China incomoda a EE.UU. con su primer portaaviones

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La historia enseña que el poder económico de una nación suele ir acompañado de un aumento en su poderío naval. China no es la excepción y para demostrarlo ha echado al agua su primer portaaviones.

Este miércoles la marina china anunció las primeras pruebas del navío, un modelo de la era soviética cuyo casco compró hace casi una década a Ucrania, sin motores, artillería o sistemas de navegación.

El buque de 90 metros de eslora estuvo todo ese tiempo en modernización en los astilleros de Dalian, en el norte del país.

Y aunque no es producción propia, la experiencia será fundamental para los planes chinos de construir tres copias de la nave.

El portaaviones mantiene su nombre original, Varyag, y según los informes distribuidos por la agencia de noticias china Xinhua servirá para investigación y entrenamiento.

Amenazas y respuestas

Muchos analistas militares consideran que en este punto el Varyag es visto como un pieza para alardear, más que parte integrante de algún mecanismo militar que desestabilice el equilibrio regional, ni mucho menos mundial.

EE.UU. tiene once portaviones activos, la mitad de los que hay en el mundo, que son el centro de grandes conformaciones militares integradas por buques de apoyo.

Pero en el Departamento de Estado de EE.UU. no lucen convencidos, al punto que pidieron a Pekín una explicación formal de cómo se utilizará el portaaviones.

"China no es transparente como otros países, ni es tan transparente como Estados Unidos acerca de sus adquisiciones militares, su presupuesto militar. Esto es causa de preocupación", comentó la portavoz del Departamento de Estado Victoria Nuland en una conferencia de prensa en Washington.

Algunos creen que la exigencia estadounidense es desproporcionada y que podría ser expresión de un movimiento político reflejo de tiempos de la guerra fría, cuando existía el temor a la China comunista.

"Quién haya mandado ese mensaje era obviamente un ignorante o está obedeciendo algún lineamiento del Congreso, porque en EE.UU. siempre ha habido el fantasma del "peligro amarillo, que en realidad jamás ha existido, pero que se creó después de la guerra de Corea", dijo a BBC Mundo, el analista militar y coronel en retiro del ejército de EE.UU., Eric Rojo.

El militar recurre a la historia milenaria del país y asegura que los chinos no son expansionistas, pese a los problemas que actualmente tiene con sus vecinos Japón o Rusia y al reclamo que hace de Taiwán, isla que Pekin considera una provincia irredenta.

"Un portaaviones no significa nada. ¿A quién puede amenazar?¿A Taiwán? A lo mejor, pero la distancia entre Taiwán y la China continental es muy corta, no hace falta tener la proyección de un portaaviones. Y para tener un portaaviones necesitas una flota completa de apoyo", explica Rojo.

Sin embargo, en Taiwán han respondido últimamente a lo que perciben como una amenaza concreta desarrollando misiles capaces de atacar portaaviones.

Este miércoles una ilustración en una exhibición de tecnología militar en la capital taiwanesa, Taipei, mostraba el misil Hsiung Feng III impactando un portaaviones que era una copia exacta del antiguo Varyag.

Además, durante el año pasado, aumentaron las tensiones chinas con Filipinas, Vietnam y Corea del Sur.

Intencionalidad

Los principales países de la cuenca del mar sur de China tienen alguna clase de acuerdo defensivo con EE.UU., por lo que los planes militares chinos interesan en Washington.

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Image caption Por ahora, el estreno del portaaviones chino no pone en peligro la primacía estadounidense en el mar.

"La expansión naval de China debe ser analizada sobria y cuidadosamente", considera el experto en temas militares chino, Den Cheng, del Heritage Foundation, un centro de estudios de Washington.

Según Cheng se trata de un proceso "lógico" y "previsible" que se corresponde con los intereses comerciales de la segunda mayor economía del mundo.

"China depende fuertemente del comercio, tanto para importar materias primas para alimentar esa economía, como para embarcar sus exportaciones, inevitablemente eso hace que los mares tengan una creciente importancia en el bienestar nacional."

Si bien, por ahora, el estreno del portaaviones chino no pone en peligro la primacía estadounidense en el mar, es un desarrollo que será observado con detenimiento desde varias capitales, como Moscú o Tokio, además de Washington.

"Por ahora debe ser un motivo de observación, no de preocupación. Cuando tengan entre 10 y 20 portaaviones que puedan poner uno con uno contra otras flotas, podrían considerarse una amenaza", advirtió el coronel Rojo.

Por su parte, Cheng considera que "las intenciones importan tanto, si acaso no mas, que las capacidades".

"El desarrollo marítimo chino puede estar dirigido simplemente a salvaguardar sus venas económicas, o puede buscar forzar a los vecinos de China, muchos de los cuales también dependen de los mares".