El discreto amigo inversor de México

Cervezas Heineken y Sol Derechos de autor de la imagen BBC World Service
Image caption En 2010, Heineken se hizo con el control de las operaciones de FEMSA, productora de la cerveza Sol.

¿Qué hay tan mexicano como una cerveza Sol? Probablemente, los tulipanes, la Naranja Mecánica de Johan Cruyff o la Reina Beatriz de Holanda.

Y es que, discretamente, las empresas de Países Bajos —en cuyas manos está ahora una de las principales cerveceras de México— se han colocado como el principal inversor extranjero en el país.

En 2010, Países Bajos destronó por primera vez a Estados Unidos en la lista de los estados que más inversión directa dejaron en México: US$8.659 millones, frente a los US$4.892 millones de EE.UU. y los US$1.305 de España, según datos de la Secretaría de Economía de México.

Detrás de este salto se encuentra en gran medida la empresa Heineken, que el pasado año se hizo con el control de todas las operaciones de la cervecera mexicana FEMSA (productora de Sol, Tecate o XX entre otras marcas) por US$7.347 millones tras un intercambio de acciones.

Pero el negocio de Heineken no es el único que contribuyó al crecimiento holandés en el país. Otros gigantes como Philiphs, Shell o Unilever han decidido establecer en México algunas de sus principales oficinas en América Latina.

Buena situación, sueldos bajos

"México es un país con una enorme población (112 millones, según el último censo) y gran poder de adquisición, además de ser miembro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), por lo que los productos fabricados aquí tienen mejor entrada en otros mercados", explica a BBC Mundo el jefe del departamento económico de la embajada holandesa en México, Wouter Lok.

"Los salarios están además muchísimo más bajos que en Holanda y el conocimiento técnico de los mexicanos es relativamente alto", añade Lok.

Por eso, dice, las empresas holandesas son cada vez más numerosas y "llegaron para quedarse a largo plazo".

Según la embajada de Países Bajos, de momento ya existen cerca de un millar de empresas holandesas establecidas en México, donde viven unos 2.000 holandeses, la mitad en la Ciudad de México.

Pero el nuevo amigo de México cuenta además con otra ventaja a la hora de contar sus inversiones en el país.

Empresas multinacionales europeas, no necesariamente holandesas, tienen su sede fiscal en Países Bajos y por tanto también son consideradas como inversiones holandesas en México, a pesar de que su capital pueda tener origen en otro lugar.

Puertas abiertas

En cualquier caso, el crecimiento holandés es todo un ejemplo de las aspiraciones de México a la hora de abrir sus puertas a la inversión extranjera y, sobre todo, diversificarla.

A pesar del crecimiento de negocios multinacionales en México (la inversión directa extranjera aumentó en un 17% en 2010 con respecto a 2009, según datos de Naciones Unidas), EE.UU. sigue siendo su principal socio comercial.

Y a juicio de las autoridades mexicanas, esto deja a su país en una situación de excesiva dependencia del vecino del Norte.

"México entró en crisis después de que el consumo en EE.UU. cayera. Nuestros datos macroeconómicos eran buenos, pero estábamos demasiado concentrados en ese país", dice Luis Olivé, jefe de la unidad de promoción de inversiones y negocios internacionales del gobierno mexicano (ProMéxico).

"Está claro que queremos diversificar las inversiones y las relaciones comerciales", asegura Olivé a BBC Mundo. "México tiene que jugar un papel en un mundo que tiende a ser mucho más balanceado", añade.

A la espera de China

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption México espera que países como China sigan el ejemplo de Países Bajos.

Para eso, el ejecutivo mexicano pretende hacer de su país el punto de entrada de los negocios internacionales al mercado del TLCAN, con la vista puesta en países de Asia como India y, sobre todo, China.

Y es que, a pesar de que en datos generales México recibe cada año más inversión extranjera, el país todavía vive rezagado en inversión china cuando se compara con otros estados del continente.

Según el último informe sobre inversión extranjera de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), los ingresos de China en México son aún "casi irrelevantes".

Mientras Argentina o Brasil recibieron en 2010 nuevas inversiones chinas por valor de US$5.550 millones y US$9.563 millones respectivamente, México apenas captó US$5 millones.

Ahora que ya parece haber conquistado a su amigo holandés, México quiere atraer más socios a su terreno, y China es un buen candidato. Esta vez, si no es a través de la cerveza, será con proyectos energéticos, automotrices y de manufacturas.

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