Ucrania: golpe a la Revolución Naranja

tymoshenko Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Un juez en Kiev ordenó que la opositora Yulia Tymoshenko deberá pasar siete años en la cárcel, además de pagar casi US$200 millones de multa.

Hace casi siete años, en el invierno europeo de 2004, un mar de personas tomó la Plaza de la Independencia, en el centro de Kiev. Vestidos todos de naranja, cientos de miles de ucranianos protestaron por unas elecciones catalogadas como fraudulentas, lograron revertir los comicios y, de paso, pusieron a Ucrania en el mapa para millones de personas en todo el mundo.

Ucrania parecía ir encaminada hacia una apertura democrática, y una de las heroínas de esa gesta fue Yulia Tymoshenko, quien ocupó el puesto de primera ministra en el nuevo gobierno.

Pero hoy, a diferencia de esa época, la carrera de Tymoshenko está en problemas, pues un juez en Kiev la acaba de declarar culpable de excederse en sus poderes cuando firmó en 2009 un acuerdo con Rusia que estableció los precios del gas, que el actual gobierno ucraniano considera injusto para sus intereses.

Lea también: ¿Se viene otra guerra del gas?

Según el veredicto, Tymoshenko deberá pasar siete años en la cárcel, no podrá ocupar puestos públicos por tres años y tendrá que pagar una multa de unos US$186 millones (que corresponde al dinero que perdió la empresa estatal de gas a causa del acuerdo).

Dentro de la dinámica política que se inició con la Revolución Naranja, ¿qué peso tiene el controversial juicio a la líder de la oposición?

"Hace apenas cinco años, Ucrania era vista como un faro de esperanza en el mundo postsoviético", explicó el analista regional de la BBC, Olexiy Solohubenko.

"Medios independientes, un debate político robusto y vibrante, elecciones verdaderamente competitivas, consideradas libres y justas por la comunidad internacional, todo esto estaba lejos de las tendencias en Rusia y Bielorrusia, para no mencionar a las antiguas repúblicas soviéticas de Asia central".

"El juicio a Tymoshenko puede haber terminado con toda esta esperanza, o al menos la dañó por los años venideros", resaltó.

Opiniones encontradas

Desde Kiev, el periodista de la BBC David Stern explicó que tras el juicio, "ahora todos los ojos estarán puestos en cuál será la reacción tanto en Ucrania como en el exterior".

Tymoshenko definió su juicio en varias ocasiones como un show político y argumentó que se trata de una venganza por su oposición al presidente Viktor Yanukovych, mientras éste indicó que "la corte tomó su decisión con base en los parámetros del código criminal actual".

La diferencia de argumentos entre las dos partes es entendible, pues Tymoshenko ha sido, por años, la principal opositora de Yanukovych. Por una parte, él fue el candidato cuya elección fue protestada masivamente en 2004, durante la revolución. Por otra, fue él quien venció a Tymoshenko en 2010 para convertirse en presidente.

Pero si en Ucrania las opiniones son divididas, fuera del país la voz de protesta ha sido unánime.

La canciller alemana, Angela Merkel, y la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, escribieron cartas a Yanukovych pidiéndole no mezclar jurisprudencia con política, y las dos fuerzas internacionales con más influencia en Ucrania -la Unión Europea y Rusia- también mostraron sus reservas.

Derechos de autor de la imagen reuters
Image caption Según relató el periodista de la BBC en Kiev, David Stern, a las afueras del tribunal se reunieron tanto quienes apoyan a Tymoshenko como quienes se oponen a ella.

Catherine Ashton, la jefe de política exterior de la UE, indicó en un comunicado que "el juicio no respetó los estándares internacionales", mientras el primer ministro ruso, Vladimir Putin (quien firmó el acuerdo energético con Tymoshenko en 2009), calificó de "peligroso y contraproducente poner en duda el paquete de acuerdos".

Más allá del juicio

Independientemente de las opiniones que ha suscitado el juicio de Yulia Tymoshenko, es claro que sus alcances van mucho más allá del proceso judicial a una popular figura de oposición.

Por un lado afecta la política exterior de Ucrania y, en especial, su proyecto de ingreso a la Unión Europea.

Por el otro, tiene un efecto claro sobre lo que promovió la revolución naranja de hace siete años.

Si los ideales democráticos de la revolución convirtieron a Ucrania en un ejemplo que llamó la atención mundial, las dudas sobre la transparencia de este juicio han generado preguntas sobre si esos ideales quedaron definitivamente descartados.

Por supuesto, las grietas en el movimiento venían desde antes y se evidenciaron con las constantes peleas de Tymoshenko con el otro héroe naranja, el expresidente Viktor Yushchenko, y con la elección de Yanukovych hace dos años.

El juicio a Tymoshenko, tan vinculada con ese movimiento, se suma a la crisis de los ideales de la revolución y es visto "como el más reciente capítulo en la retirada de ese país de la democracia", en palabras de Solohubenko.

"La Revolución Naranja definitivamente fue un factor para que las autoridades levantaran cargos contra Tymoshenko y la mandaran tras las rejas", le explicó a BBC Mundo Serhiy Kudelia, profesor invitado de la Universidad George Washington, en Washington D.C.

Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Yulia Tymoshenko fue una de las protagonistas de la revolución naranja, a finales de 2004. Ahora está en la oposición.

"Su juicio y su condena pueden ser vistos a través del prisma de 2004 como una venganza personal de Yanukovich por la derrota de 2004 ... y como un intento para prevenir otra revolución electoral el próximo año o en 2015, cuando se celebren los comicios presidenciales".

Ese intento se refiere a que Tymoshenko se postulaba como la principal fuerza opositora en las elecciones y una competencia clara para Yanukovych.

Ahora no está claro si podrá participar en las elecciones venideras.

"Lo que sí está claro -concluye Solohubenko- es que después de 20 años de independencia, Ucrania está todavía en proceso de construcción".

Contenido relacionado