América Latina como fiel de la balanza en las negociaciones con las FARC

Miembros de las FARC

Los países latinoamericanos pueden cumplir una función clave en el proceso de paz entre el gobierno de Colombia y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, pese a que el líder regional Brasil aparezca distante, opinan analistas.

"Ya está la región involucrada", dijo Luis Eduardo Celis, un asesor de la corporación colombiana Nuevo Arco Iris que sigue los temas del conflicto armado, en diálogo con BBC Mundo.

Celis aludía a la misión de "garante" que Cuba tendrá junto a Noruega en el diálogo de paz, y a la función de "acompañantes" de Venezuela y Chile según el acuerdo previo del gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC.

Al mismo tiempo, varios países y organizaciones de la región dieron la bienvenida a este nuevo intento de terminar un conflicto que dura casi medio siglo y tiene a las FARC como la guerrilla más antigua de América Latina.

Pero, ¿qué podrán hacer en concreto los gobiernos latinoamericanos ante este complicado proceso que se abre en Colombia?

"Muy discreta"

Adam Isacson, un experto en el conflicto colombiano de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA por las siglas en inglés de esta ONG), dijo que puede haber distintos grados de participación regional.

En diálogo con BBC Mundo, Isacson evaluó que Cuba y Noruega podrán encargarse de que el diálogo se circunscriba a los temas acordados en la agenda pactada entre las partes, evitando que descarrile por otras cuestiones.

El documento señala que la mesa de conversaciones se instalará en Oslo durante la primera quincena de octubre y tendrá como "sede principal" a La Habana, aunque podrá haber encuentros en otros países.

Esto significa que Noruega y Cuba también deberán encargarse de todos los arreglos logísticos y de seguridad para que las "conversaciones directas e ininterrumpidas" puedan transcurrir sin interferencias.

Isacson sostuvo además que los países vecinos de Colombia pueden cumplir una función "muy importante como acompañantes más informales o facilitadores, para transmitir mensajes y contactos".

En particular, señaló que las FARC parecen tener mayor afinidad con el gobierno de Hugo Chávez que con Cuba, y Venezuela junto a Ecuador podrían presionar a la guerrilla en momentos difíciles de la negociación.

Celis dijo que Venezuela ya ha servido "de manera muy discreta" como facilitador de la negociación.

"No sabemos el detalle, pero seguramente por Venezuela han salido guerrilleros y ha sido garante de la seguridad de los jefes guerrilleros en algunas circunstancias de la etapa de la prenegociación", sostuvo.

"Contrapeso"

Según Celis, Venezuela mantendrá el interés en el proceso de paz colombiano gane quien gane las elecciones presidenciales de octubre, en las que Chávez enfrenta el reto del candidato Henrique Capriles.

Image caption La búsqueda de equilibrio en las negociaciones hizo que Santos eligiera a Chile como acompañante, según analistas.

Sin embargo, una incógnita es cómo reaccionarían las FARC a un eventual triunfo opositor en Venezuela.

Los expertos creen que los garantes y acompañantes del diálogo entre el gobierno colombiano y las FARC fueron elegidos para mantener cierto equilibrio político, algo que se perdería si Chávez sale del poder.

Fue justamente la búsqueda de ese balance lo que llevó a Santos a elegir como acompañante a Chile, dijo el analista político chileno Ricardo Israel a BBC Mundo.

Explicó que Santos tiene una buena relación con el presidente chileno Sebastián Piñera, que por ser de centro-derecha ofrece un contrapeso político con Cuba y Venezuela, y le ayuda a "vender" la negociación en Colombia.

"La principal oposición a Santos viene de su derecha, principalmente (del ex presidente Alvaro) Uribe y sus cercanos, y ese es el contrapeso que aporta Chile", agregó.

¿Y Brasil?

Los gobiernos latinoamericanos tienen, a su vez, diversos intereses en solucionar un conflicto que afecta en general a la región, particularmente a los vecinos de Colombia.

Según los analistas, esos intereses pueden ser desde políticos (esto es, involucrarse en un proceso de paz bien visto por muchos en la región), hasta económicos (apostando a una mayor estabilidad política en Colombia, destino de crecientes inversiones chilenas).

Por eso mismo, a algunos pudo llamar la atención la falta de un rol específico en este proceso para Brasil, país que a menudo es señalado como principal líder económico y político de Sudamérica.

La presidenta brasileña Dilma Rousseff indicó la semana pasada que Santos le anticipó personalmente su decisión de negociar con las FARC y ella le transmitió "el apoyo del gobierno brasileño a la iniciativa".

A su vez, el canciller brasileño Antonio Patriota dijo que su país está dispuesto a cooperar en las negociaciones.

Sin embargo, el tema de las FARC es problemático para el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) brasileño, ya que la guerrilla colombiana generó simpatías en una parte de la izquierda local, señaló Thiago de Aragao, analista regional de la consultora Arko Advice, en Brasilia.

"Tenemos políticos importantes que aún guardan algún tipo de simpatía por las causas de las FARC y eso se torna un problema si se introduce Brasil como mediador, cuando Brasil no definió todavía qué son las FARC", dijo a BBC Mundo.

Mientras Brasil enfrenta retos económicos y vive un juicio histórico por un presunto esquema de corrupción en el anterior gobierno, Aragao estimó improbable que la negociación en Colombia sea una prioridad de Rousseff.

Contenido relacionado