Argentina busca cerrar el camino a la fuga de dólares

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Image caption Argentina busca imponer medidas contra el mercado informal de dólares.

En Argentina entró en vigencia una normativa para regular la compra de divisas en el país, en un intento de las autoridades de combatir el mercado informal de dólares y además, en el mediano plazo, ponerle freno a la fuga de capitales.

A partir de este lunes los residentes del país deberán demostrar que tienen una capacidad de ingresos que respalde las divisas.

Es decir, el comprador deberá acudir a una taquilla bancaria o de casa de cambio para que con su número de identificación tributario el operador pueda certificar a través con la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) que sí tiene un capital propio para la adquisición y de esa forma descartar a quienes compran para otras personas.

"Es una medida muy importante desde lo fiscal para poder combatir la evasión y el lavado de dinero, y también desde el punto de vista de la equidad, que tiene que ver con todos aquellos que quieran comprar dólares y que podamos verificar su capacidad para hacerlo", señaló en declaraciones a un medio local el ministro de Economía (y vicepresidente electo), Amado Boudou.

"Es importante que tengan mucha tranquilidad todos aquellos que tengan sus cuentas en orden y que tengan mucho nerviosismo los que pretendan hacer maniobras en negro (de manera informal)", agregó.

En Argentina las personas naturales o jurídicas pueden adquirir hasta US$2 millones por mes, pero a partir de US$1.100 por día se deberá demostrar el origen de los fondos mediante la entrega de información tributaria.

Las nuevas regulaciones no cambian los topes establecidos por las autoridades el año pasado.

"Buscamos transparencia y un mercado formalizado", indicó Boudou.

Contexto

En las últimas dos semanas el gobierno argentino inició un operativo de fiscalización del mercado cambiario desplegando funcionarios de la AFIP en los principales centros de cambio de moneda del país.

En el sector financiero del centro de Buenos Aires se han dejado ver funcionarios en los bancos y casas de cambio así como vehículos con discos satelitales, como parte del despliegue.

Y es que esta zona se venía caracterizando por la presencia de los llamados "coleros", quienes merodeaban las agencias de cambio para adquirir divisas para terceros, a cambio de una comisión.

El objetivo de estos terceros es vender los dólares en el mercado informal, con una ligera ganancia, para quienes no estén al día con su declaración fiscal o simplemente opten por hacerse de divisas a través de un canal no regulado.

Además de la fiscalización para combatir a los "coleros", las autoridades apuntan a frenar un aumento de la fuga de capitales en Argentina, que se ha incrementado en 2011.

La semana pasada se introdujo una resolución para que quienes compren más de US$250.000 al año tengan que demostrar un sustento patrimonial y fiscal.

Además, la misma semana pasada se emitió un decreto que obliga a las empresas petroleras en Argentina a liquidar todas sus ganancias dentro del país, lo que le daría un estimado de US$ 3.000 millones en reservas internacionales adicionales al Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Reservas

En octubre, el ente emisor argentino habría tenido que echar mano a unos US$2.000 millones de las reservas internacionales para paliar un aumento de la demanda de divisas y evitar un encarecimiento de la tasa de cambio.

El auge se produjo antes del 23 de este mes, jornada de las elecciones presidenciales, lo cual es considerado normal para una economía en América Latina. Sin embargo, el apetito por los dólares no amainó luego de conocerse la reelección de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

No obstante, el país cuenta con un nivel considerado "saludable" de reservas que superan los US$47.000 millones.

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Image caption Se cree que la fuga de capitales ha venido aumentando en Argentina.

La preocupación actual del gobierno se centra en frena la salida de divisas que no puede aprovechar el país.

En los últimos 12 meses, los cálculos no oficiales de la fuga de capitales oscilan entre US$16.000 millones y US$22.000 millones. Estas cifras superan lo que salió del país en 2008 en un contexto de recesión financiera internacional.

De acuerdo a un banquero que accedió a hablar con BBC Mundo bajo la condición del anonimato "la fuga de capitales se debe a dos razones: la primera es que muchas empresas extranjeras están repatriando sus ganancias aceleradamente para paliar la recesión internacional en sus países de origen; la segunda, es que muchos argentinos le apuestan a la devaluación como un mecanismo de inversión que ofrece más ganancias".

Estadísticas oficiales publicadas por diarios cercanos al gobierno señalan que dos tercios del monto estimado de fuga de capitales entre enero y septiembre correspondieron a casi 3 millones de personas, con montos inferiores a los US$250.000.

De ahí que, estiman los analistas, al introducir nuevas regulaciones y pasos para tramitar la compra de dólares las autoridades buscan desincentivar o al menos dificultar la cultura de ahorrar en moneda extranjera.

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