Chávez conmemora los 20 años de un golpe fallido

Combates en Venezuela, 1992 Derechos de autor de la imagen ap
Image caption Hugo Chávez y su gobierno festejan como el nacimiento de una "patria nueva" el golpe de 1992.

El 4 de febrero de 1992 Hugo Chávez, teniente coronel del Ejército venezolano, lideró un golpe de Estado. Falló y fue a la cárcel. Veinte años después el presidente Hugo Chávez festeja por lo alto el hecho.

Allí –dice la línea oficial enunciada por el mandatario y repetida por ministros, funcionarios, medios oficiales y chavistas en general– se plantó la "semilla de la patria nueva".

Ese discurso tiene hasta un logo creado para la ocasión: una bandera roja con la inscripción 4F en blanco y un sol que nace por detrás.

Al oficialismo lo acusan de querer reescribir la historia. Y Chávez, conforme avanza el tiempo, busca darle mayor preeminencia al aniversario e introducirle otros significados.

Este sábado 4 de febrero el gobierno celebrará con un desfile "cívico-militar" en Caracas y habrá festejos también en otras regiones del país.

Desde hace varios días helicópteros y aviones militares en formación copan los cielos de la capital venezolana, en preparación para los actos.

La celebración no se queda allí. En diciembre Chávez lamentó que no hubiera un película sobre el hecho –además de "Amaneció de golpe" (Carlos Azpúrua, 1998)– y propuso: "Deberíamos relanzar esa película y hacer otra, un documental, para no olvidar, no podemos olvidar".

El propio Azpúrua se puso a trabajar en ello, contrarreloj se espera el estreno esta semana.

Existe una "Comisión Presidencial para la organización de las actividades y actos conmemorativos del vigésimo aniversario de la rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992".

Busca, asegura el Ministerio de Cultura, "rememorar la historia de la Revolución Bolivariana" en un país en el que en que más del 50% de la población no tenía seis años en 1992 y en el que "todo el aparato ideológico del capital actúa para borrar la memoria y deformar el recuerdo".

"Resulta indispensable –dice la secretaría– que la conmemoración, junto a a la celebración y la alegría, constituya un esfuerzo para recobrar el pasado inmediato y para comprender los profundos cambios producidos en nuestro país".

Para ello organizó concursos para reflejar desde el arte (estatuas, crónicas, poesía, décimas, coplas y fotografías) las "rebeliones patrióticas" del 4 de febrero de 1992 y del 27 de noviembre del mismo –la otra intentona golpista, ya con Chávez preso, que sufrió el presidente Carlos Andrés Pérez.

Y también se construirá un "Monumento a la dignidad".

"Cada régimen hace su historia –le dice a BBC Mundo el historiador Agustín Blanco Muñoz–. Este está escribiendo la suya a la manera de sus intereses y conveniencias".

Blanco Muñoz entrevistó a Chávez 20 veces entre 1994 y 1998 para su libro "Habla el comandante". Cuenta que el ahora presidente "entendía que era una gesta heroica".

Ahora "dicen que tienen 20 años de heroísmo, es la nueva épica y Chávez es el nuevo Libertador. Esto forma parte de la distorsión, son las mentiras de esta historia parcializada, pero es un golpismo revolucionario, un golpismo disfrazado de revolución".

¿Golpe o rebelión?

Salvo algunos deslices, el discurso oficial ya no incluye la palabra golpe.

En los primeros años tras llegar al poder el recuerdo estaba muy fresco como para hacer ruido festejando el golpe, pero con el paso del tiempo Chávez ha clarificado su intención de enaltecer el hecho.

"Cada vez se la da más importancia histórica, adquirimos mayor conciencia", le dice a BBC Mundo el historiador Luis Pellicer, presidente del Centro Nacional de Historia.

"Es importante celebrarlo –agrega– por el repaso y el conocimiento del pasado histórico como parte de un proceso de deterioro de la democracia y el comienzo de la Revolución Bolivariana".

Algunos años el gobierno decretó que el 4 de febrero se celebrase el Día de la Dignidad Nacional y el presidente ha usado distintas expresiones para referirse al hecho: desde "parto de la Revolución" hasta "rayo".

Esta semana dijo: "El 4 de febrero no fue un golpe de Estado, fue una revolución de la juventud militar. A mí que me condenen los que quieran condenarme. Qué me importa. La historia me absolverá".

Días atrás había dicho que había sido un "acontecimiento legitimado, incluso antes de ocurrir".

Y la televisión estatal repite propagandas en las que se llama a celebrar el hecho "a 20 años de la integración cívico-militar" generada porque "el pueblo exigía a unos vengadores sociales".

Camino al golpe

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Image caption El presidente Carlos Andrés Pérez sufrió dos intentos de golpe de Estado en 1992.

La situación que llevó a los acontecimientos que se conmemoran son objeto de varias lecturas.

En 1992 Venezuela todavía digería los hechos de "El Caracazo", la mayor revuelta social en la historia reciente del país, cuando en febrero de 1989 miles de pesonas salieron a las calles a protestar contra el alza de precios, lo que generó enfrentamientos con las fuerzas del orden que dejaron cientos de muertos.

La creciente disparidad entre ricos y pobres alimentaba el descontento social: sólo seis de cada diez venezolanos podían comer más de una vez al día.

La violencia se había incrementado y los reportes de escándalos de corrupción no ayudaban a la imagen del gobierno.

Chávez, al frente de un grupo de militares, consideró que era tiempo de una acción radical y revolucionaria para terminar con esa situación.

"Se dice que fue un golpe de Estado, pero depende quién lo da y para qué lo da. Eran militares que querían una sociedad más justa, recibieron el apoyo popular lo que demostró la legitimidad de la rebelión", señala Pellicer.

La noche del 3 de febrero el presidente Carlos Andrés Pérez regresaba de un viaje al exterior y fue alertado del plan golpista por el entonces ministro de Defensa, Fernando Ochoa Antich.

Ochoa Antich, militar retirado y autor del libro "Así se rindió Chávez", le asegura a BBC Mundo que aunque se hubieran dado las condiciones para el golpe, "desde el punto de vista ético no se justifica. No tenía necesidad de ocurrir, podía cambiarse el gobierno por métodos democráticos".

"Hugo Chávez ha desarrollado una campaña de opinión tratando de distorsionar los acontecimientos como ocurrieron pero las cosas no se pueden cambiar. Eso fue un golpe de Estado contra un gobierno legítimo elegido a través de elecciones", agrega.

El plan de Chávez fracasó pero en el intento murieron 35 personas entre militares, policías y estudiantes. Pérez volvió al poder.

En aras de que los militares que se habían levantado en otras partes del país depusieran las armas, se permitió que en la mañana del 4 de febrero Chávez se dirigiera al país a través de la televisión.

"Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital", dijo en ese entonces. El golpe fue condenado hasta por Fidel Castro.

Chávez pasó dos años preso y salió en libertad. El resto es historia conocida.

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