La nueva pasión china por los vinos franceses

Chinos tomando vino
Image caption China se ha convertido en el principal destino de exportación de los vinos de Burdeos.

Aunque hay una distancia abismal entre Pekín y Burdeos las dos ciudades están cada vez más entrelazadas.

Las ventas de los vinos de Burdeos, que se encuentran entre los más famosos de Francia, aumentaron nuevamente en 2012.

Esto no se debe a los consumidores franceses, sino a los chinos, que están detrás de este crecimiento.

Y no es de extrañar. China se ha convertido en los últimos tiempos en el principal destino de las exportaciones de caldos de Burdeos.

Ello es destacable, dado que China no tiene tradición de consumo masivo de vinos.

En los últimos cuatro años, unas 30 fincas productoras de vino fueron adquiridas por inversionistas chinos y hay unos 20 acuerdos de compra en negociación.

Esta pasión por los vinos franceses refleja el interés creciente de los chinos por Europa y por los artículos que los consumidores consideran finos: vinos con denominación de origen, turismo de lujo, vehículos y ropa de marca.

"Dinero y energía"

Chateau Angelus es uno de los viñedos más prestigiosos de Burdeos, en la conocida zona vinícola de Saint-Emilion.

"Al principio observamos que venían muchos chinos a probar y a conocer vinos, pero en los últimos cuatro años han comenzado a estar más involucrados en el negocio", dijo a la BBC Emmanuelle d'Alignby-Fulchy, director técnico de la finca.

Según él, "es una tendencia positiva porque cada vez vienen más chinos con dinero y con ganas, y eso es bueno para toda la zona".

"Definitivamente hay una gran demanda desde Asia. China tiene más de 1.000 millones de personas, o sea que si empiezan a comprar vinos, van a tener un gran impacto en el mercado", resaltó.

"Gran potencial"

El creciente gusto chino por los vinos de Burdeos le viene bien a la atribulada economía francesa, que está en el centro de la crisis de la eurozona.

Y no se trata sólo de vinos. Agentes de bienes raíces en esa zona reportan que hay un creciente interés por parte de potenciales inversores chinos.

Alex Hall, originalmente del Reino Unido, dirige la firma Vineyard Intelligence, que asesora a inversores, tanto individuos como empresas, interesados en comprar viñedos en Burdeos.

Señala que la inversión china le está dando un nuevo empuje a las industrias tradicionales francesas.

"El principal interés procede de allí, lo que no quiere decir que no haya clientes de otras partes, pero la demanda y el potencial de compra chino es enorme".

Ventas de vinos

Image caption Burdeos exporta a China alrededor de 71 millones de botellas de vino al año.

En lo que se refiere a las ventas de vinos, los ingresos de Burdeos aumentaron a US$5.700 millones en 2012, un aumento de 2% del volumen de ventas y de 10% en valor comparado con el año anterior, según el Consejo de Vinos de Burdeos, que representa a los productores.

Georges Haushalter, presidente del consejo, señala que este aumento fue resultado de un esfuerzo que en los primeros años no dio muchos frutos.

"Sólo en los últimos cinco años hemos visto un gigantesco y rápido interés del consumidor chino", dice.

"Hemos tenido éxito porque hicimos todo un trabajo preliminar de crear las redes Tenemos un sistema de distribución funcionando".

La región exporta a China, incluyendo Hong Kong, unos 71 millones de botellas de vinos de Burdeos al año.

Parque temático

Edouard Andre, director de exportaciones de la Compagnie Medocaine des Grands Crus, una empresa que comercia vinos de gran reserva, señaló a la BBC que el comportamiento del mercado vinícola francés tiene sus raíces en los cambios que se viven en China.

"Hay un cambio espectacular del mercado chino. Los consumidores emergentes de allí son muy ricos y cada vez conocen más de vinos y de productos europeos en general".

De hecho, el creciente enamoramiento de China con los vinos franceses es tal, que se está construyendo un parque temático en la costa norte china, inspirado en Saint Emilion.

La idea es reproducir un espíritu, ese "no sé qué" francés, para los consumidores chinos. Así podrán disfrutar del vino, de los alimentos y de un cierto ambiente francés, sin el inconveniente de un largo viaje.

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