Los maoríes que buscan sus raíces latinas en un pueblito de España

Saludo típico maorí llamado hongy entre el líder Jhon Manuel y el alcalde de Valverde.
Image caption Dos extremos del mundo unidos a través de un viejo saludo tradicional: el alcalde de Valverde y el líder maorí sellan el reencuentro de dos comunidades.

Viajaron miles de kilómetros para visitar un pequeño pueblo de la provincia de Segovia (España), donde nació un ancestro suyo hace más de 200 años. No vienen de Suramérica, el origen más frecuente de estas expediciones en busca de raíces familiares, que tienen como destino la Península Ibérica. Son maoríes llegados desde el Pacífico Sur, en las antípodas.

Son 48 los miembros del grupo de los paniora, que significa español en lengua maorí, y descienden de un segoviano llamado Manuel José de Frutos Huerta, nacido en Valverde del Majano en 1811.

Este antepasado castellano de los maoríes hispanos emigró a Nueva Zelanda en 1835 para dedicarse a la caza de ballenas. Sus descendientes han hecho ahora un ansiado viaje de retorno.

"Lo primero que hice fue besar el suelo de donde vino nuestro ancestro, lo hice en nombre de todos, sobre todo de aquellos que ya murieron y que no pudieran conocer esto", cuenta a BBC Mundo John Manuel, uno de los líderes del clan.

"Por más de 30 años esperé conocer este lugar", explica. Desde pequeño había visto "Valverde" escrito en la puerta de la casa de un familiar, pero no sabía de dónde venía el nombre. Hoy, hasta conoce que su apellido es el nombre de aquel antepasado.

La wairua

"Al llegar sentimos el wairua (una especie de espíritu colectivo) de los paniora", explica a BBC Mundo Devi Ann Hall.

Y asegura haber sentido la presencia de su antepasado al llegar. "Nos daba la bienvenida, es un espíritu feliz, feliz de que hayamos hecho este viaje de regreso a su tierra", dice Devi. "Sólo cuando conoces tu genealogía puedes clavar tu lanza en la tierra y tener un futuro", afirma.

Los maoríes tienen una vida espiritual en la que los ancestros juegan un papel preponderante. Transmiten esa veneración y respeto todo el tiempo.

Image caption Foto "de familia".

"Es contagioso, han hecho que me interese mucho más en los orígenes de la familia", dice Santiago Ayuso, descendiente de una hermana de aquel emigrante que se fue a las antípodas, y uno de los tantos familiares ibéricos de estos maoríes con ascendencia hispana.

Por estos días Santiago está haciendo de guía, mostrando los lugares más emblemáticos de Valverde del Majano, que cuenta con una población de poco más de 1.000 habitantes. Entre esos sitios destaca un olivo colocado donde se ubicaba la casa de Manuel José.

Hoy, la mayoría de los descendientes paniora, unos 16.000, vive en la región de Gisborne en el este de la Isla Norte del país oceánico. Tanta descendencia se explica porque Don Manuel José se casó con cinco mujeres pertenecientes a la tribu Ngāti Porou, tuvo nueve hijos, 41 nietos y casi 300 bisnietos. De ahí, el clan paniora siguió multiplicandándose.

La mitad del planeta

El viaje que realizaron para llegar a España tiene la particularidad de ser de los más largos que se puedan hacer, ya que nueva Zelanda está en las antípodas de la Penísnula Ibérica.

El vuelo de Auckland a Madrid recorre más de 19.500 kilómetros, cuando la circunferencia del planeta es de algo más de 40.000.

Los paniora sabían de sus raíces hispánicas, pero muy vagamente. No fue hasta el año 2006 que un documental realizado por la periodista Diana Burns reveló que su ancestro europeo venía de una localidad ubicada a 12 kilómetros de la capital segoviana. A partir de ese momento se conectaron los linajes de uno y otro lado del mundo.

Entonces comenzó un acercamiento que no sólo involucraba a los pueblos. En 2007 un pequeño grupo de maoríes llegó a Valverde como avanzadilla. Y los valverdanos devolvieron la visitan en 2010, cuando se firmó el hermanamiento de las localidades Gisborne y Valverde.

Image caption Tupuna Tangaere busca el nombre de su ancestro en un monumento del pueblo.

Recién este año una comitiva más numerosa y representativa de la comunidad, después de años de sacrificio para afrontar el viaje, pudo llegar a donde nació Manuel José, el primer paniora.

Desde el pasado viernes, cuando llegaron a Valverde, empezaron a vivir una experiencia que habían soñado desde hacía años y que se prolongará por dos semanas.

Este sábado después de desayunar y tomar unas fotos frente al Ayuntamiento auguraban: "Será inolvidable".

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