El discurso "poco innovador" de Obama

Última actualización: Viernes, 7 de septiembre de 2012

Obama: "El camino es duro, pero nos lleva a un mejor lugar"

Durante la Convención Nacional Demócrata, el presidente de EE.UU., Barack Obama, ofreció un discurso que ha sido calificado como uno de los más importantes de su carrera política.

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"¡Cuatro años más!", cantaba el público cuando Barack Obama se dirigía al podio. Pero el presidente comenzó su discurso lentamente.

Parecía como si deliberadamente se hubiera cortado sus propias alas, rehusándose a volar muy alto, hablando con un lenguaje poco inspirador del cual no pudieran mofarse sus opositores.

La primera mitad de su discurso fue profesional y eficiente. Aquí puso de manifiesto la idea de que esta elección era una oportunidad entre dos Estados Unidos muy diferentes: "Nuestra lucha será para restaurar los valores que construyeron la clase media más grande y la economía más poderosa que el mundo ha conocido".

Y aunque en realidad no propuso trabajar con sangre, sudor y lágrimas, sugirió que la tarea no sería fácil.

Hubo una promesa, si ganaba una vez más, de establecer nuevos objetivos económicos, pero no se dieron detalles de cómo podrán lograrse.

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Algo liberado

En el discurso no hubo mucho para satisfacer a quienes se han preguntado cómo será exactamente el segundo mandato del presidente Obama. Al menos no se definió en términos concretos.

Barack Obama

La retórica fue buena pero el discurso careció de ideas innovadoras.

Éste fue un discurso sobre valores.

"Si rechazas la idea de que la promesa de esta nación está reservada sólo para unos cuantos, tu voz debe ser escuchada en esta elección. Si rechazas la idea de que nuestro gobierno está en deuda con el mejor postor, necesitas ponerte de pie en esta elección".

Obama se mofó de su opositor Mitt Romney: "Quizás no estás listo para la diplomacia con Pekín si no puedes ir a los Juegos Olímpicos sin insultar a nuestro aliado más cercano".

También aseguró que Romney y los republicanos tienen una política principal: "Todo lo que tienen qué ofrecer es la misma receta que han tenido durante los pasados 30 años. ¿Tiene un superávit? Imponga un recorte de impuestos. ¿Déficit demasiado alto? Imponga otro. ¿Cree que está a punto de resfriarse? Tómese dos recortes de impuestos, revierta algunas regulaciones, y consúltenos mañana".

A pesar de algunos buenos extractos como ése, el discurso, francamente hasta este punto, fue poco rotundo.

Pero entonces el señor Obama le echó leña al fuego. Y éste fue el punto de inflexión:

"No pensamos que el gobierno puede solucionar todos nuestros problemas, pero tampoco pensamos que el gobierno es la fuente de todos nuestros problemas -(aquí hubo aplausos y ovaciones)- como tampoco lo son quienes viven de los subsidios del Estado, las corporaciones, los sindicatos, inmigrantes o gays ni ningún otro grupo que se nos ha dicho es el responsable de nuestros problemas".

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Un largo y duro camino

"Hubo una promesa, si ganaba una vez más, de establecer nuevos objetivos económicos, pero no se dieron detalles de cómo podrán lograrse"

Mark Mardell

Y el presidente se liberó. Aunque sólo un poco.

Durante el discurso me había estado preguntando cómo enfrentaría el asunto de "esperanza y cambio".

Pensé que admitir la desilusión de la gente sería un momento electrizante, un momento de revelación y humildad.

No lo fue. Pero el discurso comenzó a mejorar.

Obama contaba con una astuta herramienta retórica: los estadounidenses eran el cambio, ellos lo habían inspirado y le habían dado esperanza.

"Nunca me he sentido tan esperanzado con Estados Unidos. Y no porque crea que yo tengo todas las respuestas, no porque sea ingenuo sobre la magnitud de nuestros desafíos. Me siento esperanzado porque se trata de ustedes".

En el auditorio, lo adoraban.

Tras la ovación comenzó a sonar "We Take Care of Our Own" (Cuidamos a los Nuestros) de Bruce Springsteen, una composición excelente, penetrante e irónica sobre el patriotismo estadounidense.

En ésta se pregunta, de forma indirecta, porqué el amor al país no siempre incluye cuidar a aquéllos que forman al país.

Barack Obama

El presidente aceptó su nominación para la reelección.

Y hace un eco preciso de los valores que Obama había estado mencionando.

La cuestión clave es cómo este discurso será apreciado por la gente que votó por él la última vez pero que ahora se siente decepcionada.

Ciertamente Obama presentó un panorama claro de lo que él ve como las fallas de Mitt Romney, de su experiencia y de sus visiones distintas.

Pero este discurso no fue transformador. Y sugiere que la campaña electoral, igual que una mejora en la economía, será un arduo y largo camino.

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