"Los diez culpables" de la hambruna en Somalia

Hambruna en Somalia Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption La ONU declaró el estado de hambruna en Somalia a mediados de julio.

Una declaración de hambruna como la de Somalia es un fracaso.

Pero ¿a quién se puede culpar de esa situación?

En el centro para el desarrollo de Nairobi, la capital de Kenia, los que trabajan en el campo de la ayuda humanitaria para el Cuerno de África están demasiado ocupados como para dedicarse a buscar responsables.

Pero en otros ámbitos no faltan comentarios al respecto.

Lea: Hambruna en Somalia: ¿y ahora qué?

Aquí les presento mi selección de los diez posibles culpables, que he compilado hablando con expertos, diplomáticos, funcionarios somalíes, trabajadores humanitarios y algunos de los propios afectados por la hambruna.

Estados Unidos

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Image caption "Los estadounidenses quieren lo imposible", afirma un funcionario europeo.

Al gobierno de Washington sólo le interesa Somalia en relación con la llamada guerra contra el terror, la piratería y el petróleo, según afirman muchos.

EE.UU. se muestra demasiado aprensivo a la hora de otorgar ayuda monetaria a al-Shabab, el grupo militante islamista que controla grandes porciones de Somalia y al que vinculan con al-Qaeda.

Ello resulta en una actitud ambivalente hacia la ayuda en la nación africana que ha maniatado muchos programas humanitarios cruciales.

"Los estadounidenses quieren lo imposible", me dijo con indignación un funcionario europeo.

El Programa Mundial de Alimentos de la ONU

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Image caption Trabajadores de la ONU han sido asesinados en Somalia.

Esta organización cuenta con la infraestructura necesaria para poner fin a la hambruna, pero como depende en gran medida de la financiación de EE.UU. y no es ajena al politiqueo, ha tenido problemas para conseguir las garantías necesarias para acceder a los territorios controlados por al-Shabab.

Para ser justos, hay que decir que la situación es mucho más complicada que todo eso, como he podido comprobar en primera persona.

Muchos trabajadores del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas han sido asesinados en Somalia, lo que da motivos a la organización para actuar con cautela.

Además, por su tamaño no pudo pasar desapercibida como otras agencias de la ONU. Pero el liderazgo de la organización, como algunos argumentan, tiende a un estilo de diplomacia de megáfono que no siempre ayuda a hacer amigos sobre el terreno.

El Gobierno Federal de Transición de Somalia

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Image caption El Gobierno Federal de Transición de Somalia no cuenta con suficientes apoyos.

Esta administración apoyada por Occidente, es tan débil y está tan marginalizada y falta de territorio que lo mejor que puede hacer en estos momentos es no entorpecer el trabajo de aquellos que luchan contra la hambruna.

Pero este gobierno también es una muestra de la obsesión del mundo con un enfoque que va de arriba a abajo a la hora de construir un Estado viable en Somalia.

Muchos creen que ello ha prolongado el conflicto en el país africano y ha exacerbado la hambruna.

"Habla con las comunidades locales. No te compres un gobierno para tener un primer ministro con el que hablar", afirma un analista somalí para resumir la situación.

Al-Shabab

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Image caption Miembros de al-Shabab han matado a trabajadores humanitarios y han bloqueado la llegada de ayuda.

Han matado a trabajadores humanitarios y han bloqueado la llegada de ayuda. ¿Qué más se puede decir?

Bueno, quizás cabe recordar que al-Shaab es un paraguas de organizaciones, no una organización cohesionada.

Como han entendido desde hace tiempo algunas organizaciones humanitarias, hay que ignorar a sus agresivos portavoces y concentrarse en ganarse a los comandantes y a las comunidades.

Algunos se preguntan si existe una oportunidad con esta hambruna. Con la indignación que hay por el comportamiento de al-Shabab quizás las comunidades encuentren el coraje necesario para enfrentarse a ellos. Hay signos de que eso está sucediendo pero a una escala pequeña.

La hambruna y nuestra obsesión con ella

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Image caption El mundo ha respondido a la hambruna de manera más rápida de lo que lo hubiera hecho en otras circunstancias.

Me refiero al hábito colectivo de actuar cuando ya es demasiado tarde.

Estos días la población de Somalia es afortunadamente una de las más controladas del mundo. No sólo por las elevadas tasas de malnutrición, sino también por otros índices más sofisticados como el de la deuda de los hogares.

La buena noticia es que como resultado de ello el mundo ha respondido a la hambruna de manera más rápida de lo que lo hubiera hecho en otras circunstancias.

Pero incluso con eso -como pude comprobar en una parada que hice en árido norte de Kenia- si el mundo pusiera el mismo esfuerzo en los programas a largo plazo para las comunidades, que el que están poniendo ahora para alimentar a los afectados por la hambruna, esta última nunca hubiera sucedido.

Los medios de comunicación

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Image caption La hambruna en Somalia tardó en aparecer en los medios.

Esto nos lleva directamente a los periodistas.

Somos, como dijo un funcionario con una mezcla de frustración y adulación, absolutamente cruciales en este asunto.

La ONU puede producir documentos detallados e interminables sobre la hambura, pero los políticos que toman las grandes decisiones solo reaccionan cuando la ven en la televisión o en la portada de los diarios.

Ha sido un año movido en el campo de las noticias, pero creo que se nos debe culpar por haber tardado demasiado en informar.

Kenia

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Image caption El gobierno de Kenia ha invertido poco en el desarrollo de sus comunidades más vulnerables.

Como he mencionado arriba, acabo de pasar un día recorriendo distintos programas de desarrollo en el norte de Kenia.

Dos simples hechos emergen: el primero es que el gobierno de Kenia ha invertido escandalosamente poco en el desarrollo de la ganadería, la educación y las infraestructuras básicas en sus comunidades más vulnerables.

El segundo es que cuando las comunidades son ayudadas de manera adecuada, pueden preparse y manejar las sequías más duras.

Puede que ello no esté directamente ligado con el caos en Somalia, pero muestra lo que puede hacerse y lo que no se ha hecho.

El resto de mundo

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Image caption Desmond Tutu alertó contra la falta de interés sobre lo que está sucediendo en Somalia.

"No nos dejes ser indiferentes", afirmó el reverendo sudafricano Desmond Tutu.

Pese a todo, eso es lo que le está pasando al resto de África. ¿Cuántas veces ha aparecido en primera plana de los medios del continente la hambruna?

Medio Oriente, China y muchos otros países también la han ignorado.

¿Se trata de una reacción a los fallos y fracasos de los esfuerzos humanitarios en Somalia de las últimas dos décadas? ¿O una simple falta de decisión?

El cambio climático

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Image caption Las sequías van a multiplicarse en las próximas décadas, según los científicos.

Si se cree en la ciencia, se debe aceptar que estas sequías van a multiplicarse en las próximas décadas. Y todos somos responsables de ello.

Pese a todo, la región somalí de Baja Shabelle -declarada ahora zona de hambruna- tuvo una cosecha extraordinaria el pasado año.

Ello demuestra que la mitigación es posible. Se trata de una llamada a la acción en el cuerno de África, no una razón para rendirse.

El aumento de la población

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Image caption El aumento de la población pone en peligro el acceso a los recursos.

Es un asunto crucial. En áreas del norte de Kenia la población se ha doblado en la última década.

"El doble de gente pero el mismo ganado. Es insostenible", me dijo un experto en agricultura de Naciones Unidas.

Los que se dedican al pastoreo son conocidos por ser adaptables, ya que deben sobrevivir. Pero las presiones que afrontan ahora son abrumadoras y la aceleración de la urbanización parece inevitable.

La cuestión es hacer que ese proceso tenga lugar en lugares sostenibles y no en las planicies áridas donde es imposible el desarrollo.

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