¿Funcionan las cuotas de poder para las mujeres?

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Image caption La ley de cupo femenino exige que al menos 30% del Congreso esté compuesto por mujeres.

A finales de 1991 Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en aprobar una ley de cupo femenino que exigió que al menos el 30% del Congreso esté compuesto por mujeres.

En ese entonces, apenas el 5% de los cargos parlamentarios estaban en manos femeninas.

A veinte años de la aprobación de esa norma, el 38% de los escaños en el Poder Legislativo son ocupados por diputadas y senadoras.

Se trata del porcentaje más alto de Sudamérica y una de las representaciones parlamentarias femeninas más amplias de todo el mundo.

Por contraste, en las vecinas Chile y Uruguay, donde no se establecen cuotas mínimas, apenas el 13,7% y el 14% de los congresistas -respectivamente- son mujeres.

¿Es Argentina un ejemplo de que la discriminación positiva funciona?

Legisladores argentinos consultados por BBC Mundo consideraron que esa política indudablemente ha sido un éxito.

"Yo originalmente me oponía a la idea de establecer cuotas pero me doy cuenta de que la ley fue fundamental para equiparar la representación parlamentaria", señaló la senadora del Frente Amplio Progresista (FAP), Norma Morandini.

Su colega del oficialista Frente para la Victoria (FVP), Ruperto Godoy, estuvo de acuerdo.

"Si no hubiera existido esta ley las mujeres hubieran tenido muchas dificultades para acceder a lugares de decisión, porque los partidos políticos son tradicionales y suelen favorecer a los hombres", afirmó.

Un toque de mujer

Según un informe de la Fundación Directorio Legislativo, el principal efecto que ha tenido el aumento de la participación femenina en el Congreso ha sido la inclusión de más debates referidos a temas que afectan a la mujer.

"Asuntos como el aborto, la fertilización asistida, la adopción, la violencia de género y la trata de personas empezaron a ser abordados a nivel legislativo gracias a las iniciativas de diputadas y senadoras", le dijo a BBC Mundo Lorena Zapata, directora del Área de Actualidad Legislativa de la Fundación.

Muchas de esas iniciativas terminaron siendo ley, como la de salud sexual y reproducción responsable, parto humanizado y protección al niño, además de las normas que sancionan la trata y la violencia contra mujeres.

Cecilia Merchán, quien en diciembre pasado concluyó su mandato como diputada nacional por el partido Libres del Sur, recordó que las mujeres en el Congreso fueron las principales impulsoras de la Ley del Matrimonio Igualitario, que convirtió a Argentina en el primer país de América Latina en aceptar los casamientos entre personas del mismo sexo.

El senador Godoy coincidió en que muchos temas relacionados con derechos humanos y asuntos de género tomaron estado parlamentario gracias a la inclusión de más mujeres en el Congreso.

Por su parte Morandini observó que la mayor presencia femenina no sólo cambió las cuestiones de fondo en el Parlamento, sino incluso muchas de las formas.

"Antes el Senado era un lugar muy solemne y ahora es más cálido, incluso los mozos te saludan con un beso", rió.

Más allá del humor, la senadora resaltó lo que para ella ha sido el principal aporte de las mujeres en el Parlamento: "Un mayor diálogo entre diversos sectores, lo que aportó transversalidad".

¿Menos legitimidad?

A pesar de que muchos coinciden en destacar que la ley de cupo femenino logró aumentar el número de parlamentarias, aún hay quienes cuestionan la legitimidad de quienes obtuvieron su escaño con ayuda de la discriminación positiva.

"La mayoría de los hombres acepta las cuotas pero algunos creen que se favorece a las mujeres", admitió Godoy.

Sin embargo, todos los consultados rechazaron la idea de que los cupos resten legitimidad a quien obtiene el cargo.

"Cuando se aprobó la ley me acuerdo que muchos decían que generaría cuestionamientos pero hoy es un debate que quedo atrás", opinó la diputada Victoria Donda, del FAP.

"Cada vez es más difícil poner en duda la capacidad que tenemos las mujeres. De hecho, tenemos una presidenta mujer y eso habla de que las mujeres tenemos las mismas capacidades que los hombres", agregó.

"¿Acaso todos los hombres que son elegidos resultan capaces? Tanto las mujeres como los hombres deben demostrar su capacidad una vez que son elegidos", señaló Merchán.

Pilar Tello, coordinadora de género y formación política del Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional), aseguró que las leyes de cupo no generan igualdad sino equidad.

"Sólo permiten que haya condiciones parecidas para llegar, la aptitud ya es una cuestión individual que no tiene que ver con el género", resaltó.

Para la senadora Morandini, algo que sí ha restado credibilidad a las parlamentarias es la "cultura latinoamericana" de nominar a mujeres que tienen algún parentesco con un político varón, ya sea su marido, su padre o su hermano.

En Argentina son varios los casos en los que existe este tipo de vínculo. Un ejemplo paradigmático es el de Beatriz Rojkés de Alperovich, quien a finales de 2011 fue designada como la primera mujer presidenta provisional del Senado.

Rojkés, quien ahora es la tercera en la sucesión presidencial, es también la esposa del gobernador de la provincia de Tucumán, José Alperovich.

El efecto Cristina

Incluso la propia mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner, alternó en el poder con su marido, Néstor Kirchner (2003-2007).

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Image caption Muchos creen que la presencia de una mujer en el cargo más alto del país demuestra que ya no se necesita una ley que discrimine a favor de las mujeres.

Para algunos, se trata de mujeres con un historial político propio que no pierden mérito por estar asociadas con una figura masculina.

En tanto, muchos creen que la presencia de una mujer en el cargo más alto del país muestra que Argentina ya no necesita una ley que discrimine a favor de las mujeres.

Varias personas consultadas por BBC Mundo en las calles de Buenos Aires consideraron que ya no debería haber cuotas en el Parlamento.

"No me parece necesaria la ley, ya estamos en 2012 y debería estar librado a la profesionalidad de cada uno", opinó Pablo, de 25 años.

"No me gusta que exista esa ley, lo ideal sería que no haya una necesidad de obligar a nadie", coincidió Sandra, de 41 años.

Por su parte, Omar, de 52, consideró que "si se busca igualdad, la igualdad no está en un porcentaje".

No obstante, tanto los legisladores como los expertos con los que habló BBC Mundo afirmaron que la ley sigue siendo necesaria. Incluso, muchos la aplicarían en otros ambientes.

"La participación femenina en el Poder Ejecutivo y Judicial sigue siendo baja y lo mismo ocurre a nivel regional, en las alcaldías y las legislaturas", resaltó Pello.

Según la especialista, los casos de mujeres que alcanzan puestos de poder en América Latina (incluyendo a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff y a la ex mandataria chilena, Michelle Bachelet) son "casos excepcionales", y aún "falta bastante" para alcanzar la equidad en el resto de la sociedad.

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