Los "indignados" de España: cambiar para no morir

"indignados" protestan en la puerta del sol de madrid Derechos de autor de la imagen AP
Image caption El movimiento del 15M se enfrenta a una redefinicón de fines y de métodos

Después de tres semanas, el movimiento 15M (bautizado así por haber surgido el 15 de mayo pasado) que se aferraba a la Puerta del Sol de Madrid, ha levantado su campamento, acuciado por el cansancio y el riesgo de agotarse.

El grupo de los llamados "indignados" prepara asambleas barriales y nuevas marchas de protesta, mientras algunos ponen en duda su impacto, su representatividad y hasta su existencia futura.

Juan Cobo, portavoz de los acampados, habló con BBC Mundo sobre algunos aspectos polémicos del movimiento como la dispersión y diferencias de sus campamentos y propuestas, la falta de un organigrama o las quejas de los comerciantes.

¿Por qué retiran el campamento?

Ya tenemos un nivel de organización y de convocatoria que no hace tan necesaria la acampada. De alguna manera ya era un lastre y teníamos que evitar que el movimiento se hundiera por problemas de convivencia, salubridad o la presión de algunos comerciantes. Seguiremos haciendo asambleas en Sol pero ya no dormiremos allí. Hemos dejado un punto de información.

¿Qué sigue para el movimiento?

Las asambleas en los barrios y acciones puntuales como este miércoles que dormiremos delante de la casa de una familia del barrio Tetuán que van a desahuciar. Las manifestaciones son básicas pero estas acciones también. Es una forma de protestar contra un sistema que está podrido.

Algunos analistas no les dan esperanza de vida

Lo han dicho desde el primer día, que este movimiento sería una anécdota. Es un punto de vista. Puede que nos equivoquemos, que lo hagamos mal y que fracasemos como organización pero creo que se ha generado una inercia, se le ha dado voz a la gente. Los españoles pueden decir basta y pueden levantarse. Si no somos nosotros serán otros.

¿Aunque no haya propuestas claras? Al movimiento se le critica sus reivindicaciones demasiado generales.

Se le exigen propuestas al movimiento cuando hemos surgido como un grito, como un basta ya más que como una batería de soluciones. Surge de la necesidad de decir: lo están haciendo mal. El movimiento no aspira a tener un decálogo, es un grito. Aún no sabemos si queremos que se vayan los políticos o que se haga un referendum. Igual no nos corresponde a nosotros sino a otras organizaciones.

Pero hay políticos que afirman que el movimiento no es representativo, que sólo es un puñado de inconformes.

De entrada el movimiento no aspira a tener ninguna representatividad. Con que una sola persona esté fastidiada porque su vida ha sido destruida por la situación actual ya es totalmente válido y necesario que salga a la calle y lo diga. El sistema nos tiene que representar y no lo hace, con lo cual como ciudadano tengo derecho a acampar, a bailar flamenco en un banco o ir a protestar durante la posesión de un alcalde.

Se pone en duda el impacto del movimiento, sobre todo en las pasadas elecciones municipales donde arrasó la derecha.

Pensar que un movimiento que surge un domingo va a cambiar el voto de todo un país en una semana no es realista. El movimiento no pretendía influir en las elecciones y es improbable que lo haya hecho. Ahora bien hay muchas plataformas que ha venido trabajando con antelación el rechazo al bipartidismo a través de otras opciones o del voto en blanco.

Si hablamos de esa influencia creo que sí la ha habido porque se han sumado 900 mil votos blancos y nulos, lo que la convierte en la cuarta fuerza política del país.

¿Como aunar un movimiento tan disperso? Las reivindicaciones difieren y campamentos como el de Barcelona continúan.

Hace poco nos reunimos comisiones de sesenta ciudades y se coincidió en la necesidad de tener unos mínimos, unas propuestas estatales de cada ciudad para luego ponerlas en común. Es un proceso largo, aspiramos a tener unos mínimos porque los principales problemas afectan a toda España.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Algunos aseguran que el movimiento del 15M quedará como una "anécdota" de las elecciones del 2011

Aseguran que no tienen representantes ni jefes pero ¿en algún momento necesitarán una estructura?

Ya hay una estructura lo que no tenemos es una jerarquía, nadie ostenta un cargo, nadie tiene más responsabilidad que otro. Nos hemos organizado en base a las comisiones. Es un sistema que se viene gestando en asociaciones autogestionadas en Madrid como La Tabacalera o el Patio de Maravillas donde ha funcionado.

¿Se convertirán en un partido o se anexarán a uno?

No, es impensable. Personalmente me gustaría que los partidos se hicieran eco del movimiento, de que no se están haciendo bien las cosas. Lo más inteligente es escuchar y no descalificar o reírse del otro.

Los comerciantes se quejan de perdidas millonarias.

La cantidad de gente que ha acudido a Sol en estas semanas no ha sido menor que la cotidiana. Hemos hablado con los pequeños comerciantes y no han tenido las perdidas millonarias de las que nos acusan, U$D 43 millones de euros y 1.500 de puestos de trabajo perdidos. Los señalamientos vienen de tres asociaciones de comerciantes que no tienen ningún comercio en la Puerta del Sol, sólo uno en la calle del Carmen. En su momento el movimiento retiró los carteles y pegatinas de los pequeños comercios.

Después de la retirada del campamento un grupo de jubilados se tomó Sol para protestar por las pensiones ¿efecto dominó?

Estoy convencido de ello. Voy a un restaurante donde siempre se ha hablado del Real Madrid y del Barcelona. De una semanas para acá la gente habla de la mala gestión de la administración, de los políticos.

El movimiento ha sido como una chispa, un soplo de aire fresco que se ha contagiado rápidamente. La tecnología ha sido fundamental. El primer domingo éramos 40 personas, el lunes 150 y el martes 25.000.

Nos hemos dado cuenta que nos podemos levantar sin romper ningún escaparate o coche. Y si hay que volver a acampar lo haremos.

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