La millonaria industria de los gurús

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"¿Lo puedo abrazar?", pregunta Shruti, una niña de Delhi, que estaba desesperada por tener una audiencia con su gurú.

Pero la gran multitud, de varios miles de devotos, impidió que lo pudiera alcanzar. Se la veía ansiosa por lograr al menos poder ver de lejos al hombre por el que había viajado desde tan lejos.

Shruti es una de los muchos devotos de Sri Sri Ravi Shankar, uno de los líderes espirituales más populares de la India moderna.

Y no es sólo popular en casa: tiene una presencia en más de 150 países en todo el mundo y sus seguidores se cuentan en millones.

Por lo que más se le conoce es por lo que él llama su "programa Arte de vivir", diseñado para "aliviar la angustia urbana" por la vía de la meditación.

Meditación y lentejas

Los líderes espirituales no son algo nuevo en India, donde los hay más per cápita que en cualquier otra nación.

Image caption La mayoría de los devotos parecen satisfechos.

Lo que ha cambiado recientemente, sin embargo, es que ya no se trata de un conjunto de creencias o de fe personal; es también una industria boyante, cuyo valor se estima en millones de dólares.

Hoy en día, además, hay innumerables empresas derivadas de estos gurús -desde música en CDs y videos, hasta turismo y canales de televisión, pasando por portales espirituales que le permiten a los seguidores presentarle sus respetos a sus dioses por internet.

El cuartel del imperio de Sri Sri Ravi Shankar ocupa un imponente terreno que se extiende por más de 40 hectáreas en la sureña ciudad india de Bangalore.

Hay un suntuoso ashram (lugar de meditación y enseñanza hinduista), numerosos "centros de recursos" y una escuela para el estudio de Vedas, los cuatro textos que fueron la base de la desaparecida religión védica, previa a la hinduismo.

También cuenta con una enorme cocina que alimenta a 5.000 devotos todos los días.

Llenando el vacío

Image caption Se venden no sólo productos para lavarse el alma sino también el cuerpo.

Paseando por el complejo, llama la atención la gran variedad y gama de mercancías que se han desarrollado a partir del gurú.

No se limita a discos y libros; productos como cremas bronceadoras, champú y medicinas también están a la venta.

El profesor Dipankar Gupta ha estado explorando esta tendencia en la que la religión y espiritualidad se transforma en una industria multimillonaria que, en algunos casos, convierte a los gurús en megarricos.

Sri Sri Ravi Shankar, por ejemplo, está en el puesto 8 de la lista de Forbes de los líderes más importantes de India.

Gupta cree que una de las razones por las cuales estos gurús tienen tanta influencia es que llenan un vacío que deja el Estado.

Muchos proveen seguridad social, educación y salud a la gente que de otra manera virtualmente no tiene acceso a esos servicios.

Cómodamente espirituales

Lo que le preocupa a Gupta es que "algunos de estos gurús viven esplendorosamente". Desde su punto de vista, "eso no conjuga con su persona espiritual".

¿Qué siente Sri Sri Ravishnkar respecto al dinero habiendo asumido tal posición en algo tan espiritual?, le pregunto.

"La espiritualidad no tiene precio, sin embargo se hacen ciertos cargos para costear los gastos del programa y no hay nada malo en eso", declara, en conversación con la BBC.

No obstante, la cantidad de dinero supera el mero costo de los gastos, le señalo, y me responde poéticamente: "La fastuosidad es contraria a la espiritualidad, pero la comodidad, no. La austeridad no tiene que implicar sufrimiento. Uno no tiene que vivir en una choza con goteras, con frío y sólo una cobija. Eso no es señal de espiritualidad. Cuando hace calor no tienes que estar bajo el sol para ser espiritual... ¡puedes tener aire acondicionado, sin problema!".

Buen negocio

Derechos de autor de la imagen BBC World Service
Image caption La sede del programa Arte de vivir es lujosa.

Los miles de devotos no parecen percibir las aparentes contradicciones mientras bailan al aire abierto, meditan con su gurú y se alimentan del arroz y las lentejas que les sirven en la cocina de su líder espiritual.

Todos parecen sentir que la transacción sale a cuenta.

Entre tanto, Nitish Kashyap, un joven estudiante que acudió al centro en busca de respuestas a sus preguntas, volvió desilusionado.

"En el ambiente del campamento es fácil sentirse relajado pero apenas volví a la vida real, me di cuenta de que nada había cambiado... fue un desperdicio de dinero".

Pero Nitish parece estar en la minoría.

Cualquiera que sea su valor espiritual, el buen marketing y la publicidad le han ayudado a estos gurús a ser poderosos en la India contemporánea y sus congregaciones los aúpan.