De Eritrea a EE.UU., pasando por Cuba, Ecuador, Nicaragua...

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Image caption Aproximadamente 2.500 emigrantes africanos y asiáticos pidieron asilo en Latinoamérica entre 2008 y 2009, según ACNUR.

En un reporte publicado este lunes, cuando se conmemora el Día de los refugiados, las Naciones Unidas indican que el 80% de los refugiados del mundo se encuentran en los países pobres. Se agrega que, muchas veces, los países industrializados de Occidente exageran la escala del problema en sus fronteras.

Presentamos a nuestros lectores una historia digna de una odisea moderna: la de los eritreos que tratan de llegar a Estados Unidos.

En un Dunkin Donuts de Miami, un alto y delgado joven de Eritrea llamado Meron entrega el café diario a clientes que le dan las gracias y siguen su camino.

Lo que ellos ignoran es que para llegar hasta ese lugar, Meron escapó de Eritrea, "la Cuba de África" en sus propias palabras, y viajó durante aproximadamente cinco años atravesando África, Sur y Centro America, hasta llegar a la frontera de México y Estados Unidos, donde fue detenido y pidió asilo.

Meron es parte de una ola de inmigrantes africanos, y asiáticos en menor escala, que están utilizando rutas por Sur y Centro America para llegar a Estados Unidos.

La Organización de Estados Americanos (OEA) reconoció este patrón y se refiere a él como "emigración extra-continental", emigrantes provenientes de fuera del continente americano. La mayoría vienen de Eritrea, Etiopia, Nigeria y Somalia, mientras que los asiáticos provienen de China, Bangladesh y Nepal.

Muchos de ellos piden asilo en países de transito por Latinoamérica, no necesariamente para quedarse, sino en algunos casos, para regularizar su situación temporalmente.

Aproximadamente 2.500 emigrantes africanos y asiáticos pidieron asilo en Latinoamérica entre el 2008 y 2009, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR). Sin embargo muchos mas han pasado sin ser registrados, lo cual dificulta estimar la magnitud del flujo.

"Muchos de los países en America Latina están siendo utilizados como países de tránsito para el tráfico ilegal de migrantes y la trata de personas por parte de redes internacionales del crimen organizado transnacional," afirmó Juan Carlos Murillo del ACNUR en Costa Rica durante una conferencia en Washington el año pasado acerca del tema.

Esto ha causado problemas en países de paso como Colombia, Costa Rica y Nicaragua, los cuales no cuentan con los recursos para recibir un gran número de peticiones de asilo y más aun cuando se trata de inmigrantes provenientes de países que no cuentan con representación consular en el hemisferio o con un idioma, religión y costumbres desconocidas en la región.

Cuerno de África

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Image caption Eritrea es uno de los países que produce más refugiados en el mundo, según HRW.

La porosidad de las fronteras inquieta a las autoridades.

"Es preocupante cuando la gente puede transportarse ilegalmente a otros países, especialmente cuando se refiere a personas del Cuerno de África," dice Ryan Littlepage, investigador de la Oficina de Asuntos para Refugiados y Asilados de Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS por sus siglas en ingles).

"Al-Shabaab en Somalia es uno de las organizaciones terroristas mas activas en este momento, la idea que ellos pueden explotar la misma ruta y entrar a los Estados Unidos sin ser detectados es preocupante", agrega"

Littlepage dice que en meses recientes su oficina ha reaccionado al creciente número de solicitudes de asilo por parte de eritreos, las cuales se han duplicado en los últimos seis años, de 210 en el 2005, a 430 en el 2009. Aunque estas cifras son relativamente bajas representan un creciente y preocupante problema para las autoridades.

Dos personas han sido arrestadas en conexión con estas redes de tráfico humano. En Colombia, Yohannes Elfneh Neguissie, un etiope de 34 años refugiado en ese país desde el 2007, fue condenado en el 2010 a cinco años de cárcel acusado de mover al menos 1.200 personas.

En Estados Unidos Samuel Abrahaley Fessahazion, un eritreo de 23 años también conocido como Sami, espera una sentencia de al menos 10 años.

Eritrea es uno de los países que produce mas refugiados en el mundo de acuerdo a Human Rights Watch. Muchos huyen de la persecución religiosa, de la represión y abuso de los derechos humanos, y sobre todo, del servicio militar obligatorio indefinido impuesto por el autocrático presidente Isayas Afewerki.

"Tomar la decisión de irse es el paso más difícil, pero después entras en el sistema y te las ingenias," dice Meron desde la comodidad de Miami donde vive desde hace un año como asilado de EE.UU.

Escape

La travesía de Meron comenzó a sus 19 años cuando dejó a su familia en Asmara, capital de Eritrea, y emprendió camino hacia la frontera con Etiopia. Jóvenes como Meron que escapan de Eritrea lo hacen arriesgando sus vidas ya que es casi imposible obtener visas de salida, y de ser detenidos en la frontera la orden es disparar a matar.

Su meta era cruzar el mar Mediterráneo hacia el sur de Europa, como muchos emigrantes africanos suelen hacer. Para ello había llegado hasta Turquía, pero navegar esas rutas en los últimos años se ha vuelto mas difícil gracias al incremento de patrullajes navales por parte de la Unión Europea, sumado a una fuerte ola anti-inmigrante en el viejo continente.

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Image caption La porosidad de las fronteras inquieta a las autoridades.

"No vayas a Europa, mira el color de tu piel," le dijo un traficante humano a Meron en Turquía, "Vete a America, mira a 50-Cent," el famoso rapero americano, que en ese momento era la imagen global de afro-americanos exitosos.

De ese modo, pagando a traficantes por documentos falsos, Meron emprendió una ruta de Turquía rumbo a Cuba, no sin antes tener que pasar por Dubai y Moscú.

Desde Cuba la idea era viajar a México o Miami, pero debido al alto costo decidió volar a Ecuador, que para ese entonces estaba dando entrada libre al país sin necesidad de visa.

Una vez en Ecuador, Meron emprendió camino por tierra a Colombia, de ahí llegó a Nicaragua haciendo un enlace por la isla de San Andrés. Desde ahí siguió en bus hacia la frontera de México con Estados Unidos pasando por Honduras y Guatemala.

Meron fue detenido intentando entrar a los Estados Unidos por Reynosa, México, y fue entonces cuando pidió asilo.

"Esto es un síntoma de una crisis masiva en el Cuerno de África, del fracaso de las políticas de migración global y de los programas de reasentamiento para refugiados," dice Dr. Tricia Redeker Hepner, antropóloga de la Universidad de Tennessee, Knoxville, quien ha estudiado refugiados eritreos por 10 años.

"Ellos prefieren asumir el gran costo, arriesgar sus vidas y ser agarrados en actividad ilegal, que esperar en un campo de refugiados para ser reasentados."

"Si los dejaran vivir en paz"

De acuerdo a Dr. Redeker Hepner, el tiempo promedio de espera en los campos de refugio en Etiopia o Sudan, donde llegan la mayoría de eritreos, es entre siente y 10 años. Pero también reconoce el fracaso del gobierno de Eritrea. "La gente no se iría si el gobierno los dejara vivir en paz. La mayoría de gente prefiere quedarse en su casa," agrega.

Existen otras rutas empleadas por eritreos, como por Sur África a Brasil o a Argentina y de ahí por tierra hacia el norte, la cual, según eritreos que la han utilizado, tiene un costo de US$8.000.

El tiempo de viaje varia según los recursos de cada inmigrante, algunos emplean un año, otros tan solo tres meses. Meron empleó cinco años en llegar hasta Estados Unidos pues en cada lugar nuevo donde llegaba debía esperar a recoger el suficiente dinero para pagarle a los traficantes por el siguiente tramo. El estima que en total pago US$16.000 sin contar con sus gastos personales ni manutención.

Meron tiene dos trabajos en Miami, uno en Dunkin Donuts y otro en la noche como valet parking para reponer el dinero que su familia le prestó para su travesía.

"No es por la pobreza. Nosotros teníamos lo que necesitábamos en nuestro país. Se trata de poder ser libres", dice Meron.

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