Los guardianes del tiempo olímpico

Relojes cuánticos, pistolas electrónicas, rayos láser, cámaras de alta velocidad, cualquier tecnología es poca para medir la diferencia entre ser un ganador o un perdedor.

Final de 100 metros lisos en Atenas 2004
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El tiempo en las Olimpiadas tiene que ser preciso en casos donde la victoria no está clara, como pasó en Atenas 2004 cuando el estadounidense Justin Gatlin venció al portugués Francis Obikwelu por tan sólo 0,01 segundos en la final de 100m planos.

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Ocho años antes, la sprinter jamaicana Merlene Ottey registró 10.94s en la final femenina de las olimpiadas de Atlanta, el mismo tiempo que la estadounidense Gail Devers, quien fue declarada vencedora.

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Tal precisión no sería posible sin la tecnología. En Londres 1948 el temporizador Racend de Omega, la primera cámara de fotos al final de la competencia, permitió a los jueces el abandonar el uso de la cinta en la línea de meta. La máquina proyectaba un rayo de luz en la meta, parando los cronómetros cuando el atleta llegaba al final.

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El Sim Eight-O-Matic fue el primer temporizador automático con pantalla digital y se introdujo por vez primera en los juegos de Melbourne de 1956. Permitió a los calibradores el distinguir entre dos nadadores que terminaban la carrera al mismo tiempo. Formó parte de los 2.475 kg en equipo que Omega transportó en 42 cajas hacia Melbourne.

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Introducido en 1961, el Omegascope permitió medir el tiempo de cada competidor, seguirle con una cámara y superimponer la imagen en una pantalla de televisión.

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El sistema fotográfico en línea de meta Scan-O-Vision se empleó por primera vez en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992 en Albertville. Midió digitalmente hasta 1/1000 de segundo utilizando una tecnología de grabado vertical. El sistema fotográfico en línea de meta Scan-O-Vision se empleó por primera vez en los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992 en Albertville. Midió digitalmente hasta 1/1000 de segundo utilizando una tecnología de grabado vertical.

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En la piscina, sensores en las plataformas de inicio aseguran que no se produzcan falsas salidas. Al final de la carrera, los nadadores disponen de una superficie táctil para confirmar su tiempo.

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La tecnología demostró ser vital en los juegos de Beijing 2008, cuando el nadador estadounidense Michael Phelps completó su record de ocho medallas de oro, venciendo al serbio Milorad Cavic en los 100m mariposa por la punta de un dedo.

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Los expertos debían estar agradecidos por no tener que elegir entre los dos hombres, separados por tan sólo 0,13 segundos.