Hipotecas multidivisa, el otro drama de la burbuja española

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Image caption El yen fue la moneda más elegida para las hipotecas multidivisa por su bajo interés.

La cotización del yen podría ser un tema sin relevancia para Ángel M. Pero al tener una hipoteca multidivisa, la moneda japonesa le quita el sueño a este joven barcelonés. Amenaza con arruinarlo económica y psíquicamente. Este drama es la cara menos conocida de la burbuja hipotecaria española.

La revalorización del yen ha hecho que este mecánico catalán tenga que dejar sus estudios y trabajar más horas. Le han diagnosticado depresión y se está medicando para sobrellevarla. Todo por la hipoteca que contrató en 2007.

"Nunca me informaron de los riesgos", se queja sobre esta situación que amenaza con dejarlo en la ruina. ¿De qué riesgos habla? Una cuota mensual más elevada y un incremento del capital adeudado.

"Pagaba 890 euros (US$1.200), ahora 1.600 (US$2.200); el crédito era por 248.000 (US$345.000) euros, después de pagar durante cuatro años debo 350.000 (US$486.000)", asegura.

Opción tentadora

En este tipo de crédito la suma adeudada está en una divisa que generalmente tiene tasas de interés muy bajas con respecto a la moneda local, en este caso el euro.

"Este fue su gran atractivo, que se reflejaba en la cuota mensual, pero todo cambió cuando el yen se empezó a apreciar", explica Enrique García, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), haciendo hincapié en el gancho comercial utilizado por los bancos para vender el producto.

Las hipotecas multidivisa tuvieron su mayor auge entre el 2007 y el 2009, cuando el euribor tocó sus niveles más altos. Los deudores negociaron este tipo de hipotecas con una tasa de interés hasta cinco veces menor que las acordadas en euros.

El total de hipotecas en España suma un volumen de US$1,43 billones, según datos de la Asociación Hipotecaria Española basados en información del Banco de España. Pero no existe ninguna estadística oficial sobre qué porcentaje está hecho en hipotecas multidivisa.

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Image caption Muchos españoles negociaron hipotecas de cuota variable sin darse cuenta.

Sin embargo, Jordi Castilla, del gabinete jurídico de Facua-Consumidores en Acción, calcula que la proporción está "entre el 4% y el 5%" del total. Esto representaría unos 3.200 millones en moneda estadounidense.

"Es algo misterioso, incluso el Banco de España no tiene reflejado ese tipo de estadística cuando debiera de tenerla", critica por su parte García, el representante de la OCU.

A pesar de no estar cuantificadas, historias como la de Ángel se repiten en toda la geografía española. Alberto S. es empleado de la administración pública y firmó su crédito hipotecario con el Bankinter en el 2008 por el equivalente en yenes a US$178.000.

Tres años después este madrileño adeuda el equivalente a 150.000 euros. Y además, mes tras mes, debe poner más euros para comprar los yenes. "Antes pagaba 480 euros (US$670) y llegué a pagar 720 (US$1.000)", le explica a BBC Mundo.

Falta de información

¿Cómo se llega a esta situación? Desde Facua y la OCU insisten en que los bancos no informaron correctamente a sus clientes sobre el riesgo de este producto. De esto también se queja Oscar M., piloto de avión, quien sufrió en carne propia el despegue del yen en los mercados.

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Un banco le ofreció una propuesta tentadora en el año 2007: "El equivalente a 200.000 euros una tasa Libor + 0,15". "Me ahorraba casi 500 euros (US$695) por mes, tenía una cuota de alrededor de 950 (US$1.320)", añora. Después de cuatro años se encuentra pagando 1.500 euros (US$2.090) y debiendo más de 285.000 euros (US$396.000).

Como la mayoría, critica la falta de información. Cuando el par euro/yen se empezó a mover peligrosamente fue al banco. "En la sucursal me decían 'tu tranquilo que no pasa nada'; después sólo me decían: 'esto era imprevisible'". "Mi experiencia es mala, pero por la falta de asesoramiento correcto en un producto que puede ser bueno", concluye.

Desde el Banco Popular informaron que su política es no hacer comentarios sobre la operatoria de ningún cliente. Sí especificaron que sólo el 0,4% de su cartera crediticia es multidivisa. Calificaron este porcentaje como "residual" y aseguraron que no fueron "proactivos" a la hora de comercializar estas hipotecas.

En similares términos se expresaron desde BBVA y Barclays. BBC Mundo ha intentado ponerse en contacto con el resto de los bancos que comercializaron estos productos, pero no han contestado.

Otra de las críticas en la que insisten algunas entidades que representan a los usuarios, es la falta de aplicación de la normativa europea MiFID, después de su entrada en vigor en 2007. Según ésta, el banco debe evaluar el perfil del cliente para ofrecerle los productos cuya complejidad y riesgo tenga capacidad de comprender y manejar.

"Había cláusulas en algunos contratos que realmente era imposible que las entendieran", considera Castilla sobre varios casos en los que Facua intervino.

Para Gonzalo Bernardos, profesor de la Universidad de Barcelona, la actitud de los bancos es clara. "Ellos tienen la orden de vender un producto y lo venden, no son asesores, y si esconden el 90% de la información pues se lo esconden", explica.

El catedrático, que dirige el Master de Asesoría y Consultoría Inmobiliaria, considera que en cualquier caso la responsabilidad es compartida con el cliente. "¿A alguno de los que compran hipotecas en yenes se le ocurre preguntar que pasaría si el yen se apreciara?", se pregunta. Y él mismo se contesta: "Evidentemente no".

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