe y otro te crucifica", dice.

El comunicador asegura mantener el apego a las reglas del juego, pero dice que "cuando se trata de gobierno y de gestión gubernamental, ahí uno apunta a una sola razón, que es la razón social. Cuando uno hace un chiste sobre el metro de Caracas, uno en cierta forma está haciendo un reclamo a que los servicios funcionen".

Para Chataing, su mensaje le llega a un público que ya está cansado de leer diarios o mirar la televisión para conocer las noticias: "Hay mucha gente que recurre al humor para enterarse de las cosas que están pasando. La realidad a veces es muy agobiante".

Maryclen Stelling, socióloga y coordinadora del Observatorio Global de Medios de Venezuela, explica que "una de las maneras que han encontrado los venezolanos para protegerse de la polarización y la radicalización es el humor. Se utiliza para descalificar al contrario y funciona como una válvula de escape".

Sin embargo, Chataing no piensa que la información con humor deba sustituir la noticia, aunque sí cree que funciona como una forma de acercar a la gente al hecho noticioso.

Juan Ravell, editor del sitio El chigüire bipolar, va por la misma línea: "Yo no recomendaría que la gente se informe sólo con El Chigüire".

Creador hace tres años del sitio junto a Oswaldo Graziani, hoy son seis personas las que se ocupan del sitio y de la cuenta en Twitter, creada hace dos años, que supera los 300.000 seguidores.

"Con humor se pueden decir cosas muy serias que si fueran dichas de forma parca en medios tradicionales generarían problemas. El humor te permite escurrir verdades", destaca Ravell, cuyo equipo es el que está detrás de Isla Presidencial, la serie animada por internet de crítica política.

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¿Influyen?

Pero la pregunta es, pese al alto número de seguidores, qué influencia real tienen.

No son pocos quienes opinan que en realidad todo se trata de un diálogo entre grupos cerrados, donde los comentarios satíricos no alcanzan, si acaso en cuentagotas, al bando rival.

"La gente se nutre de los medios que refuerzan su verdad", asegura Stelling. Chataing, en cambio, confía en que su mensaje también le están llegando a los chavistas.

"Creo que fundamentalmente tienen influencia en gente joven. Se ha extendido el uso de nuevas tecnologías para subvertir el orden", dice Stelling.

Ha sido el sector de la oposición a Chávez, sostiene Stelling, el que más ha explotado el humor político.

"Aunque creo que los chavistas también lo están haciendo. Pero el chavismo no ha descubierto que se pueden desmontar cosas desde el humor. Existe, pero es escaso", opina la socióloga quien destaca el caso de El Chigüire Bipolar por haber "logrado captar el humor de ambos bandos. También desmota cosas de la oposición".

Ravell reconoce que el humor "chigüire" podría catalogarse de "opositor", porque "no hay nada más aburrido y zonzo que el humor oficial", pero aclara: "También le damos a la oposición".

El alcance se ve limitado por otras cuestiones, como el acceso a internet, opina Ravell. Sin embargo, el editor de El Chigüire Bipolar asegura que tanto el sitio como la cuenta en Twitter cuentan con chavistas entre sus seguidores.

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