PIP: la lucha por un cambio de implantes gratis

Implantes PIP Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption A cientos de mujeres se les implantó esta silicona en Argentina y otros países de América Latina.

Una clínica de cirugía estética en Argentina empezó a ofrecer la extracción gratuita de los implantes mamarios fabricados por la firma francesa Poly Implant Prothese (PIP), que han sido considerados perjudiciales para la salud por las autoridades en Francia.

Pero, de acuerdo a un grupo de mujeres portadoras del implante o afectadas por su rotura, no basta con extraer la prótesis de manera gratuita. Se requiere, dicen, un costo de reposición.

"La idea es que en la cadena de responsables alguien asuma el costo de la retirarlos y de la nueva implantación, sobre todo porque muchas mujeres no tienen dinero para esto", señaló a BBC Mundo Virginia Luna, abogada y fundadora de la organización "Afectadas Próstesis PIP".

Se estima que entre 2007 y 2009 entraron en Argentina unos 13.500 implantes PIP, los cuales fueron prohibidos en abril del año pasado en Argentina por ser propensos a ruptura.

A cientos de argentinas se les implantó esta silicona, así como a muchas extranjeras que llegaron al país atraídas por la tasa de cambio favorable en dichos años.

Las prótesis también fueron utilizadas por decenas de miles de personas en otros países de América Latina, como Venezuela, Colombia, México y Brasil, que están entre los primeros 20 países donde se efectúan más operaciones de cirugía estética en el mundo.

Esta semana el gobierno francés recomendó que toda aquella que tenga un implante PIP se lo retire apenas pueda, aunque señaló que no es urgente.

Por su parte, el ministerio para la Salud venezolano informó que las pacientes que deseen retirarse los implantes mamarios fabricados por la empresa francesa Poly Implant Prothese (PIP) podrán hacerlo de forma gratuita.

Las mujeres deberán dirigirse a cualquier hospital con servicio de cirugía plástica para el retiro, según informó la ministra Eugenia Sader. Sin embargo, aclaró que las prótesis no serán reemplazadas.

Las intervenciones quirúrgicas serán financiadas por el gobierno venezolano.

El viernes pasado, el gobierno francés recomendó por precaución y sin urgencia que se retiren las prótesis mamarias PIP, incluso si los implantes no muestran signos de deterioro.

Dos razones de peso

En Argentina, la organización que dirige Luna tiene decenas de afiliadas y cada día dicen recibir nuevas llamadas de personas preocupadas por llevar implantes PIP.

Esté miércoles se realizó la última reunión del grupo de 2011. En estos encuentros, se reciben nuevos casos, se escuchan testimonios y se ayuda a las afectadas con información sobre qué hacer.

"Los médicos nos dicen que los controles periódicos es lo mejor que podemos hacer en caso de que no haya rotura, pero con lo que pasó en Francia nuestro reclamo se ha hecho más fuerte", señaló la abogada y portadora de implantes PIP.

"Sobre todo porque muchas mujeres están angustiadas por la situación y ello las ha llevado a cambiar hábitos de vida, como ir al gimnasio o incluso levantar a sus hijos. Muchas manifiestan que hay falta de respuesta", agregó.

Los implantes PIP tienen dos riesgos fundamentales: el primero es la alta posibilidad de ruptura; el segundo es que la silicona es de uso industrial y no de uso médico.

"La que sufre una rotura tiene consecuencias físicas inmediatas, pero la que tiene el implante sin rotura tiene un riesgo permanente porque se desconoce el efecto del gel, cuya falta de cohesión hace que migre al resto del cuerpo", aseveró Luna.

El gobierno francés ha investigado si puede haber una relación entre esta silicona y el cáncer pero hasta el momento no se ha comprobado científicamente.

Valeria, quien pidió que no se utilizase su apellido, se hizo un implante con PIP.

"Al poco tiempo empecé a sentir ardor, molestias y dolor; además, una de las mamas empezó a deformarse. Fui a ver a mi médico y me dijo que debía sacarme las prótesis", señaló a BBC Mundo.

"Cuando me las retiraron, las prótesis estaban estalladas y el médico que me operó tuvo que limpiar mucho porque el gel estaba todo desparramado adentro", agregó.

El procedimiento le costó a Valeria más de US$3.000, para lo cual tuvo que pedir un préstamo bancario.

"Ahora no sólo quiero que me devuelvan mi dinero si no tener alguna compensación por las idas al médico y las angustias", apuntó.

La organización argentina ha logrado acuerdos extrajudiciales en algunos casos donde ha habido ruptura del implante, e incluso compensación económica. Pero hasta el momento no ha podido obtener reconocimiento económico para la sustitución de un implante PIP que no presente problemas inmediatos.

La clínica argentina B y S, que ofrece a sus clientes el retiro gratuito del implante, luego cobra el costo de la nueva prótesis que puede ser hasta de US$1.000.

Image caption La organización que dirige Virginia Luna tiene a decenas de afiliadas y cada día reciben nuevas llamadas de personas preocupadas.

El grupo que lidera Luna considera que un nuevo cobro por un producto que resultó defectuoso no es justo y de ahí que busca presionar –vía judicial- tanto a la clínica como a las autoridades para que asuman los gastos.

¿Y el Estado?

En Francia, el Estado asumirá el costo de extracción para las mujeres con PIP.

"Varias chicas ya presentaron recursos contra las autoridades", señaló Luna.

Las acciones legales buscan que se determine la responsabilidad de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología por haber aprobado el uso de las PIP en 2004.

"Y en la primera semana de enero me reúno con varias autoridades para hablar del tema", asegura la abogada.

La agrupación ya ha tenido contactos con sus pares en España e incluso ha atendido a mujeres de países limítrofes con Argentina, quienes vinieron a efectuarse el procedimiento con PIP en este país.

Se estima que unos 150.000 implantes PIP llegaron a América del Sur entre 2007 y 2009.

El fundador de la empresa francesa de las prótesis, Jean-Claude Mas, tiene orden de arresto internacional por parte de Interpol.

Sin embargo, los cargos que se le imputan se refieren a que presuntamente condujo bajo la influencia del alcohol en junio de 2010.

Aunque en Francia sí lo espera una demanda judicial por "estafa".

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