El Congreso argentino sale de su hibernación

Última actualización: Jueves, 15 de diciembre de 2011
Congreso de Argentina

Los congresistas esperan revertir su año menos productivo en una década.

Una de las primeras acciones que tomó la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, tras comenzar su segundo mandato esta semana fue convocar a sesiones extraordinarias del Congreso hasta el 30 de diciembre.

Así, el renovado Poder Legislativo, que pasa a tener mayoría oficialista tras los comicios del 23 de octubre, tendrá tres semanas para tratar de revertir lo que ha sido su año menos productivo de la última década.

En los primeros once meses de 2011, la Cámara de Diputados sesionó sólo 8 veces y el Senado 14. En tanto, el Congreso sancionó un total de 65 leyes, menos de la mitad que otros años.

La baja productividad no se debió a una falta de recursos: durante el primer gobierno de Fernández, el presupuesto del Congreso aumentó en un 192%.

Tampoco hubo escasez de empleados, ya que el plantel legislativo sumó a unas 1.500 personas durante el último período presidencial.

¿A qué se debió entonces el letargo del Congreso?

Los detractores del gobierno lo atribuyen a estrategias del oficialismo para "boicotear" el trabajo legislativo.

En ese sentido, remarcan que muchas de las sesiones, tanto de las Cámaras como de las Comisiones, no prosperaron por falta de quórum.

Según los opositores, la presidenta ordenó congelar los debates parlamentarios hasta esta semana, cuando el oficialismo recobró la mayoría en el Congreso que había perdido en los comicios legislativos de 2009.

Tratamiento exprés

Eso explica –afirman- por qué después de meses de inactividad, esta semana varias comisiones de la Cámara de Diputados aprobaron en tiempo récord una serie de dictámenes a los que pretenden darle media sanción en las sesiones que comenzaron este miércoles.

El propio oficialismo admitió que su ambición es girar los proyectos de ley al Senado en el menor tiempo posible, para intentar tener las leyes aprobadas antes de fin de año.

Normas controvertidas como la ley que regula la fabricación, distribución y venta del papel de diario o la que pone límites a la venta de tierras a extranjeros están entre la docena de iniciativas que los legisladores del Frente para la Victoria y sus aliados aspiran a sancionar antes de 2012.

Pero si bien es claro el apuro del oficialismo por sacar ventaja de la mayoría parlamentaria que obtuvo en los comicios de octubre (cuando se renovaron la mitad de las bancas de la Cámara de Diputados y un tercio de los escaños en el Senado), no todos culpan al gobierno por la parálisis que sufrió el Congreso durante casi todo 2011.

Cristina Fernández

Cristina Fernández de Kirchner saluda a sus simpatizantes tras salir del Congreso, el pasado 10 de diciembre.

Algunos creen que si bien la "estrategia" del oficialismo de frenar los debates pudo haber causado algo de retraso, no justifica el nivel de inacción que tuvo el Parlamento, en especial la Cámara de Diputados en la que la oposición tenía mayoría y quórum propio.

"La causa de fondo de la parálisis fueron las elecciones", afirmó a BBC Mundo Facundo Galván, director de Instituciones Políticas y Gobierno de la organización no gubernamental Poder Ciudadano.

Galván señaló que todos los años electorales el Congreso reduce drásticamente su actividad ya que muchos legisladores se abocan a hacer campaña ya sea para lograr su reelección o para postularse a otros cargos políticos.

Año electoral

Alejandro de Miranda, asesor parlamentario de Miguel Bonasso, quien la semana última concluyó su mandato como diputado nacional por el partido opositor Diálogo por Buenos Aires, confirmó a BBC Mundo que todos los años en los que hay elecciones, las distintas bancadas acuerdan limitar la cantidad de sesiones.

"Siempre se sesiona menos en campaña", afirmó.

Para Poder Ciudadano, se trata de una costumbre injustificada: "La tarea parlamentaria se realiza tres días a la semana únicamente y los legisladores reciben un sueldo del erario público para cumplir con esta función", criticó Galván.

Más allá de la reprobación, lo cierto es que incluso para un año electoral, 2011 tuvo una producción particularmente baja a nivel parlamentario. En 2007, cuando se realizaron los comicios anteriores, los diputados sesionaron 33 veces y los senadores 22. Las leyes aprobabas fueron 136.

Cuatro años antes, cuando se llevaron a cabo las elecciones de 2003, hubo 19 sesiones de Diputados y 41 del Senado, con un total de 146 leyes sancionadas.

Para De Miranda, el motivo de la abrupta caída en la actividad parlamentaria de 2011 fueron las elecciones primarias, realizadas a mediados de agosto (por primera vez en la historia de Argentina), que adelantaron y extendieron la campaña electoral.

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Víctimas

Según los organismos de defensa de los derechos cívicos, las verdaderas víctimas de la inacción del Congreso son los proyectos de ley que perdieron estado parlamentario por no haber sido tratados a tiempo.

Galván aseguró que la pérdida más grande fue la ley de acceso a la información pública, que había recibido media sanción del Senado en 2010.

Otros destacan el proyecto legislativo para regular el reparto de la publicidad oficial como uno de los grandes fracasos que dejó 2011.

Contexto

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