El oro verde de las selvas de Colombia

¿Es posible extraer oro sin afectar irreparablemente el medio ambiente y con un sentido ético? Un proyecto en Colombia muestra que sí. Y el mundo está prestando atención.

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Américo Mosquera, de 53 años y con 10 hijos, fue uno de los primeros mineros en formar parte de la Corporación Oro Verde, un proyecto comunal para producir el primer oro ecológico del mundo en Chocó, Colombia.

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Desde hace más de cinco siglos, los mineros artesanales usan estos platos de madera para separar el oro de la piedra.

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La mina de Américo le da trabajo a varios de sus hijos y a otros familiares, incluidas varias mujeres. Según la Organización Internacional del Trabajo, 150 millones de personas en el mundo dependen de la minería artesanal, el doble de hace diez años.

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Expertos de la industria, como Christian Cheesman de la joyería Cred en Londres, estiman que, en promedio, extraer el oro suficiente para un anillo de bodas (unos 1,5 gramos) de manera industrial puede generar entre 2 y 5 toneladas de desechos.

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Los hijos de Américo también ayudan en el trabajo de la mina con tareas pequeñas como cargar los víveres o las herramientas. "Uno empieza jugando y así poco a poco va aprendiendo el trabajo de la mina", dice Américo.

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En cambio, esta mina cerca de Tadó hace parte de las 220.000 hectáreas de las selvas de Chocó que, según el gobierno, están en manos de mineros ilegales. "Parece como la luna", dice Giovanni Ramírez, investigador del Instituto de Investigaciones Científicas del Pacífico al describir el paisaje que deja la minería mecanizada.

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Américo y los demás mineros de Oro Verde construyen terrazas con las piedras que remueven de sus minas. Así, evitan la erosión y permiten que la vegetación vuelva a cubrir el terreno que ya ha sido trabajado.

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Los mineros que no participan en Oro Verde usan mercurio y cianuro para separar el oro de las impurezas. Luego usan fuego para evaporar parte de estas sustancias tóxicas, que aspiran sin ninguna protección.

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En vez de químicos tóxicos, como el mercurio, Américo y los demás mineros de Oro Verde extraen una sustancia viscosa de las hojas del árbol de balso, que luego usan para separar las pepitas de oro de otros minerales.

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Los "barequeros" viven al día de escarbar el oro que queda en los cráteres que dejan las retroexcavadoras. Los accidentes por derrumbes son frecuentes y muchos "barequeros" mueren sepultados en minas como ésta en Tadó, Colombia.

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Belarmina Mosquera trabaja desde que era adolescente como "barequera". Se siente orgullosa de ser minera y lo muestra con una estrella de oro que se hizo incrustar en uno de sus dientes.

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Dos dragas trabajan sin permiso remontando un pequeño río a pocos kilómetros de la mina de Américo. Estas maquinas remueven el lecho de los ríos para extraer el oro, dejando a sus paso aguas turbias que afectan las pesca en una de las regiones más ricas en biodiversidad y fuentes de agua dulce del mundo.

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Miles de esclavos negros fueron traídos por los conquistadores españoles para explotar el oro en esta zona. Desde entonces, el oro es parte de su cultura tradicional y es representado en sus fiestas populares como las de San Pacho en Quibdó, la capital de Chocó.