El número 8 no es tan mágico para China

Chinos observan un tablero electrónico con índices económicos.

China creció un 7,9% este último trimestre. Casi un 8, número cabalístico en la tradición china. Shaun Rein, fundador y director del Grupo de Investigación del Mercado chino, analiza el momento por el que pasa el gigante asiático, en cuatro aspectos que desmienten la importancia económica del número mágico.

Los chinos consideran muy auspicioso el número ocho. Tanto, que mucha gente está dispuesta a pagar dinero extra para que dicho dígito sea parte de la dirección de su hogar, de su número de matrícula de automóvil o incluso de sus números de teléfonos.

El ocho es también la cifra que muchos especialistas y observadores de la economía china han fijado como el "dígito mágico" para las finanzas del país.

Por años, han presentado el crecimiento de un 8% de su Producto Interno Bruto (PIB) como el límite que no se debe bajar, si es que el país pretende mantener la estabilidad social.

Algunos incluso han llegado al extremo de sugerir de que hay una especie de "regateo faustiano" entre el gobierno chino y el pueblo, en el que la gente acepta la presencia de un único partido político (el Partido Comunista), a cambio de que asegure siempre el crecimiento por sobre el mágico 8%.

De hecho, la economía china no ha visto un crecimiento por debajo del 8%, desde 1999.

En realidad, no existe nada "mágico" respecto al número y su relación con la economía del gigante asiático, ni el crecimiento tiene que permanecer así de alto para que China permanezca estable.

Aumento de la renta

Ciertamente existe un pacto entre el Partido Comunista y la sociedad china, pero este acuerdo silencioso no está relacionado con la figura del crecimiento económico.

Desde el fin de la Revolución Cultural el gobierno cesó su intromisión en la vida de las personas y tomó medidas para que el nivel de vida de sus ciudadanos mejore, así como los dígitos en sus cuentas bancarias.

En este punto de la historia de la economía de China, ya no es necesario alcanzar siempre el 8%. La pobreza real ha sido, en su mayoría, erradicada.

Aquellos que se sitúan al final de la escala de ingresos económicos, siguen "haciéndose más ricos" día a día.

En 2012, los ciudadanos chinos con los ingresos más bajos vieron como sus salarios aumentaron, en promedio, en un 14%, mientras la inflación se mantenía en un 2%.

De hecho, según mi compañía de investigación, aquella gente que ganaba mensualmente menos de 3.000 yenes (US$ 480), están entre el segmento más optimista de la sociedad china.

¿Por qué? Simplemente porque pueden ver, en términos reales, como sus ingresos han aumentado progresivamente, en un mercado que siempre demanda más mano de obra, a pesar de que el mercado laboral se ha encogido.

Cambio social

Antes del fin de la Revolución Cultural en 1976, el control del gobierno sobre la vida de las personas era, básicamente, absoluto.

Durante la gran hambruna, a comienzos de 1960 (resultado del "Gran Salto Adelante" chino en 1957), decenas de millones de personas no tenían permiso para moverse libremente adentro del país.

Muchos murieron, simplemente por no tener el permiso del gobierno para abandonar zonas de hambruna extrema y emigrar a otras regiones en busca de abundancia y, por sobre todo, comida.

Efectos en América Latina Por Marcelo JustoAmérica Latina ha acusado el golpe de la desaceleración china. En la primera mitad de 2012, las exportaciones de Brasil a China se redujeron a la mitad, y el precio del cobre, principal producto de Chile y tercero de Perú, cayó a su nivel más bajo, debido al enfriamiento económico del gigante oriental.Pero el año terminó con mejores perspectivas. La producción fabril china está repuntando, y el mismo Banco Mundial ha modificado al alza sus predicciones para China en 2013.

Pero desde fines de 1970, las restricciones al movimiento han cesado y el resultado está a la vista: el mayor movimiento migratorio campo-ciudad en la historia.

La gente más pobre que habitaba en el campo comenzó a ganar más dinero y, de esta forma, lograron mejorar la calidad de vida de sus familias al moverse hacia las grandes ciudades. Muchos de ellos obtuvieron trabajos mejor remunerados y enviaban parte de ese dinero de vuelta a casa, en el campo.

Las reformas subsiguientes han permitido que la gente se case o divorcie sin requerir la aprobación de sus unidades de trabajo.

Antes de 1980, era prácticamente imposible para los chinos el obtener un pasaporte y viajar afuera del país. Hoy en día son considerados verdaderos trota mundos.

Sólo en 2010, 50 millones de chinos viajaron afuera del país y esa figura casi se duplicó en 2012: 90 millones de viajeros.

Fueron los chinos quienes más gastaron, individualmente, durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y fueron los chinos quienes compraron un 50% de los productos de lujo, durante las últimas rebajas en Francia.

Restructuración del crecimiento

Image caption En 2012 los salarios para los chinos con los ingresos más bajos aumentaron, en promedio, en un 14%, según Shaun Rein.

Sin embargo, aunque la desaceleración en el crecimiento de la economía china no es desastrosa para el país, uno no puede negar el hecho de que esto va a plantear ciertas dificultades.

El gobierno debe replantear las expectativas respecto al crecimiento y restructurar su economía para asegurar que la rueda siga girando.

Desde que China se unió, en 2001, a la Organización Mundial del Comercio (OMC), el crecimiento del país ha sido liderado por las exportaciones y la inversión.

El paquete de estímulos liberado por el gobierno, al comienzo de la crisis financiera de 2008, estaba absolutamente destinado para mejorar la inversión en infraestructura.

Pero ahora China necesita cambiar el rumbo hacia una economía de consumo y, de hecho, hay señales evidentes de que está en ello.

Según nuestras estimaciones, durante los primeros nueves meses de 2012, el 55% del crecimiento económico chino estuvo relacionado al consumo.

Esta es la dirección en la que la economía china debe seguir moviéndose. Sin embargo, mientras lo haga, el crecimiento irá más lento de forma irremediable.

Los chinos comprenden que el ciclo económico tiene altos y bajos. No son estúpidos. Ellos están dispuestos a aceptar cifras de crecimiento más bajas, siempre y cuando sus vidas sigan por las vías del progreso.

Sin embargo, si empiezan a observar que el costo de la vida aumenta, pero ya no son capaces de costear sus hogares y a sus familias, esto podría quizás convertirse en una gran preocupación.

Erradicar la corrupción

Mientras muchos chinos pueden tolerar -hasta cierto punto- la corrupción gubernamental, no están dispuestos a aceptar una corrupción desenfrenada y, al mismo tiempo, un estancamiento económico.

Si es que la sociedad llegase a sentir que la corrupción está coartando sus oportunidades de hacerse más ricos, eso sí podría causar inestabilidad social.

La contaminación, la calidad de la comida y la seguridad son los otros factores clave.

La calidad del aire en Beijing, que ya es muy mala, se ha vuelto abominable durante las últimas semanas y esto ha desembocado en una ira social que va en aumento.

La estela de escándalos por mala calidad en la comida y la seguridad de otros productos, ha avanzado a paso firme, a pesar de los constantes esfuerzos del gobierno para resolver este tema durante los últimos cuatro o cinco años.

La misión clave que China enfrenta, entonces, es proveer un progreso real en lo que a corrupción y contaminación concierne, además de mejorar la calidad de la comida y los productos producidos en el país.

Lograr esto ayudará, necesariamente, a mantener la estabilidad social, aunque no a alcanzar el 8% de crecimiento anual.

De hecho, un crecimiento más lento es mucho más saludable, ya que forzará al Estado a darle luz verde a los negocios ecológicos, más allá de simplemente aprobar cualquier proyecto que pueda favorecer el crecimiento económico, a pesar de que el resultado inevitable de ello sea un aumento en la polución.

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