Colombia: el ELN quiere hablar de paz

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Image caption El ELN dice estar listo para iniciar conversaciones de paz.

El anuncio este martes de que el inicio de las conversaciones de paz entre el gobierno de Colombia y las guerrillas de las FARC se iba a posponer en al menos cuatro días –hasta el próximo lunes 19 de noviembre- relegó rápidamente a un segundo plano otro importante anuncio hecho por el otro grupo guerrillero importante de Colombia: el Ejército de Liberación Nacional, ELN.

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En una "Carta abierta a la mesa de diálogos de La Habana", publicada el lunes, el ELN se dijo listo para iniciar pláticas exploratorias con las autoridades colombianas de cara a un posible proceso de paz, e informó que ya había constituido una delegación con ese propósito.

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Según el analista León Valencia el anuncio puede interpretarse como un intento de la guerrilla por formalizar los contactos mantenidos con las autoridades hasta la fecha.

Pero todo parece indicar que el posible inicio de pláticas oficiales de paz con el ELN podría necesitar de algo más tiempo.

"Lo que yo se es que el ELN viene conversando con el gobierno de un tiempo para acá, de manera discreta. Son como los contactos iniciales", le dijo Valencia a BBC Mundo.

"Pero el gobierno no ha querido avanzar rápido con el ELN. Cree que hay que forzar un poco el paso con las FARC y dejar un poco en el camino, aunque sin olvidarlo completamente, al ELN", explicó el analista, antiguo militante de la organización insurgente.

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Complicaciones

Por lo pronto, el gobierno colombiano aún no se ha pronunciado oficialmente sobre el comunicado del ELN.

Y las complicaciones del proceso de negociación con las FARC, que obligaron a las partes a extender la "reunión técnica para ultimar detalles de los mecanismos para la participación ciudadana (en el proceso)" hasta el próximo 18 de noviembre, ayudan a entender las reticencias de las autoridades colombianas para con los "elenos".

"El gobierno no se ha pronunciado (sobre el anuncio del ELN) por prudencia", le dijo a BBC Mundo Jairo Libreros, experto en seguridad y relaciones internacionales de la Universidad Externado.

"No es bueno iniciar, o aceptar que va a empezar un proceso (de paz) con el ELN cuando se han producido problemas con la instalacion (de la mesa de diálogo) de La Habana", explicó.

Al mismo tiempo, sin embargo, también hay consideraciones de tipo práctico.

"Lo que el ELN ha dicho es que, en un principio, quieren que (la negociación) sea una cosa aparte. Pero después la idea sería juntarse todos en la misma mesa de diálogos), para que sea una sola mesa", dijo Valencia.

Y, según el director de la Corporación Nuevo Arcoiris, el gobierno parece considerar que eso le podría meter demasiado ruido al proceso y complicar más todavía una de por sí difícil agenda de negocaición.

"Hay un tema un poco distinto con el ELN que es el tema de (la explotación del) petróleo y minería, que ha sido un tema que siempre han reivindicado", le dijo a BBC Mundo Valencia.

"Pero sobre todo hay un punto que para el ELN también es muy sensible y es que ellos quieren un proceso de paz muy participativo. En eso pueden diferenciarse de las FARC, que se sienten una fuerza más representativa, que tiene la potestad de negociar por otros sectores. Mientras que el ELN siempre ha tenido la idea de una convención nacional del pueblo como hito de su proceso de negociación", agregó.

Para Libreros, sin embargo, también hay buenas razones para acelerar el proceso.

"Se pueden utilizar los mismos negociadores, el mismo escenario de La Habana", dijo.

"Aunque personalmente creo que los caminos pueden ser diferentes y confluirán solamente a final o a mediados del proceso, si es efectivo", afirmó.

Riesgos

Por lo pronto, las razones del gobierno para no apurar una posible negociación con el ELN son bien comprendidas por Valencia, quien se desvinculó de la organización en 1994 luego de una negociación entre el gobierno colombiano y la corriente Renovación Socialista, a la que él pertenecía.

"Para el gobierno la guerrilla de las FARC es como el hueso duro de roer: son los que tienen una historia más larga, unos bastiones campesinos mas profundos, es una guerrilla con una capacidad de mutación y de transformación grande, capaz de tomar la iniciativa en muchas partes del país. Con el ELN saben que ahí hay una amenaza, pero es una amenaza menor frente a lo que significa las FARC", reconoció.

Pero eso no significa que el director de Nuevo Arcoiris esté de acuerdo con la estrategia de dejar para más adelante las pláticas con la organización a la que alguna vez perteneció.

"Creo que eso puede convertirse en un error, que sería mejor acelerar con las dos partes, iniciar conversaciones formales con el ELN e incluso, así cause ruido, meterlo en la mesa de La Habana", le dijo a BBC Mundo.

"Y es que un atraso en el proceso con el ELN puede llevar a tentaciones muy tristes para el país: que el ELN decida mantenerse en la confrontación, que se alimente de las fuentes de finanzas de las FARC, que algunos disidentes de las FARC lleguen a fortalecer la estructura militar del ELN".

"No hay que olvidar que el ELN tiene una experiencia militar muy grande y está en muchas zonas donde ya están las FARC, porque ahora coinciden ya en territorios; ya no es como antes que tenían territorios muy distintos", explicó.

Libreros, por su parte, cree un posible acuerdo con el ELN es incluso más viable, y puede conseguirse más rápidamente, que un acuerdo con las FARC.

Pero la pelota, en cualquier caso, ahora está en la cancha del gobierno y su prioridad, claramente, son las conversaciones con el más grande de los dos grupos guerrilleros, ahora previstas a iniciar el próximo 19 de noviembre.

Si es que no se produce una nueva posposición.

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