Wrangelkiez, el barrio berlinés que derrotó a BMW

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Parques reconvertidos en restaurantes de comida rápida, centros sociales desalojados por la especulación y una población joven obligada a emigrar por la subida de sus alquileres. Wrangelkiez, una de las zonas más creativas y multiculturales del barrio berlinés de Kreuzberg, se enfrenta a quien sea por frenar el proceso de aburguesamiento que ya ha absorbido a los distritos vecinos de la capital alemana.

"He vivido toda mi vida en este barrio, pero mis hijos han tenido que marcharse de él porque no podían acceder a una vivienda", le cuenta a BBC Mundo Ute Wohlgemuth. Además de vecina, es propietaria de una tienda de segunda mano en Wrangelkiez, una de las zonas más creativas y multiculturales del distrito berlinés de Kreuzberg y el lugar que acaba de ganar una batalla a la todopoderosa BMW y al inexorable proceso de aburguesamiento.

El 35% de su población tiene entre 18 y 35 años y los vecinos de la zona quieren que siga siendo así. Por eso han pasado todo el invierno manifestándose contra el proyecto artístico BMW Guggenheim Lab, que pretendía instalarse temporalmente en uno de sus espacios no urbanizados a partir de mayo. Temen a que la llegada de este tipo de propuestas comerciales obligue a sus habitantes a elevar su poder adquisitivo o, de lo contrario, emigrar.

La fundación artística ha decidido buscar un nuevo emplazamiento tras recibir "críticas insustanciales e intentos de intimidación con amenazas baratas", aseguró recientemente a la prensa alemana Klaus Wowereit, alcalde socialista de la ciudad y uno de los máximos defensores del evento.

Este laboratorio de ideas ya ha pasado por Nueva York y pretende ofrecer soluciones a los problemas de las grandes ciudades que visita. Pero los berlineses creen que esta fábrica de ideas es más bien parte del problema, no la solución. No les ha hecho ninguna gracia que una empresa como BMW, de la que las plataformas de vecinos aún recuerdan que "su capital fundacional proviene en gran parte de la explotación de trabajadores esclavos de los nazis", venga a solucionar sus problemas con talleres y conferencias.

"Se decidió todo este proyecto sin establecer un diálogo previo con la gente del barrio, el hecho de no haber contado con nosotros nos ha hecho sentir rechazo por el proyecto", explica Paul Reimert, cuyo taller artístico se sitúa a pocos metros del lugar de conflicto.

"Proceso inevitable"

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Image caption "Fuera yuppies", dice la pintada sobre el edificio.

El enorme grafiti del artista callejero Blu reina en el espacio vacío de la calle de Curvystrasse. En esa orilla del río Spree los jóvenes suelen reunirse para charlar y beber cerveza o Club Mate, el popular refresco local. Al otro lado del puente Oberbaumbrücke, en Friedrichshain, se perfilan los edificios que quedaron abandonados tras la caída del muro. Ahora son propiedad de empresas multinacionales. Kreuzberg pelea por evitar un destino que tiene desde hace tiempo ante sus narices.

"Hace poco crucé al otro lado y me acerqué a una de esas naves reconvertidas en tiendas de moda. Quería proponerles colaborar con mi empresa de ropa de segunda mano. Me miraron como si fuera un monstruo por mi indumentaria. ¿Acaso las ropas de Kreuzberg son tan horribles?", pregunta Ute Wohlgemuth, quien luce un sencillo vestido negro y calzado informal. Por otro lado, como propietaria de un negocio, reconoce que una mayor concentración de turistas resultaría positivo para la economía de la zona.

"Supongo que el aburguesamiento de los barrios más atractivos de una ciudad es un proceso normal e inevitable en todo el mundo. Y una propuesta artística que proceda del Guggenheim siempre resulta interesante“, reconoce con resignación germana.

Mucho más tajante se muestra la asociación de vecinos Leute am Teute, situada en Prenzlauer Berg, el primer barrio del Este berlinés que sucumbió al influjo capitalista tras la unificación alemana y pionero en este fenómeno antiaburguesamiento de la ciudad que no es tan común en otros puntos del país. "Además del problema de la vivienda, también se amenaza gravemente a nuestra cultura, la que está fuera de los círculos establecidos, argumenta a BBC Mundo uno de sus representantes, Wenke Rottstock.

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Image caption Donde sea que quieran recolocar el BMW Guggenheim Lab habrá protestas, dicen los que se oponen al proyecto.

El proyecto social Die Linienhof fue evacuado tras infructuosas protestas, el club juvenil KVU se enfrenta a un cierre inminente a finales de año y las movilizaciones salvaron en el último momento otro de los cafés culturales más relevantes, Schokoladen, por poner algunos ejemplos. Que quede claro que allá donde pretendan recolocar el BMW Guggenheim Lab habrá protestas", añade.

Es difícil encontrar a las grandes cadenas de comida rápida en sus calles, pero en 2007 una de ellas se instaló en lo que antes era el parque de Wrangelstrasse, lamentan algunos de los residentes. Leute am Teute y tantas otras asociaciones destacan que Berlín no quiere formar parte de ninguna estrategia de mercadotecnia de empresas privadas y menos a costa de disparar sus alquileres y perder sus puntos de encuentro favoritos.

"Una parte importante de la gente de Wrangelkiez ha sido víctima en los últimos años de este proceso depredador. Especialmente nuestros inmigrantes, la parte más desprotegida del mercado de la vivienda".

El precio del alquiler de las casas ha aumentado en una tercera parte, en los locales comerciales se ha multiplicado por cuatro. Son algunos datos que exponen para advertir del riesgo de este proceso y que los propietarios consultados por BBC Mundo reconocen como válidos.

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