Impuestos que le cambiarán la vida a los cubanos

carro con bolsas Derechos de autor de la imagen Raquel Perez
Image caption La mayor parte de la ropa que se vende en las calles llega como equipaje acompañante de las mulas, en bolsos conocidos como “gusanos”.

"Luisa" asegura que si suben los pagos aduaneros, su negocio se vendrá abajo dado que toda su mercadería procede de Ecuador. No quiere dar su verdadero nombre porque la licencia sólo la autoriza a vender ropa confeccionada por ella misma.

Lo que sí es real es su temor.

La nueva ley de Aduanas que entrará en vigor en Cuba el 2 de agosto tendrá gran repercusión social porque, de una forma u otra, afectará a la mayoría de los cubanos, haciendo su vida cotidiana un poco más difícil y bastante más cara.

En la actualidad, el comercio oficial cubano está prácticamente estancado, mucha gente opta por mercados paralelos que importan mejores productos y a precios más bajos, desde lavadoras hasta desodorante, incluyendo la venta por catálogo desde Miami.

La nueva Ley de Aduanas eleva los impuestos que se deben pagar por entrar mercancías y a la vez limita la cantidad, medidas a las que no están acostumbrados los cubanos.

Las autoridades esperan así reducir drásticamente los envíos a través de las "mulas" y también de la paquetería camuflada como ayuda familiar. En otras palabras, el contrabando.

Ropa "hecha en Cuba"

En la isla hay pocas opciones para vestirse: se compra ropa china cara en las tiendas del Estado o se compra ropa china un poco más barata en los portales de las casas, donde han florecido decenas de miles de "timbiriches" (negocios privados) desde que se autorizó el trabajo privado.

La licencia que se les otorga es para vender confecciones propias pero la mayor parte de la ropa y los zapatos que se ofertan en las calles vienen en maletas o en pacas desde Ecuador y Cancún acompañando a "mulas" muy bien "conectadas" con los aduaneros del aeropuerto.

La ropa y equipos de mejor calidad llegan en las maletas de cubanos que vienen del extranjero.

"Abel" es un ingeniero que vive en Miami y viaja dos veces al mes a pasarse el fin de semana en Cuba. Él es una "mula", le pagan el pasaje a cambio de que traiga 90 kg. de mercancías. "No gano ni un centavo pero viajo gratis cada vez que quiero", le cuenta a BBC Mundo.

Ventas on line

Al mismo tiempo, y a pesar de la confusión sobre un cable submarino que viene de Venezuela para conectar a la isla con la web y demás limitaciones, en Cuba crece la venta por internet.

Derechos de autor de la imagen Raquel Perez
Image caption Igual que en esta cafetería, muchos trabajadores privados han montado sus negocios comprando los equipos fuera del país, incluso los adornos.

La página web "Revolico" ofrece a los cubanos electrodomésticos, casas, automóviles, muebles, computadoras, joyas y hasta animales.

El sitio tiene tal capacidad de venta que muchos compran hasta el desodorante. "Luis", por ejemplo, adquirió allí su cafetera expreso: la eligió en el catálogo digital de una tienda de Miami y un mes después se la trajeron a la puerta de su casa.

Entre tanto, en las tiendas del Estado los productos se ponen viejos por falta de compradores. La causa principal son sus precios inflados con un impuesto del 240%, a lo que algunos gerentes le agregan una "multa" que va directo a sus bolsillos.

Con las nuevas medidas, el gobierno quiere proteger el comercio nacional y combatir el contrabando. No obstante, sus críticos se quejan de que en las tiendas o escasean productos o tienen precios disparatados respecto a los salarios. Para muchos, lo más grave es que el fin del contrabando dejará sin ingresos a decenas de miles de familias.

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