Los riesgos que toma Francia al armar a rebeldes libios

Rebeldes libios con arma (foto de archivo) Derechos de autor de la imagen ap
Image caption Los rebeldes buscan la caída de Muamar Gadafi

Además de generar dudas sobre su legalidad, la decisión de Francia de armar a los rebeldes libios desató advertencias sobre los riesgos que implica esa acción en un continente como Africa, donde el material bélico foráneo dejó cicatrices en el pasado.

Francia confirmó el miércoles que a principios de junio lanzó por vía aérea armas y municiones a rebeldes en Libia, lo que convirtió al gobierno de Nicolas Sarkozy en el primer miembro de la OTAN en dar ese paso.

Funcionarios franceses dicen que la acción buscó defender a civiles amenazados por el líder libio Muamar Gadafi y niegan que haya quebrado el embargo de armas a ese país establecido por las Naciones Unidas.

Pero Rusia y otros cuestionan la legalidad del suministro, mientras la Unión Africana y expertos independientes señalan un peligro real de que las armas terminen en otras manos o se usen con otros fines, tal vez contra los propios intereses occidentales.

"La pregunta es hasta qué punto Francia intentó asegurar que las armas que suministra sean usadas por la gente que pretende que las use", dijo Pieter Wezeman, experto en Africa del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus siglas en inglés).

"Por lo que tengo entendido, hasta ahora sólo hubo lanzamientos aéreos, lo que no es algo muy tranquilizador", agregó Wezeman en diálogo con BBC Mundo.

En paracaídas

Las armas lanzadas por Francia en paracaídas a Libia incluyen metralletas, rifles de asalto y lanza cohetes, según portavoces militares franceses.

El diario francés Le Figaro sugirió que misiles anti-tanques Milan también podrían haber sido incluidos en el envío, que en total sumó varias toneladas. Pero un portavoz militar francés negó este jueves que ese tipo de misiles hayan sido suministrados.

Las armas fueron destinadas a rebeldes tribales Berber posicionados en montañas al suroeste de Trípoli, con la intención de que puedan avanzar hacia esa capital próximamente.

El embajador francés ante la ONU, Gérard Araud, declaró a la prensa que la decisión de su país es "proveer armas de autodefensa a las poblaciones civiles (que) están bajo amenaza".

Sin embargo, las señales de inquietud no tardaron en aparecer.

El presidente de la Comisión de la Unión Africana, Jean Ping, sostuvo que la acción francesa pone a toda la región y podría causar problemas similares a la Somalia destrozada por la guerra.

En declaraciones a la BBC, Ping citó "el riesgo de guerra civil, el riesgo de división del país" y "de que tener armas en todas partes".

En particular, citó la posibilidad de que los suministros franceses terminen en el desierto, siendo utilizados por "terroristas" para secuestrar occidentales, desestabilizar gobiernos o proteger el narcotráfico.

Armas de ayer y hoy

Africa es un continente que en las últimas décadas fue marcado por guerras y conflictos armados, a menudo acicateados por el tráfico de armas provenientes de otras regiones.

Sólo Estados Unidos entregó durante la Guerra Fría (1950-1989) unos US$ 1.500 millones en armas a Africa, según indicó en el año 2000 el Instituto de Política Mundial (WPI por sus siglas en inglés).

Este centro de análisis con sede en Nueva York concluyó que varios de aquellos grandes clientes africanos de armas estadounidenses se convirtieron en los años ’90s en "casos perdidos de violencia, inestabilidad y colapso económico".

Como ejemplos citó a Liberia, Somalia, Sudán y la República Democrática del Congo, donde se estima que el conflicto de cinco años cobró hasta 2003 cinco millones de vidas, el más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial.

La historia reciente muestra diversos casos en los cuales los suministros de armas a Africa "fueron usados en diferentes conflictos, de formas que no eran la intención de los proveedores originales", dijo Wezeman.

El experto afirmó que eso puede verse hoy en la propia Libia, donde Francia estuvo interesada en vender armas al régimen de Gadafi hasta febrero de este año.

El "caos completo" que existe en ese país ahora refuerza el peligro de desvíos de armamentos, según Wezeman.

"Existe un claro riesgo de que cualquier arma que sea entregada a Libia, saqueada de los arsenales de Gadafi o que Gadafi aún tenga, pueda seguir un camino fuera de Libia", comentó.

El debate legal

La decisión francesa de armar a los rebeldes libios también ha generado sorpresas y pedidos de explicaciones.

Rusia advirtió este jueves, a través de su canciller Sergei Lavrov, que el suministro de armas sería una "violación descarada" de la resolución 1970 del Consejo de Seguridad de la ONU, según agencias de noticias locales.

Esa resolución fue la que estableció el embargo de armas a Libia.

Pero la posterior resolución 1973 de la ONU permitió a los países en marzo tomar "todas las medidas necesarias" para proteger a los civiles en Libia, "pese a lo dispuesto en el párrafo 9 de la resolución 1970" sobre el embargo de armas.

La pregunta que ahora muchos se formulan en si esto podría avalar de algún modo el suministro de armamento y municiones a los rebeldes libios y, como suele ocurrir en estos casos, existen diversas interpretaciones.

Araud, el embajador francés ante la ONU, dijo que "en circunstancias excepcionales no se puede implementar" el embargo de armas cuando se trata de proteger civiles.

Esta lectura también fue defendida por la cancillería británica, pero un comunicado oficial descartó que el Reino Unido siga la misma acción que Francia, su aliado en Libia.

¿Otras consecuencias?

Pero el jefe de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, admitió este jueves que desconocía el suministro francés de armas a Libia.

Pero pareció marcar distancia al señalar que la misión de la misión de la OTAN en ese país está "en estricta conformidad con el mandato de la ONU".

A su vez, China reclamó a través de un portavoz de su cancillería que las naciones involucradas en el conflicto libio a "evitar cualquier acción que vaya más allá del mandato de la resolución" de la ONU.

Rusia y China, miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, se abstuvieron de votar la resolución 1973 que permitió el bombardeo aliado contra Gadafi para proteger a los civiles.

Pero Wezeman dijo estar preocupado ante la decisión de Francia de interpretar las resoluciones de la ONU "de una forma particular, contra los deseos de otros dos actores importantes como Rusia y China".

El experto advirtió que esto podría influir en decisiones futuras de China y Rusia sobre embargos de armas en conflictos potenciales o reales en Africa.

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