El caos que genera un paro en Buenos Aires

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"Mi vida está totalmente interrumpida por el paro de subte (metro)".

Con esta frase María, una argentina residente de Buenos Aires, de 56 años, describe cómo se trastornó su vida después de al menos 10 días de paro de la red de transporte subterráneo de la capital del país, llamado comúnmente "el subte".

Un conflicto sindical que arrastró al gobierno de la ciudad y al nacional a un duro enfrentamiento político mantiene sin servicio a los casi 1 millón de usuarios diarios del metro de Buenos Aires, casi dos semanas.

De acuerdo a la prensa local, es el paro más largo que ha tenido el subte en su historia. Algo de no poca importancia si se considera que este servicio de trenes es el más antiguo de América Latina, con casi 99 años de existencia.

Las seis líneas, que cubren unos 60 kilómetros de Buenos Aires, trasladan a cientos de miles de personas diariamente, sobre todo hacia la zona llamada Microcentro, donde están las instituciones financieras y principales edificios de gobierno.

"A mí me está afectando mucho. Tanto en la facultad, lunes y martes, como en el trabajo, miércoles y jueves, debo estar a las nueve de la mañana. Hoy, por ejemplo salí a las siete de la mañana y sólo pude llegar a las 10", dijo a BBC Mundo Jenny, una estudiante de 22 años.

Jenny no vive en una zona remota de la ciudad. Pero al paralizarse el servicio se han congestionado las calles de la ciudad, los puntos de acceso a la capital, y las restantes áreas de transporte público, como los trenes que conectan Buenos Aires con los suburbios de la provincia y los autobuses (colectivos, en argot porteño).

"Hay una cuadra de cola en las paradas de los colectivos (autobuses). Hoy logré subirme porque (el autobús se) quedó con la puerta abierta y como andaba lento me metí", apuntó.

Guido, trabajador de 22 años, también enfrenta penurias.

"Antes para trabajar desde (la) zona sur (de Buenos Aires) al trabajo me tomaba una hora, pero ahora con el paro tardo dos horas", señaló a BBC Mundo.

¿Cómo se llegó a semejante situación? La respuesta es compleja, por la cantidad de actores involucrados.

Un problema de mil cabezas

Derechos de autor de la imagen Reuters
Image caption Congestionamiento del tráfico en la avenida 9 de julio de Buenos Aires.

El conflicto se puede resumir como una pulseada entre el gobierno de Buenos Aires y el de Cristina Fernández de Kirchner.

Todo empieza con la mejora salarial que pide la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y el Premetro (AGTSyP), que también aspiran a una serie de beneficios como más largas licencias por maternidad, permisos extendidos por enfermedad y un alza salarial superior al 20%.

Sin embargo, aquí es donde empieza a complicarse la situación.

La AGTSyP es una agrupación que no tiene personería jurídica como sindicato y es el resultado de una separación del sindicato reconocido del sector, la Unión de Tranviarios Automotor (UTA).

La UTA sí aceptó un aumento salarial de la empresa que administra el servicio, Metrovías, pero los agrupados bajo la AGTSyP no lo reconocen y por ende no permiten la restitución del servicio.

Pero, el acuerdo que firmó la UTA con la empresa también pisa terreno incierto, ya que está sujeto a que Metrovías cuente con los fondos necesarios para sufragar el nuevo salario de los trabajadores, de entrar en vigencia.

Y los fondos que pide Metrovías provienen del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que a su vez está enfrentado al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por el mismo subte.

En enero pasado, Mauricio Macri, jefe de gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, firmó un acuerdo con el gobierno nacional para hacerse cargo del sistema de transporte subterráneo, que hasta ese momento dependía directamente del gobierno nacional.

Pero semanas después renegó de lo firmado alegando que el gobierno no había transferido fondos prometidos por conceptos de subsidios que permiten mantener pasajes baratos y cubren parcialmente el funcionamiento de la red.

No obstante, desde el gobierno de Fernández de Kirchner insisten que Macri consumó el acuerdo al haber aplicado inmediatamente un aumento en las tarifas del subte, que pasó de US$0,25 a US$0,50.

El resultado es que tanto el gobierno de la nación como el de la ciudad ahora se endilgan uno al otro la responsabilidad sobre el subte, y la emisión de recursos para cubrir el aumento salarial, mientras que cientos de miles de usuarios siguen sufriendo penurias para trasladarse dentro de Buenos Aires.

Algunos analistas aseguran que el gobierno de Fernández de Kirchner aprovecha la crisis para tratar de debilitar a Macri, una importante figura de la oposición y excandidato presidencial en años recientes.

Pero dentro del krichnerismo descartan tajantemente dicha teoría, alegando que se trata de una mala gerencia por parte de Macri.

¿En Helicóptero?

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Image caption El conflicto se puede resumir como una pulseada entre el gobierno de Buenos Aires y el de Cristina Fernández de Kirchner.

Rogelio, de 63 años, afirma que "normalmente yo en la capital me muevo con subte para todos lados porque te ahorra tiempo. Pero ahora hay que hacer cola todo el tiempo y está todo mal. Esto me afecta mucho", dijo a BBC Mundo.

"Las diligencias que antes podía hacer en 10 minutos ahora me llevan un hora", agregó.

María, quien trabaja en la zona del centro de la ciudad, opta por usar el auto ante la falta de subte.

Pero el flujo vehicular se disparó con la huelga. El diario Clarín aseguró el viernes pasado que la ciudad vio un aumento de 120.000 autos ese día como respuesta al paro de transporte.

"No hay manera de viajar. Con lo cual lo único que me puede solucionar la vida sería un helicóptero si no hay subte", afirma María.

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