Casey Anthony: el caso que cautivó a la audiencia en EE.UU.

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El juicio a Casey Anthony, una joven madre que había sido acusada de asesinar a su pequeña hija Caylee, de 2 años de edad, ha acaparado la atención de los medios de comunicación en Estados Unidos en las últimas semanas, con horas diarias de televisión, titulares de prensa y un tsunami de mensajes a través de las redes sociales.

Anthony fue declarada este martes no culpable de los cargos más graves de los que estaba acusada -asesinato en primer grado, homicidio culposo y abuso infantil- pero eso no quiere decir que sea el final de la saga.

Durante el pasado fin de semana -antes de que el jurado concluyera sus deliberaciones- los canales noticiosos no dejaron de transmitir los argumentos finales de los abogados, complementándolos con vivaces comentarios de los presentadores, enérgicos debates entre "expertos", micrófonos abiertos y mensajes por twitter y correo electrónico, algunos de carácter tendencioso.

Ahora, con la decisión del jurado los canales volvieron a sintonizar en directo con lo que sucedía en el tribunal, con preámbulos al veredicto, la tensión durante lectura del mismo y lo que seguro será otra avalancha mediática para entrevistar a los miembros del jurado (hasta hoy anónimos), análisis y reacciones.

Ha sido imposible escapar la obsesión mediática por este caso. Muchos espectadores seguirán cautivados de la misma manera que siguieron los pormenores del juicio, sobre el que todos parecían tener una opinión.

Suspenso

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Caylee Anthony tenía dos años cuando murió.

No es la primera vez que la sociedad estadounidense ha sido sacudida por un evento tan desgarrador como un infanticidio, pero las particularidades de este caso -los detalles del crimen, los supuestos motivos, las sórdidas revelaciones dentro del tribunal y la reciente explosión mediática- podrían explicar la masiva atención que ha recibido.

"En primer lugar todo lo que tenga que ver con menores, abuso y muerte de menores, siempre llama la atención de los periodistas y del público", expresó a BBC Mundo Gemma Puglisi, experta en Comunicación de la Universidad Americana en Washington.

Sin embargo, la académica explica que la historia tomó giros muy extraños durante el juicio.

No fue como el crimen de Andrea Yates, en 2001, quien metódicamente ahogó a sus cinco hijos en una bañera y luego se concluyó que sufría de problemas psiquiátricos, o el de Susan Smith, que empujó su auto a una laguna con sus dos hijos adentro, abrochados con los cinturones de seguridad.

En esos dos casos las autoridades dieron con los cuerpos de las víctimas casi inmediatamente. No así con el de la pequeña Caylee.

"Primero, la niña estuvo desaparecida por mucho tiempo y eso generó una expectativa. El público quedó ansioso de saber qué le ocurrió a la menor", dijo Puglisi.

"Después estuvo el cuestionable comportamiento de la madre, que generó más curiosidad, seguido del descubrimiento del cadáver de la niña y de querer conocer los detalles de su muerte".

"Son tantos elementos de suspenso en esta historia trágica que no se puede pedir una mejor novela", recalca la experta.

Una carga

Los fiscales sostuvieron que Casey Anthony, una mujer de 25 años, asesinó a su pequeña hija Caylee en junio de 2008 cubriéndole la boca y la nariz con cinta aislante, arrojando el cuerpo en un bosque cerca de la casa de sus padres en Orlando, Florida.

Los restos de la niña fueron encontrados seis meses después de que se reportó su desaparición pero, según los testimonios, durante más de un mes, la señora Anthony continuó saliendo de compras y yendo a fiestas sin siquiera alertar a las autoridades de la ausencia de la menor.

Cuando se le preguntaba sobre su hija decía que estaba con una niñera que nunca existió y dio información falsa a las autoridades sobre un trabajo ficticio y un supuesto padre de Caylee.

También se puso un tatuaje en el hombro con las palabras "Bella Vita" mientras su hija continuaba desaparecida.

Toda su actitud apuntaba, según los fiscales, a que la menor se había convertido en una carga para la señora Anthony y un obstáculo para seguir con su vida fiestera.

Pero a lo largo del juicio, el abogado defensor aludió a un posible abuso sexual perpetrado por el padre de la acusada, introdujo aspectos escandalosos de la familia Anthony y lanzó la teoría de que Caylee se había ahogado en una piscina y que su abuelo intentó encubrir el accidente.

"Todos los días había un elemento nuevo, otra extrañeza que añadía más tensión y expectativa que alimentaba la sensación de horror del público", continuó Gemma Puglisi.

Otro aspecto que impulsó el interés en el caso fue la inmediatez de la información enviada por redes sociales e internet.

"Hubo un constante twitteo y blogueo con opiniones que le echaban más leña al fuego. Todos los canales de TV por cable lo transmitieron y eso añadió más pasión entre el público. Los medios son responsables de alimentarla", concluyó la profesora de la Universidad Americana.

De telenovela

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption El público reaccionó con sorpresa ante el veredicto de inocencia.

Además del interés genuino que pueda tener el público también está lo que se podría llamar el "capital cultural" generado por la cobertura mediática.

Robert Thompson, profesor de Cultura Popular de la Universidad de Syracuse, en Nueva York, dijo que una vez se toma la decisión de invertir en una noticia, no hay marcha atrás.

"Empieza como una noticia local, después los canales envían sus camiones satelitales y empiezan a invertir dinero para incrementar el valor de la noticia hasta que se convierte en un programa de televisión", arguye Thompson. "Entre más detalles se les da al público, más quieren. Los televidentes quedan absortos como con una telenovela".

Entre más grande la noticia, más quiere el público ser parte de ella, añadió el profesor a la BBC.

"En una época de múltiples canales, de una cultura fragmentada, no es mucho lo que podemos compartir. Así que, cuando llega algo tan grande, sentimos la obligación de estar al tanto de la información", expresó.

Generalmente, la lectura de un veredicto cierra todo un proceso. El ciclo legal, para sus efectos, prácticamente concluye.

El juez que presidió sobre el tribunal dio las gracias al jurado por haber cumplido con su deber cívico y les comunicó que no estaban en obligación de decir absolutamente nada con respecto al juicio ni a su decisión final.

Sin embargo, teniendo en cuenta lo sucedido en otros casos muy publicitados como el de O.J. Simpson, por asesinato, o el de Michael Jackson, por abuso de menores, los miembros del jurado seguramente tendrán una agenda llena de entrevistas con los medios y de ofertas para escribir libros.

Casey Anthony, por su parte, habiendo sido exculpada de las acusaciones más graves, tendrá que responder por haber dado información falsa a las autoridades, pero es posible que no cumpla una sentencia de cárcel por esos cargos.

Y en esta época de programas de realidad y de estrellas instantáneas, quién sabe qué le espera en el futuro. Lo que no se puede negar es que ya es una enorme celebridad.