La muerte de Bin Laden ya está a la venta

EE.UU. celebra y vende muerte de Osama bin Laden Derechos de autor de la imagen AP
Image caption EE.UU. celebra y vende la muerte de Osama bin Laden.

Menos de tres horas después que el presidente Barack Obama le anunciara al mundo la muerte de Osama bin Laden, el hombre más buscado del planeta, en Estados Unidos ya estaba a la venta la camiseta para acompañar el suceso.

Y no sólo la camiseta: gorras, calcomanías, bolsas, tazas y toda clase de productos promocionales comenzaron a circular en internet, mientras que los vendedores ambulantes aprovecharon los festejos frente a la Casa Blanca para vender banderas y pins de tinte patriótico.

Con el logo de "Obama got Osama", se podían comprar tazas a US$15, camisas para bebé a US$14,50 y hasta tangas por US$12, incluso antes que salieran a la luz los detalles del operativo militar que acabó con la vida del líder de al-Qaeda.

Otros productos incluían un monopatín con la cara de Osama bin Laden US$59,95 que decía "muerto", ropa para mascotas y delantales de cocina. No tardaron en anunciarse especiales y descuentos en los bares de Washington, donde suelen congregarse políticos, burócratas y empleados del gobierno federal.

Carnaval en Washington

Los comerciantes fueron de los primeros en reaccionar ante la euforia espontánea que se apoderó de muchos en EE.UU. tras enterarse de la muerte de su "enemigo número uno".

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Image caption Todo tipo de producto se comercializa para marcar la muerte de Osama bin Laden.

Al frente de la Casa Blanca, miles se congregaron para celebrar la noticia en un ambiente de carnaval.

Con vuvuzelas, banderas y silbatos, una multitud -algunos en pijama- llenó el parque de la Fayette, y con cantos populares, aplausos y letreros improvisados celebraron hasta entrada la madrugada. En las calles aledañas se paró la circulación vehicular, en gran parte por los taxistas jubilosos y estudiantes universitarios que llenaron las avenidas.

"Cuando me enteré de la noticia, por un lado pensé, lo mataron, a quién le importa, al fin y al cabo es simplemente una vacante que ocupará otro terrorista, pero después de ver que la gente estaba celebrando y escuchar las palabras del presidente, sentí que debía estar ahí para vivir el momento", relató Andrea Laign a BBC Mundo.

"Fue muy emotivo ver el júbilo, el sentir que la gente estaba contenta y que también era un momento para cerrar un ciclo", comentó Laign, quien en 1993 fue evacuada de las Torres Gemelas en Nueva York, durante uno de los primeros atentados de al-Qaeda en Estados Unidos.

Entre la conmoción y la algarabía de un gran número de "jóvenes que obviamente estaban borrachos", Laign encontró también rostros solemnes y personas que estaban ahí con más dolor que regocijo.

"El letrero que más me gustó fue uno hecho a mano, en una cartulina, por una mujer que simplemente decía: no más guerra", agregó.

De lo cursi a lo solemne

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Image caption En las calles se celebra la muerte del líder de al-Qaeda.

En el Pentágono, a pocos minutos del alboroto frente a la Casa Blanca, habían más lágrimas que festejos. Un puñado de personas se congregó en silencio, dejando flores y contemplando las bancas vacías del monumento que recuerda a las 184 víctimas que murieron en ese lugar.

En Washington todavía se recuerdan los atentados que muchos vivieron en carne propia, y que paralizaron a la ciudad.

"Las celebraciones en la Casa Blanca no abarcan completamente las emociones de esta noche", explicó la residente Crystal Adams.

"Me pareció que este era el lugar para una conmemoración más solemne de este momento y para reflexionar en lo que ha significado esta década para nuestra generación", agregó.