Bashar al Asad no se siente culpable por la represión

Bashar al Asad Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Se trata de la primera entrevista que al Asad da a un medio occidental en meses.

El presidente sirio Bashar al Asad dijo no sentir culpa por la represión contra las movilizaciones que llevan ya 10 meses, a pesar de las informaciones sobre la brutalidad ejercida por parte de las fuerzas de seguridad.

En una entrevista concedida a la cadena estadounidense ABC, el líder sirio sostuvo que no ha dado órdenes de utilizar la violencia contra los manifestantes pero admitió que se cometieron "errores". Al Asad dijo en la entrevista que él no es el dueño de las fuerzas de seguridad del país.

Al menos 4.000 personas perdieron la vida desde el comienzo del levantamiento, según Naciones Unidas. Sin embargo, al Asad sostuvo que el organismo internacional no tiene credibilidad. Siria culpa de la violencia a "bandas criminales armadas".

La entrevista se difunde un día después de que Estados Unidos anunciase que su embajador en Siria, Robert Ford, regresaría a Damasco después de haber sido retirado el pasado mes de octubre por cuestiones de seguridad.

"Gran diferencia"

Al responder a las preguntas de la veterana presentadora Barbara Walters sobre la brutalidad de la represión, al Asad aseguró no sentir ninguna culpa.

"Hice lo mejor que pude para proteger al pueblo, entonces no puedo sentirme culpable", expresó. "Te sientes apenado por las vidas que se han perdido. Pero no te sientes culpable cuando no matas gente", explicó.

"No matamos a nuestra gente… ningún gobierno en el mundo mata a su gente, a menos que esté conducido por un loco", añadió.

El presidente insistió en que las fuerzas no eran de él, y que tampoco les había dado órdenes. "No hubo ninguna orden de matar o de ser brutal", dijo.

No sólo echó la culpa de la violencia a bandas de criminales, sino también a extremistas religiosos y a terroristas simpatizantes con al-Qaeda, quienes, según dijo, se mezclan entre los manifestantes pacíficos.

Por otra parte aseguró que aquellos miembros de las fuerzas de seguridad que se han excedido en su misión han sido castigados. "Cada reacción brutal fue de un individuo, no de una institución, eso es lo que deben saber", expresó.

"Existe una diferencia entre tener una política de represión y tener algunos errores cometidos por algunos oficiales. Hay una gran diferencia", consideró.

"Ridículo"

Cuando se le preguntó acerca de las noticias sobre arrestos casa por casa, incluyendo a niños, al Asad sostuvo que no se le podía dar crédito a las fuentes.

"Tenemos que estar aquí para ver. No vemos esto. Entonces no podemos depender en lo que ustedes oyen", afirmó durante la entrevista.

Naciones Unidas, que ha dicho que el gobierno sirio cometió crímenes contra la humanidad, no es creíble para Asad. Y además se refirió a la pertenencia del país al organismo como "un juego que jugamos".

El Departamento de Estado norteamericano condenó la postura de Asad a través de su portavoz, Mark Toner. "Encuentro ridículo que esté intentando esconderse como en una especie de juego de '¿dónde está la bolita?', aduciendo que no ejerce la autoridad en su propio país", criticó según la agencia AFP.

"No hay nada que indique que esté haciendo otra cosa más que reprimir de la forma más brutal a un movimiento opositor pacífico", concluyó Toner.

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