México y EE.UU.: una polémica de fútbol, migrantes y símbolos patrios

Aficionados en el Rose Bowl de Pasadena Derechos de autor de la imagen AP

La final de la Copa de Oro de fútbol, que disputaron México y Estados Unidos el fin de semana, arrojó un resultado previsible en el terreno de juego… y una polémica inesperada alimentada desde las gradas.

Mientras la escuadra de Chicharito Hernández, Rafa Márquez y Gío Dos Santos se coronaba campeón con una goleada de 4-2, los fans mexicanos arengaron a los suyos tanto como abuchearon a los contrarios.

Nada extraño en un partido de fútbol: sólo que, en este caso, la abrumadora presencia de hinchada tricolor hizo que los estadounidenses se sintieran en un juego de visitantes… cuando en realidad el torneo transcurría bajo el sol de California.

Además, apenas sonaron acordes del himno nacional estadounidense los silbidos se multiplicaron en el estadio Rose Bowl -la sede finalista, en la localidad de Pasadena- y, más tarde, el portero de la selección azul y roja, Tim Howard, se quejó de que la entrega de premios había sido realizada únicamente en español.

"La Concacaf (Confederación de Fútbol de Norte, Centroamérica y el Caribe, organizadora de la Copa de Oro) debe sentirse avergonzada. Creo que fue una desgracia que la ceremonia completa posterior al partido fuera en español", se quejó el arquero, que también juega para el Everton inglés.

Y agregó: "Puedes apostar el trasero a que si el acto hubiese tenido lugar en Ciudad de México, no hubiera sido en inglés".

En casa (ajena)

Howard repartió elogios para el juego de sus rivales y reconoció que habían ganado con justicia, pero consideró que el resto del show fue un "insulto". Su enojo fue recogido por los medios estadounidenses, casi con más espacio que el que dedicaron al análisis deportivo de la selección.

Sin embargo, la razón por la que la premiación fue en el idioma de los visitantes es sencilla, según varios periodistas deportivos: los fans del Tri, con sus gorros de ala ancha y sus máscaras de lucha libre, no sólo trajeron color a la contienda, sino dinero por venta de boletas.

Los estadios en los que jugó esta selección tuvieron casi tres veces más asistentes que aquellos en los que se vio a El Salvador, Honduras o alguno de los otros once, incluidos los anfitriones.

En la final del sábado, la nutrida comunidad de inmigrantes en California proveyó el calor futbolero y, según las estimaciones, un 80% de los 93.400 hinchas en el Bowl era hispano de origen… o al menos simpatizante declarado del Tri.

Los "ole" bajaron desde la tribuna y las olas las recorrieron de lado a lado. Para muchos, se trató sencillamente de la puesta en escena de un concepto, "somos fuertes porque somos muchos", y de una realidad: algunas zonas de California son hoy una suerte de Little Mexico, un pedazo de país traspasado frontera al norte.

"El apoyo que México tiene convierte al partido en uno de locales para ellos. Es parte de lo que tenemos que asumir cuando salimos a jugar", reconoció el entrenador de la selección estadounidense, Bob Bradley.

¿Crisis de asimilación?

Con el aliento a los propios, vinieron también los abucheos a los contrarios que tanto enojaron a algunos. ¿Es justo que vivan aquí y desprecien al equipo de su "país adoptivo"?, se preguntaron.

Algunos críticos incluso se refirieron a la escena del estadio como un ejemplo de la "falta de asimilación" de los inmigrantes —o sus hijos y nietos, hispanos de segunda y tercera generación— a la nueva cultura en la que se han insertado.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption La idea de la bandera por sobre la geografía no es nueva tampoco en esta zona fronteriza.

"En el fútbol, más que en ningún otro deporte, la filiación a un equipo replica la filiación nacional. La mayor competición del deporte, el Mundial, es una contienda de selecciones nacionales. La mentalidad de 'equipos nacionales' domina a toda la base de aficionados. En partidos entre países, los fans apoyan al equipo cuya bandera es dueña de sus corazones", señaló David Paulin, columnista de American Thinker, una publicación digital de enfoque conservador.

La idea de la bandera por sobre la geografía no es nueva tampoco en esta zona fronteriza, ni siquiera cuando de fútbol se trata. Según nota el autor, los silbidos mexicanos por sobre la canción patria estadounidense, en el mismo escenario del Bowl pero en 1998, hicieron que el cientista político Samuel Huntington, académico de Harvard, elaborara una teoría sobre la crisis de identidad en un país "dividido en dos" por falta de asimilación de los latinos.

En las redes sociales, voces parecidas sumaron sus consideraciones.

"Cuando eligieron el Rose Bowl para la final de la Copa de Oro yo creo que se olvidaron de que California era originalmente parte de México", señaló desde su cuenta de Twitter Edward Branley.

"¿Y quieren que les den la ciudadanía estadounidense?", reclamó Faye Fairweather, twitteando desde Atlanta.

Tema "menor"

Sin embargo, a ambos lados de la frontera los incidentes fueron vistos por otros con menor dramatismo.

Consultada por BBC Mundo, la Federación Estadounidense de Fútbol (USS, según siglas en inglés) informó que no hará declaraciones frente a lo que consideran un "tema menor".

La prensa mexicana, en tanto, no reflejó preocupación por el clima del encuentro, así como tampoco los aficionados que estuvieron en las gradas esa tarde.

"Pero es que somos mejores, no por chauvinista sino porque realmente jugamos mejor fútbol. Es un deporte con tradición en nuestros países, ¡y aquí no la tiene! No entiendo por qué tanto lío, si esto pasa en un estadio cualquiera todo el tiempo", dice a BBC Mundo María Alejandra Flores, una mexicana de Ciudad de México que vive en Los Ángeles desde hace 8 años y tiene una pareja estadounidense a quien no le interesa el fútbol en lo más mínimo.

¿Falta de adaptación? Los aficionados del Tri no lo creen.

"No se trata de un eso, simplemente estamos alentando por los nuestros. Y más vale que estando lejos como que se nos va a dar por la nostalgia con el fútbol, pero eso no quiere decir que uno no sea consciente de que está aquí y tiene muchos beneficios por ello", concluyó Flores.