Cristina Fernández: “el primero que me llamó fue Hugo Chávez”

Cristina Fernández Derechos de autor de la imagen AFP
Image caption La presidenta argentina hizo su primera aparición en público desde que se conoció que padece de cáncer.

Cristina Fernández de Kirchner llegó vestida de negro al acto en la Casa Rosada donde daría sus primeras palabras en público después de que se informase el martes en la noche que la mandataria argentina tiene cáncer en la tiroides.

El negro de su indumentaria se debe al continuo luto que mantiene por la muerte de su esposo, Néstor Kirchner, el año pasado. Pero el color contrastaba marcadamente con el ánimo alegre y distendido que mostró la presidenta en los 60 minutos que duró su aparición.

Fue recibida con un estruendoso aplauso por parte de los altos funcionarios, gobernadores, dirigentes políticos y hasta periodistas presentes.

Durante el acto intercambió besos y abrazos con los gobernadores asistentes para un acuerdo de refinanciamiento de su deuda. Incluso se permitió bromear con varios de los mandatarios regionales que firmaban el convenio. "Firmá, firmá" increpó de manera bromista a uno.

Cuando le tocó hablar, comenzó por mencionar sus políticas de gobierno. Es probable que pocos escucharon con detenimiento. La mayoría de los presentes había acudido a la cita por otro tema: la salud de la mandataria.

Y Fernández de Kirchner se dio cuenta. "Qué sorpresa ver a tantos periodistas para un acto como este".

Habilidad

Para entrar en la materia que sorprendió a buena parte de los argentinos el martes en la noche, la mandataria preparó el escenario con habilidad.

Hizo una pausa, guardó los anteojos de leer y cambió el rostro. Incluso se permitió unos segundos de silencio, en los que miró al público, que la observaba expectante.

"Agradezco las muestras de solidaridad y afecto de los argentinos", señaló, sin que hubiese dudas de que se refería a la venidera operación quirúrgica del 4 de enero que buscará remover un carcinoma papilar en la tiroides.

Luego tendrá una hospitalización de 72 horas y un permiso médico de 20 días. Fue descartada una metástasis y hay consenso médico de que la patología es curable sin mayor complejidad.

"Se imaginan quién fue el primero que me llamó ¿no? (…) El primero que llamó fue Hugo Chávez (…) le dije ‘Vos y tu congreso de los que vencieron al cáncer. Te voy a pelear la presidencia honoraria a vos y a todos’", señaló.

Fue el único momento en que mencionó la palabra 'cáncer'.

"¡Cuidado!"

En primera fila estaban los dirigentes de La Cámpora, la organización política juvenil fundada por su hijo, Máximo Kirchner.

Varios son ahora legisladores o han sido nombrados en cargos importantes del gobierno, como por ejemplo la presidencia de Aerolíneas Argentinas.

Más relegados, dentro del grupo de gobernadores presentes, estaban los ministros del gabinete.

Al lado de la mandataria estaba su vicepresidente, Amado Boudou, quien llevará las riendas del país hasta finales de enero, cuando regrese de su convalecencia.

El antecesor de Boudou fue Julio Cobos, quien durante el primer gobierno de Cristina Fernández fue tachado como "traidor".

Cobos quedó marcado por ese momento en 2008, cuando votó en contra de una iniciativa legal presentada por su propio gobierno –que había quedado empatada en el Congreso- y que buscaba aplicarle una regulación a las exportaciones del sector agropecuario.

La presidenta habló de su nuevo vicepresidente ahora que la sustituirá en el poder mientras se recupera.

"Es importante que el vicepresidente piense como uno", señaló, y le advirtió a Boudou "medio en broma y medio en serio", según sus propias palabras: "Cuidado con lo que hacés".

"Tuve que cancelarle las vacaciones que me había pedido para enero (…) ayer lo llamé para decirle que no se podía ir", aseveró.

También informó que había suspendido las vacaciones de todos sus funcionarios cercanos.

"Todos los que pensaban irse se van a quedar", afirmó.

Reto personal

Fernández de Kirchner aseguró que la primera semana de su reposo médico la pasará "en casa" en el sur del país, en El Calafate.

Varios especialistas médicos coinciden que la mayoría de los casos de cáncer de tiroides como el que sufre la mandataria resultan en una cura satisfactoria.

La enfermedad es un nuevo reto personal para la presidenta argentina, que aún guarda luto por la muerte de su esposo en 2010, mientras ella se acercaba al final de su último año de gobierno.

No obstante terminó sus palabras con una frase. "Espero verlos a todos muy pronto. Vamos a seguir con la misma fuerza de siempre".

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