México: la marcha del hartazgo

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Tres días de caminata en silencio. 80 kilómetros recorridos, miles de acompañantes. Fue la marcha por la Paz con Justicia y Dignidad para demandar un pacto nacional contra la violencia y la estela de muertes que en los últimos cuatro años ha cobrado más de 35.000 víctimas en México.

La movilización fue convocada por el poeta y periodista Javier Sicilia, quien perdió un hijo a fines de marzo. Fue asesinado junto con otras seis personas más en Temixco, Morelos, al sur de la capital mexicana.

Desde entonces el escritor se convirtió en el símbolo del cansancio que muchos mexicanos sienten ante la ola de violencia que recorre el país desde hace cuatro años.

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La marcha fue un ejemplo, no sólo porque participaron miles de personas de casi todo el país, sino porque caminatas similares se realizaron en decenas de ciudades de México y el extranjero.

En el Zócalo de Ciudad de México, la principal plaza del país, Sicilia demandó sacar a la delincuencia organizada de la política nacional, antes de elegir nuevo presidente en 2012.

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption El poeta y periodista Javier Sicilia se convirtió en el símbolo del cansancio que muchos mexicanos sienten ante la ola de violencia.

"No aceptaremos más una elección si antes los partidos políticos no limpian sus filas de esos que, enmascarados en la legalidad, están coludidos con el crimen y tienen al estado maniatado y cooptado", dijo el poeta.

"Sin una limpieza honorable de sus filas y un compromiso total con la ética política, los ciudadanos tendremos que preguntarnos en las próximas elecciones: ¿Por qué cartel y por qué poder fáctico tendremos que votar?", insistió.

Renuncias

La caminata inició en Cuernavaca, Morelos, a 60 kilómetros de la capital mexicana. Es la ciudad donde fue secuestrado el hijo de Sicilia, Juan Francisco, de 24 años de edad.

Desde el inicio del movimiento, legisladores y líderes de partidos opositores demandaron al presidente Felipe Calderón que escuchara a los convocantes.

Calderón dijo respetar el movimiento y pidió comprensión a la lucha que su gobierno emprendió contra carteles de narcotráfico.

En entrevistas con medios locales, Sicilia dejó abierta la posibilidad de reunirse con el presidente. Pero también demandó pruebas de que efectivamente el reclamo de la marca fue escuchado.

Una de estas pruebas sería la renuncia del secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, considerado por analistas como uno de los más poderosos miembros del gabinete presidencial.

Sicilia demandó su salida ante miles de personas reunidas en el Zócalo. "Sería un mensaje del presidente, diciendo que sí nos oyó", dijo.

Por lo pronto, la Secretaría de Gobernación expresó su respeto a la movilización, y reiteró el discurso oficial: las autoridades no generan la violencia que vive el país.

"Las fuerzas federales trabajan precisamente para proteger a los mexicanos de quienes tienen por forma de vida el homicidio, el secuestro, la extorsión y el tráfico de droga", señaló en un comunicado.

Pacto nacional

La marcha convocó sobre todo a familiares de víctimas de la guerra contra y entre carteles.

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Los manifestantes piden "poner fin a la estrategia de guerra".

Las historias de jóvenes asesinados o que desaparecieron se mezclaron con relatos de secuestros, extorsiones o abuso policíaco.

Por momentos miles de personas exigieron la salida de Calderón, mientras que otros cientos demandaron, en carteles, banderines y camisetas el fin de la violencia.

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Este reclamo se tradujo en la propuesta de un pacto nacional entre todos los sectores sociales y políticos del país, para frenar las muertes y reconstruir el tejido social.

El acuerdo de seis puntos sería firmado en Ciudad Juárez, considerada la población más violenta de México.

El documento plantea eliminar, en seis meses, la inmunidad que tienen funcionarios y legisladores y que impide ser investigados en casos de corrupción o vínculos con delincuentes.

También exigen que en dos meses los congresos estatales aprueben una reforma constitucional en derechos humanos, que obligaría a México a acatar los convenios internacionales que ha firmado en esa materia.

Los convocantes de la marcha demandan "poner fin a la estrategia de guerra" y cambiar "el enfoque militarista" en la lucha contra el narcotráfico.

La respuesta al pacto nacional podría ocurrir esta misma semana, según esperan los organizadores de la marcha por la paz. Hasta ahora, las autoridades no han respondido a la convocatoria.

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