La vida secreta de las aves marinas

Última actualización: Domingo, 26 de agosto de 2012
Albatroses

Los investigadores tienen mucho que descubrir sobre la vida de las aves marinas.

Las aves marinas tienen un lugar especial en nuestros corazones. Cruzando tierra y océanos como ningún otro animal, se han convertido en protagonistas de poesías, libros y películas.

Pero su supuesta abundancia y presencia en nuestra cultura, oculta una verdad subyacente: todavía sabemos muy poco sobre muchos de nuestros amigos plumíferos que se desenvuelven en el mar.

Investigaciones recientes ayudan a rectificar esta situación, revelando nuevos datos sobre la vida de pingüinos, petreles y frailecillos, y sobre cómo algunas aves que supuestamente aman la tierra son también aves marinas en secreto.

Quizá el hallazgo más importante es que las colonias de aves marinas tienen un impacto sobre el medio ambiente hasta ahora desconocido.

Un mundo de excrementos

Investigadores británicos completaron su primer estudio global sobre cuánto amoníaco es producido por las colonias de aves marinas.

Los resultados, publicados en la revista Atmospheric Environment, son sorprendentes: las aves marinas defecan 404 gigagramos de amoníaco cada año.

Esto supone el 2% de todo el amoníaco que se produce en el mundo.

La mayor parte de este amoníaco lo produce un grupo concreto: los pingüinos son responsables del 80% de todo el amoníaco que las aves marinas producen globalmente.

Los pingüinos macaroni son prodigiosos defecadores, produciendo un cuarto de todo el amoníaco que emiten las aves marinas, según informan científicos liderados por Stuart Riddick, del Centro para la Ecología y la Hidrología de Edimburgo (Escocia) y del King’s College en Londres.

Esto hace que las colonias de pingüinos sean la fuente biogénica de amoníaco más grande del planeta, excediendo con mucho lo que producen las granjas avícolas que cuentan con millones de aves.

La única fuente natural de amoníaco comparable se dio durante la erupción del volcán del monte Mijake-jima en Japón en el año 2000, que se calcula emitió cerca de 400Gg de amoníaco en un año.

El estudio, que combina datos de 323 especies de aves marinas que viven en más de 30.000 colonias en 180 países, también revela que en la actualidad hay muchas más aves marinas vivas de lo que se pensaba.

En total, hay 1.180 millones de aves marinas en el mundo, comparado con los cálculos anteriores de 700 millones. Hay 261 millones de parejas reproduciéndose.

Búho de la nieve

Los búhos de la nieve se comportan como aves marinas.

Aves marinas con garras

El mes pasado, científicos europeos descubrieron que las aves de la especie petrel de tormentas pueden oler a sus parientes.

La investigación es la primera prueba de que las aves son capaces de distinguir por el olor a una pareja adecuada, y los expertos creen que este comportamiento evita "la endogamia accidental" entre las aves.

Recientemente, los científicos también descubrieron que algunas especies de aves que nunca se consideraron marinas en realidad dependen del ambiente marino para obtener gran parte de su alimento.

En 2009, científicos descubrieron que halcones gerifaltes que viven en el Océano Ártico durante el invierno, pasan largos periodos viviendo y cazando sobre el hielo.

Los gerifaltes son los halcones más grandes del mundo y fue la primera vez que se vio a una especie de halcón viviendo de forma regular en el mar.

Probablemente, estos halcones descansan sobre el hielo y cazan otras aves marinas como gaviotas y araos, en lo que parece ser uno de los períodos invernales más grandes que se haya documentado para cualquier ave de rapiña.

Una investigación similar publicada en 2011 en el Journal of Avian Biology (revista de biología aviar) mostró que los búhos de la nieve son también secretas aves marinas.

Los científicos colocaron dispositivos para rastrear por satélite a 12 búhos de nieve hembras viviendo en la sureña Isla de Bylot en Nunavut, Canadá.

Descubrieron que los búhos se reúnen en el hielo marino alrededor de parches de aguas abiertas acechando a otras aves marinas que les sirven como fuente de comida marina para sobrevivir a los duros inviernos árticos.

"Los datos de este año son profundamente chocantes, especialmente la pérdida de gaviotas tridáctilas en Mull Head"

Doug Gilbert, jefe de Ecología de las Reservas en RSPB Scotland

Datos publicados anteriormente este año en Polar Research develaron además un comportamiento de cortejo hasta entonces desconocido en los patos de la especie eíder real.

Con una cámara montada en un helicóptero, los científicos filmaron a bandadas de decenas de miles de patos eíder en hibernación.

La filmación reveló que los patos adoptan "cortejos amontonados" donde cientos de aves, machos y hembras, se mezclan de forma animada.

Los amontonamientos son tan densos que es poco probable que los individuos puedan rastrearse para apreciar lo atractivos que son; este sistema sirve más bien para acelerar el desarrollo hormonal de los patos, trasladándolos de su estado de supervivencia invernal al de crianza.

Proyectos de repoblación

Nuestra falta de conocimiento también se refleja en los desafíos que todavía persisten en la conservación de aves marinas.

Cerca de una de cada tres especies de aves marinas está en peligro de extinción debido a diferentes causas, desde enredos con objetos de pesca, la polución o la destrucción de lugares de anidación por la acción de los humanos o de especies invasoras como las ratas.

La Royal Society for the Protection of Birds (organización para la Protección de las Aves), con sede en Reino Unido, anunció que las poblaciones de gaviotas tridáctilas disminuyen a un ritmo alarmante en Escocia.

Datos de RSPB Scotland y el Comité Conjunto para la Conservación Natural (JNCC, por sus siglas en inglés) sobre "ciudades de aves marinas" en Orkney (Escocia) revelan que la cantidad de parejas de gaviotas tridáctilas en reproducción cayó un 82% en apenas una década.

"Los datos de este año son profundamente chocantes, especialmente la pérdida de gaviotas tridáctilas en Mull Head", señaló Doug Gilbert, jefe de Ecología de las Reservas en RSPB Scotland.

El regreso del esquivo petrel

  • En 2009, una de las aves más raras y más esquivas del mundo fue vista por fin volando en su hábitat natural.
  • El petrel de Fiji, un ave marina que "desapareció" durante 130 años, fue visto volando sobre el mar, cerca de la Isla de Gau en el Océano Pacífico.
  • Como culminación a un rastreo de aves meticulosamente planificado, investigadores de Birdlife International divisaron a las aves a 25 millas náuticas en el sur de Gau.

Él y sus colegas creen que el cambio climático está alterando el medio marino en el que viven las gaviotas tridáctilas, acelerando su declive.

Anteriormente este año, Holly Jones de la Universidad de California y Stephen Kress del proyecto nacional de rehabilitación de aves marinas de la Audubon's Society en Ithaca, Nueva York, publicaron un resumen de los proyectos para la repoblación de las aves marinas activos en todo el mundo.

Su informe, publicado en The Journal of Wildlife Management (revista de gestión de vida salvaje), detalla 128 proyectos en marcha para la repoblación de 47 especies de aves marinas en 14 países.

El estudio incluye algunas lecciones importantes para conocer el esfuerzo que se requiere para salvar aves marinas.

Por ejemplo, en 1973 se inició un proyecto pionero de repoblación de aves marinas para devolver a 954 frailecillos atlánticos a su lugar histórico de anidación en Eastern Egg Rock Island en Maine, Estados Unidos.

El proyecto fue el primero en emplear aves como señuelo para atraer a los frailecillos de vuelta, pero tuvieron que pasar cuatro años antes de que regresara el primer frailecillo y ocho años para que se pusiera el primer huevo en la isla en más de un siglo.

Otros proyectos de repoblación más recientes se apoyan en técnicas como el traslado de crías en cautividad o la emisión de sonidos de aves marinas que estén anidando para fomentar nuevas llegadas.

Proyectos pilotos que utilizan estas y otras técnicas ayudaron a rescatar albatros Laysan en Hawai, petreles de Pycroft, alcatraces australasianos y charranes árticos y comunes.

"Las oportunidades para el desarrollo de investigaciones futuras en el campo de la repoblación de aves marinas son enormes", escriben los científicos.

Pero para salvar a estas aves que se desenvuelven en el mar necesitamos saber más sobre ellas y sobre sus hábitos, aquellos que alguna vez fueron secretos.

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