Cuba: activistas de derechos humanos buscan salir de su aislamiento

La Habana. Foto: Raquel Perez Derechos de autor de la imagen Raquel Perez
Image caption Los opositores no tienen esperanzas de que haya un cambio político mientras viva la generación de la revolución.

Tras la excarcelación de los presos políticos y la conmutación de todas las penas de muerte, los grupos de derechos humanos opositores cubanos enfrentan el mayor aislamiento nacional e internacional de los últimos 10 años.

La Iglesia Católica dio por terminada su intervención en el proceso de excarcelación de los presos políticos, mientras que Amnistía Internacional (AI) no incluye ya el nombre de ningún cubano en sus listas de prisioneros de conciencia.

Para revertir la situación, en el día de los Derechos Humanos la oposición cubana prepara algunas actividades públicas en Santa Clara y en La Habana, donde además grupos de exiliados se acercarán a la costa capitalina para lanzar fuegos artificiales.

Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión de DDHH, y Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, creen que nada ha cambiado y cuestionan la postura de la Iglesia y de AI. Sin embargo, no tienen esperanzas de que haya un cambio político mientras viva la generación que hizo la revolución.

Los presos

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Image caption Sánchez critica a Amnistía Internacional.

En 2010 Raúl Castro llegó a un acuerdo con la Iglesia Católica y el gobierno de España y liberó a los presos políticos, entre ellos a todos los que figuraban en la lista de "prisioneros de conciencia" de Amnistía Internacional. La mayoría se fueron de Cuba.

Sin embargo, según Elizardo Sánchez, en las prisiones aún "hay en 52 presos políticos por delitos contra el Estado", mientras Berta Soler nos asegura que "quedan alrededor de 80 prisioneros", aunque reconoce que "no tenemos la cifra exacta".

La vocera de las Damas de Blanco nos cuenta que su grupo ha ampliado el concepto y que ahora, por ejemplo, "consideramos que preso político es también quien se robe un barco para salir del país porque le está robando algo al gobierno".

Sánchez por su parte nos explica que las autoridades estarían usando una nueva táctica basada en arrestos de corta duración y asegura que "esta semana se detuvieron entre 100 y 120 opositores", que son liberados unas horas o días después.

"Un capítulo cerrado"

Tanto nacional como internacionalmente, la excarcelación masiva tuvo un efecto devastador para la oposición. Finalizando octubre, el Cardenal Jaime Ortega dijo a la prensa que el tema de los presos políticos "es ya un capítulo cerrado" para la Iglesia Católica.

Por su parte, Amnistía Internacional no tiene a ningún cubano en la lista de prisioneros de conciencia y se niega a incluir a algunos de los excarcelados, tal y como les propone Elizardo Sánchez atendiendo a que fueron liberados con una "licencia extrapenal".

"Hay una cierta inconsistencia en nuestros amigos de AI al dejar fuera de sus listas de prisioneros de conciencia a los 16 que no fueron liberados de forma incondicional", dijo a BBC Mundo el presidente de la opositora Comisión de DDHH.

Por su parte Berta Soler expresó que el Cardenal debería recordar que "la iglesia católica tiene una doctrina social que debe respetar", agregando que "las Damas de Blanco seguiremos tocando a su puerta para denunciar los problemas que tienen nuestros presos".

¿El pueblo en la gradería?

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Image caption Berta Soler: "el cubano tiene miedo". (Fotos: Raquel Pérez)

Los dos activistas afirman que la disidencia crece. Sin embargo, no pueden responder cuántos militantes tienen en total. Berta se muestra satisfecha porque la cifra de Damas de Blanco creció, en 8 años, de 12 a 115, a pesar de que "el cubano tiene miedo".

El presidente de la Comisión de DDHH agrega que muchos ciudadanos no se suman a la oposición por la idiosincrasia: "si nosotros fuéramos como los salvadoreños o los colombianos ya este gobierno no existiría, ellos son gente levantisca y nosotros no".

Dice Sánchez que, desde la época colonial, "somos un pueblo sumamente pacifico con una enorme capacidad de aguante. La mayoría está en las graderías, aplauden o chiflan pero eso de salir a correr atrás del balón no es propio de nosotros".

Concluye que los cambios solo podrían llegar tras la muerte de los guerrilleros de la Sierra Maestra, "yo no creo que tengamos fuerzas para obligar al gobierno a que introduzca reformas, hay que esperar a que se vaya la generación histórica".

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