El inmigrante indocumentado que protagonizó Plaza Sésamo

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Image caption Carlo Alban en su época en Plaza Sésamo.

El actor Carlos Albán, de origen ecuatoriano, trabajó en Plaza Sésamo mientras vivía en Estados Unidos como inmigrante indocumentado. Aquel era el trabajo de sus sueños, pero el miedo lo acompañaba en todo momento.

El programa infantil se precia de contar historias reales de niños reales. Para el equipo que lo produce, uno de los objetivos siempre fue intentar ayudar a los niños a entender el mundo en el que viven.

El fallecimiento de uno de los actores participantes, Will Lee, en 1982 sirvió de excusa para tratar un tema tan delicado como la muerte.

En la versión sudafricana, un país con altos índices de afectados por VIH, uno de los personajes es portador de ese virus.

Y durante los 90, en esta ocasión de manera inconsciente, Plaza Sésamo también abordó un tema que afecta a los niños estadounidenses: la inmigración ilegal.

Carlo Albán, uno de los protagonistas de la serie entre 1993 y 1997, le dijo a la BBC que durante esos años trabajó como inmigrante indocumentado.

Alban, que tenía 13 años cuando le ofrecieron el papel, estaba viviendo en el país , con un visado caducado con su madre, su padre y su hermano.

Documentos falsos

"En aquel momento tuve que rellenar un documento para los impuestos, firmar un contrato y presentar la documentación que demostrara que estaba autorizado a trabajar. Pero fue falsificado", le explicó a la BBC.

"Pero eso les convenció, porque, quién iba a pensar, sobre todo en un programa de televisión, que les estaba entregando algo que no era real".

La familia estaba intentando conseguir el permiso de residencia en EE.UU. (green card), pero el proceso tardó mucho más que los cuatro o cinco años que esperaban, ya que los cambios legales les obligaron a volver a enviar la información y los documentos.

A lo largo de su participación en el programa, el estatus legal de Carlo fue un problema constante.

Para que el elenco participara en un desfile del día de Acción de Gracias tuvieron que aportar su documentación por motivos de seguridad.

"Yo tuve que presentar una fotocopia de mi permiso de residencia falso y por algún motivo tenía la fecha de nacimiento equivocada", cuenta Alban.

"Me conocían y sabían cuándo era mi cumpleaños porque lo había celebrado en el set de rodaje. Estaba aterrorizado de que alguien pudiera darse cuenta del error, empezara a sospechar y se pusiera a investigar".

Nadie se percató, pero ésa fue sólo una de las veces en que se salvó por un pelo.

Como para muchos adolescentes, la admiración por Plaza Sésamo, que había visto siendo niño en Ecuador, era enorme.

Conocer a Abelardo –Big Bird en su versión en inglés-, asegura, fue "como conocer al personaje más famoso que te puedas encontrar. Volví a ser un niño pequeño".

Pero las mentiras constantes y la ansiedad sobre su estatus migratorio lo mantuvieron aislado del resto del elenco.

"Vivir así suponía un estrés grandísimo porque era difícil llegar a tener confianza con nadie. No podía salir al extranjero de vacaciones con mis amigos. Era frustrante y solitario", apunta.

Una "jaula dorada"

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Image caption Carlo con Abelardo, uno de los personajes de la serie.

Los inmigrantes in documentados le llaman a esa situación "la jaula dorada": la posibilidad de vivir y trabajar en Estados Unidos sin la capacidad de poder moverse libremente.

Para los inmigrantes que viven en ese país ilegalmente es una solución provisional para conseguir una vida mejor, indica Shuya Ohno, directora del Foro Nacional para la Inmigración, una organización de defensa de los derechos de los inmigrantes con sede en Washington.

Ira Mehlman, vocera de la Federación de Estadounidenses por una Reforma Migratoria -un grupo que defiende cambios legales encaminados a la reducción del número de inmigrantes en EE.UU.- afirma que no todos los inmigrantes pueden permanecer en el país.

"La razón por la que tenemos leyes de inmigración y por la que ponemos límites a la cantidad de inmigrantes es porque la decisión de esas personas tiene consecuencias en toda la sociedad estadounidense. Eso afecta a sus trabajos, a sus impuestos y a la educación de sus hijos", señala.

Ohno, en cambio, cree que algunas de esas leyes son ilógicas. "No dependen de las necesidades sociales y económicas del país. Son producto de la politiquería más que de la política".

La discusión en torno a la inmigración en EE.UU. está candente y es probable que se intensifique de cara a las elecciones presidenciales de 2012.

Pero para Alban, la cuestión migratoria no es un asunto político. Es personal.

Él y su familia finalmente recibieron el permiso de residencia el mismo año en que dejó de participar en Plaza Sésamo.

En la actualidad trabaja en cine y televisión y recientemente actuó en un espectáculo inspirado en su propia experiencia.

Para el chico que creció en Plaza Sésamo hubo un final de Hollywood, pero no todos tienen la misma suerte.

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