Tecnología de aviones de combate para la F1

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Ingenieros de Fórmula Uno realizaron ensayos con techos de cabinas de los aviones de guerra, para determinar si pueden utilizarse para mejorar la seguridad de los autos de esa categoría deportiva.

Las pruebas fueron realizadas por la FIA (Federación Internacional de Automovilismo), el organismo que rige el deporte motor en el mundo.

Ya se han adoptado muchas medidas para proteger a los pilotos de F1 en caso de choques y vuelcos.

Pero estas recientes pruebas buscan identificar si los techos de los aviones podrían protegerlos de residuos que pueda haber en las pistas.

Dos años atrás, una pieza metálica golpeó a Felipe Massa, le fracturó el cráneo y le lesionó el cerebro, durante la clasificación para el Gran Premio de Hungría.

La pieza, del tamaño de un puño, se había desprendido de otro coche y golpeó el casco de Massa a más de 200km/h.

Ross Brawn, quien ha sido jefe en varios equipos de F1, dijo entonces: "Necesitamos procesar lo que ha sucedido y entenderlo bien".

"Es hora de que miremos esta cuestión y tomemos decisiones balanceadas".

"Podemos tener cubiertas o techos (como lo de los aviones de guerra) pero tenemos que poder meter al piloto en el coche y sacarlo si hay un accidente", advirtió.

F-16

Derechos de autor de la imagen AP
Image caption Tal vez esa cápsula que recubre la cabina del F-16 termine protegiendo a los pilotos de F1.

Eso es precisamente lo que la FIA quiere determinar con estas pruebas.

Andy Mellor, director técnico del instituto de pruebas del organismo dijo: "Básicamente hemos estado probando elementos científicos y de ingeniería para proteger la cabina de residuos peligrosos que puedan ingresar en ella".

Su equipo visitó un aeródromo en el Reino Unido para realizar dos pruebas.

En la primera utilizaron un parabrisas de policarbonato, en la segunda un techo de policarbonato especial (específico de la industria aeronáutica) de un avión de combate F-16.

Una rueda típica de F1, completa con neumático y llanta, de unos 20kg, fue lanzada contra ambos a 225km/h.

"Es un esquema calibrado con precisión", dijo Mellor.

"Se ha puesto mucho esfuerzo de ingeniería en su montaje".

Se realizaron tres disparos, dos al parabrisas y uno al techo aeronáutico.

"Fue posible ver que el parabrisas desviaba la rueda hacia arriba, alejándola del área que ocuparía la cabeza del piloto, pero al hacerlo resultaba seriamente dañado", relató.

El resultado fue diferente con el techo del F-16, que sobrevivió intacto.

¿Qué sucederá con los resultados de las pruebas?

Mellor dijo que se llevaron a cabo "simplemente para estudiar el efecto de seguridad mecánica".

"Ahora que tenemos los datos, podemos decidir qué sigue".

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