¿Fueron los nazis los inventores del relevo de la antorcha olímpica?

El atleta Steve Redgrave con la antorcha olímpica en 2004 Derechos de autor de la imagen PA
Image caption Nuevamente veremos el relevo de la antorcha olímpica en Londres 2012.

La veremos nuevamente en los Juegos Olímpicos de Londres en 2012. En realidad, se trata de un fenómeno de la olimpíada moderna, que comenzó sólo a partir de los Juegos de Verano en Berlín en 1936 y luego en los Juegos de Invierno de Oslo en 1952.

Pero la idea del relevo de la antorcha olímpica tiene sus raíces en una mezcla de mitos griegos, que datan aproximadamente entre el siglo VI y el V antes de Cristo.

La historias involucran a Prometeo. Él era un titán y "amigo de los mortales" que se robó el fuego, un elemento sagrado, de los dioses en el tallo de una cañaheja, y se lo dio a los humanos para su uso.

Los antiguos griegos tenían las lampadedromías -carreras de relevo de antorchas- donde el equipo ganador encendía una llama sagrada, posiblemente como parte del culto de adoración a Prometeo y su desafío a los dioses con el fin de impartir conocimientos a los mortales.

El relevo moderno también saluda a las vírgenes vestales cuya función principal radicaba en mantener vivo el Fuego Sagrado de Vesta, la diosa del fuego, en la rival civilización romana.

También evoca el espíritu de la "tregua sagrada", una paz declarada a lo largo de la antigua Grecia en los meses previos a los Juegos Olímpicos y comunicada por los corredores que viajaban por el país.

"Es una amalgama de fragmentos de la mitología", indicó la clasisista de la Universidad de Oxford Cressida Ryan.

"Ponerse de acuerdo sobre los hechos en realidad no importa, ocurrió hace demasiado tiempo como para saberlo. Hoy es utilizado como una fuerza del bien. Alguien tomó la idea y corrió con ella", agregó.

Los nazis

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Image caption La idea del relevo de la antorcha olímpica tiene sus raíces en una mezcla de mitos griegos.

Una llama olímpica ardió por primera vez en los Juegos de Amsterdam de 1928, pero no fue hasta 1936 que se optó por el relevo de la antorcha olímpica, bajo el régimen nazi y del organizador deportivo Carl Diem.

Una llama fue encendida en Olimpia utilizando el sol y un espejo parabólico, luego ésta fue transportada hasta el estadio de Berlín por corredores cuyo trayecto había incluido Bulgaria, Yugoslavia, Hungría, Austria y Checoslovaquia, países que más tarde caerían bajo el dominio nazi.

El fuego era un símbolo del régimen nazi de Hitler y las procesiones con antorchas fueron una característica de ese período.

El liderazgo buscaba delinear un enlace directo a la civilización antigua.

"Querían establecer un puente simbólico entre la antigua Grecia y la Alemania moderna y la luz es un símbolo de pureza: brillante, blanca, pura. La luz deslumbrante de los antiguos griegos era algo que alimentó el mito ario", explicó Ryan.

Leni Riefenstahl, la cineasta favorita de Adolf Hitler, supo capturar ese mito que documentó para su película "Olympia", de 1938.

Después de la guerra, para los Juegos Olímpicos de Londres en 1948 los organizadores adoptaron la idea del relevo de la antorcha.

A pesar de los tiempos de austeridad, la antorcha fue rodeada por multitudes a lo largo de su ruta.

Desde entonces, la antorcha olímpica ha disfrutado en su mayoría de popularidad, cada cuatro, y últimamente cada dos años, cambiando de diseño dependiendo de la ciudad que se convierte en sede olímpica y de acuerdo con las tendencias de cada década.

El relevo en ocasiones ha ido acompañado de un tema. En Roma 1960: el relevo antiguo; en México 1968: el relevo en el Nuevo Mundo; en Seúl 1988: la armonía y el progreso.

Y los modos de transporte son cada vez más extravagantes:en esquís en Oslo 1952; motos de nieve en Calgary 1988, y con un saltador de esquí en Lillehammer en 1994.

Nadadores han transportado la antorcha en el agua en Veracruz, México, en 1968 y en Marsella, Francia, para los juegos de invierno de Grenoble en 1968, así como bajo el agua en la Gran Barrera de Coral en los juegos de Sydney en el año 2000.

La llama también ha sido transportada por los cielos -en el Concorde, para Albertville 1992, vía satélite en Montreal 1976, en paracaídas en Lillehammer 1994. La antorcha, sin llama, ha estado en el espacio dos veces: poco antes de Atlanta 1996 y de Sydney 2000.

Canoas, barcos de vapor, automóviles, caballos, camellos y muchos deportistas y celebridades también han jugado su parte.

Sin embargo, también se han desatado protestas. La más prominente de manifestantes pro-Tíbet y defensores de los derechos humanos en diferentes países cuando la antorcha era flanqueada por guardaespaldas chinos durante su vuelta al mundo antes de llegar a Pekín para las olimpíadas de 2008.

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Image caption También se han producido protestas alrededor de la antorcha olímpica.

Y por lo menos hasta la década de 1950, era más bien una antorcha sexista, a ninguna mujer se le permitió transportarla.

A veces, la llama se apaga accidentalmente en el camino. En ese caso, es encendida nuevamente con ayuda de llamas especiales provenientes de Olimpia que son transportadas durante el relevo, a menudo en lámparas de estilo minero.

Si un día nublado amenaza la ceremonia inaugural cuando las mujeres encienden el fuego del sol en Olimpia, también hay una serie de llamas en reserva.

Todo forma parte de la fachada que los historiadores olímpicos, dicen, aviva el entusiasmo por un evento deportivo positivo, entusiasmo a menudo entre las personas que no pueden estar en los propios Juegos Olímpicos.

El fundador del movimiento olímpico moderno, Pierre de Coubertin, esperaba que la antorcha olímpica "siguiera su camino a través de las edades, aumentara la comprensión de amistad entre las naciones, por el bien de una humanidad cada vez más entusiasta, más valiente y más pura".

Después de 30 olimpíadas, atletas que han llevado la antorcha como Philip Barker -quien la potó para los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996- señalan que el simbolismo es clave.

"Cuando llega tu turno para llevar la antorcha, tienes pensamientos emotivos, piensas en las personas que han competido en los Juegos Olímpicos como Jesse Owens, en grandes héroes como Steve Redgrave”, agregó.

"Te sientes parte de los Juegos Olímpicos, porque estás ayudando a llevar la llama hasta el estadio. Es algo muy especial, muy emocionante", concluyó.

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