Dos telescopios europeos se meten en una nebulosa

La Nebulosa del Águila Derechos de autor de la imagen ESA
Image caption La región de la Nebulosa del Águila tiene una profundidad de decenas de años luz y está en proceso de dar vida a nuevas estrellas.

La astronomía europea se ha anotado dos importantes éxitos en el estudio del espacio exterior.

El telescopio espacial Herschel, de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha producido una nueva versión de un objetivo astronómico clásico: la Nebulosa del Águila, llamada también M16.

Otro telescopio europeo, el XMM-Newton ha ofrecido imágenes también novedosas del fenómeno celeste.

En el caso del Herschel, lo notable es que por primera vez ha logrado adentrarse en la nebulosa y obtener así imágenes de la nube de polvo y gas de su interior.

La ESA informó que estas imágenes "hacen posible buscar nuevas estrellas en una región mucho mayor y acceder así a un conocimiento más amplio de las fuerzas creativas y destructivas que operan dentro de la nebulosa".

Esta nebulosa es una densa región de gas y polvo cósmico a unos 6.500 años luz de la Tierra, que alberga una cantidad de nuevas y brillantes estrellas, como una "incubadora".

La radiación de estos objetos esculpe las nubes de gas y polvo, produciendo grandes columnas y cortinas de material en algunos lugares, según señala el corresponsal de asuntos científicos de la BBC Jonathan Amos.

Depende del lente con el que se miren

Image caption Pilares icónicos: el telescopio Hubble (derecha) ve la luz dispersada de las columnas; el Herschel (izquierda) detecta los pilares resplandeciendo en su propia luz.

En esta foto, a la derecha, se ven las columnas bautizadas como los "Pilares de la Creación", cuando fueron capturadas por el telescopio espacial estadounidense Hubble en 1995 y consideradas uno de los íconos espaciales del siglo XX.

Pero Herschel y Hubble ven cosas muy distintas en la nebulosa.

Hubble es sensible a la luz óptica, la clase de luz que detectamos con nuestros ojos, que es fácilmente bloqueada o dispersada por el polvo y nos muestra simplemente la forma de las ondulantes nubes de material.

En cambio Herschel es sensible a una radiación de una longitud de onda mucho mayor, en infrarrojo lejano. Esto le permite detectar la emisión que viene directamente del gas y polvo fríos que cubre tanto de la región.

Esas imágenes permitieron a los científicos intuir la incubadora de estrellas dentro de la nebulosa, en el cúmulo conocido como "glóbulos gaseosos en evaporación" pero no probaban la formación de esas estrellas jóvenes, debido a la oscuridad que provocaba el polvo en la nebulosa.

La capacidad del telescopio Herschel le permite ver adentro de las columnas y cortinas, en los lugares donde el gas denso cae por su propio peso para disparar las reacciones nucleares que originan las nuevas estrellas.

Ese polvo es el material que formará la próxima generación de estrellas.

La imagen de Herschel está en color falso; el material más azul es relativamente cálido y el más rojo es relativamente frío. Relativamente, porque las temperaturas son de 200 grados centígrados bajo cero.

Dos telescopios, orgullo europeo

Cabe destacar la diferencia entre los dos telescopios de la ESA que han logrado las nuevas imágenes y ahondar lo visto anteriormente gracias al Hubble.

El Herschel, de longitud de onda infrarroja larga, permite a los astrónomos ver en el interior de los pilares y en las estructuras de esa región, con lo que podrán ampliar en su caza de nuevas estrellas.

El XMM-Newton, de longitud de onda infrarroja corta, prueba que esas jóvenes estrellas calientes son responsables del tallado de los pilares de la creación, según la ESA.

Derechos de autor de la imagen ESA
Image caption El XMM-Newton ve la energética emisión del grupo de nuevas estrellas NGC6611 (derecha). La foto de la izquierda combina datos del XMM y el Herschel. Las distintas imágenes ayudan a los científicos a interpretar eventos que ocurren a unos 6.500 años luz de la Tierra.

La agencia también dio a conocer una imagen de longitud de onda de rayos X de la porción central de la nebulosa.

La imagen, tomada por el telescopio XMM-Newton, enfoca el grupo de nuevas estrellas calientes que le están dando forma a toda la región.

La intensa radiación de ese grupo de estrellas, conocido como NGC6611, está erosionando a los famosos pilares.

Los científicos están usando los datos del XMM para tratar de encontrar los restos de una estrella gigante que se cree explotó hace miles de años.

Si pudiéramos transportarnos a la Nebulosa del Águila ahora mismo, podríamos ver que la explosión de esa supernova acabó con los pilares.

Pero debido a la enorme distancia que nos separa de ella, es posible que el destino de los pilares no lo sepamos hasta dentro de mucho tiempo.

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