"Hay que dejar que Grecia caiga en 'default'"

Protesta en Grecia Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption Las medidas de austeridad han generado fuertes protestas en Grecia.

El parlamento griego adoptó nuevas medidas de austeridad: más despidos de funcionarios, aumento en los impuestos y reducción de derechos de negociación para los sindicatos, con la esperanza de generar más rescates de la Unión Europea.

El pueblo griego respondió con protestas violentas y paros. Todavía está por verse cómo responderá la Unión Europea.

La pregunta ahora para Grecia es si debe continuar con el camino seguido hasta ahora -nuevas medidas de austeridad, que significan poco a la hora de reducir el déficit, seguidos de un rescate de la la UE sólo suficiente para evitar la cesación de pagos o default- o finalmente aceptar lo obvio: que debe caer en cesación de pagos de su deuda soberana, abandonar el euro y seguir su propio camino.

Si Grecia cae en default, se verá inmediatamente aliviada de los demoledores interesas que debe pagar por su deuda, dejándola con un relativamente modesto déficit primario que excluye los enormes pagos por interés que enfrenta ahora.

En un escenario así, la presión por más medidas de austeridad disminuiría. Esto permitiría a Grecia escoger las políticas que impulsan el crecimiento en vez de las que reducen el déficit pero retardan el crecimiento al imponer impuestos más altos.

Restaurando la competitividad

Image caption El profesor Miron cree que la mejor solución es que Grecia entre en "default" y se salga del euro.

Al abandonar el euro y adoptar una moneda que se pueda valorar apropiadamente, Grecia puede restaurar su competitividad internacional. Esto significa más demanda de empleo a nivel doméstico e internacional.

La parte negativa de una cesación de pagos es la probabilidad de que Grecia pierda, por un período de tiempo, el acceso a los mercados crediticios internacionales (aunque sería un lugar más seguro para invertir luego de un default que ahora).

Pero que le cierren los créditos internacionales por unos años no es necesariamente un desastre para Grecia. Incluso puede alentar a cortar los componentes de despilfarro del gasto gubernamental.

Un riesgo mayor de la cesación de pagos es que el fin de la crisis puede reducir la presión para que Grecia resuelva los problemas fundamentales de su economía: capitalismo entre compinches, un sistema de impuestos bizantino, excesiva regulación y un sector gubernamental inflado.

Si los griegos no realizan estas reformas, sufrirán de un crecimiento lento y de una nueva crisis, sin importar lo que hagan ahora.

Primer paso ineludible

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La cesación de pagos no es la panacea para Grecia, como tampoco declarar la bancarrota es una garantía para que un individuo o un negocio puedan recuperar la salud financiera. Eso depende de las acciones que se tomen cuando ocurra el default.

Pero este default es un primer paso necesario para proporcionarle a Grecia el oxígeno que necesita para arreglar sus políticas económicas de una manera calmada y racional. Muchos individuos, compañías y países se han recuperado de una bancarrota o una cesación de pagos.

Para los acreedores europeos, un default de Grecia aparentemente tiene dos partes negativas: la pérdida de pagos futuros y el creciente riesgo de cesación de pago por parte de otros países, como Italia.

Pero esos riesgos son exagerados. Pagos sustanciales de deuda por parte de Grecia son poco probables en el futuro cercano, o ocurrirán sólo si los países ricos le dan el dinero para que pague.

Enviando el mensaje correcto

Los riesgos de un default en otros países pueden ser más rápidamente enfrentados si Europa evita lanzar dinero a un barril sin fondo y en su lugar guarda sus fondos de rescate para países en dificultades pero con posibilidad de ser rescatados. Y un default griego reduce la incertidumbre, lo que probablemente facilitará -en lugar de impedir- la resolución ordenada de otras deudas soberanas.

Para los contribuyentes europeos, una cesación de pagos griega tiene otro beneficio más: envía a los acreedores el mensaje de que prestar dinero acarrea riesgos y de que deben ser más cuidadosos en el futuro.

Lo fundamental es que Grecia y buena parte de Europa han prestado y consumido demasiado en las décadas recientes; alguien tiene que pagar por ello.

La cesación de pagos consigue eso de una manera rápida e impone las pérdidas sobre aquellos que ganaron cuando los tiempos eran buenos. Es la salida correcta.

Jeffrey Miron es profesor y director de carrera en la Universidad de Harvard. Senior Fellow del Cato Institute y autor del libro Libertarianism, from A to Z.