La otra guerra que Estados Unidos ganó en Irak

"La primera víctima de la guerra es la verdad". Esta antigua máxima no fue una excepción en la guerra de Irak, en la que la lucha por la opinión pública se volvió tan importante como la misma batalla.

De eso era muy consciente Estados Unidos, que lideró la coalición internacional que lanzó sobre Bagdad un bombardeo para "golpear y aterrorizar" (en inglés shock and awe) hace una década.

Durante los casi nueve años de presencia militar en Irak, el gobierno de EE.UU. utilizó con habilidad conocidas herramientas de propaganda bélica, ahora comúnmente denominada diplomacia pública.

Entre esas estrategias de comunicación se incluye la denigración del enemigo (al que llamó dictador brutal, terrorista y enemigo de la libertad), la presentación de la guerra como la defensa de una causa noble (la causa estadounidense de la libertad) y la apelación a sentimientos positivos compartidos por la audiencia (como la búsqueda de "un futuro mejor para el pueblo iraquí" y una mayor "seguridad para el pueblo estadounidense".

Estas herramientas propagandísticas, entre otras, han sido identificadas y estudiadas extensamente por académicos e instituciones a lo largo del siglo XX y XXI.

Y quizás más importante aún, su eficacia ha sido probada y demostrada repetidamente, desde la Primera y Segunda Guerra Mundial hasta la Guerra Fría, pasando por la Alemania nazi.

Las intenciones propagandísticas de Estados Unidos en Irak seguramente no fueron ni mejores ni peores que las de cualquier otro gobierno en tiempos de conflicto, pero sus tácticas sí fueron efectivas.

Guía interactiva: la guerra en palabras

"Misión cumplida"

Image caption Habían pasado apenas seis semanas desde el inicio de la guerra cuando el presidente George W. Bush anunció el fin de las principales operaciones de combate.

La diplomacia pública estadounidense obtuvo logros notables al inicio de la guerra.

Con diez años de distancia muchos medios recuerdan estos días la "invasión" de Irak, pero pocos la llamaron así hace una década, prefiriendo expresiones como "el lanzamiento de una campaña militar en Irak".

Cuando el entonces presidente George W. Bush dio un discurso el 1 de mayo de 2003 para anunciar el "fin de las principales operaciones de combate" en Irak, su alocución fue descrita como el discurso de la victoria en titulares de todo el mundo.

Sin duda en la comunicación de esa idea jugó un papel clave el gigantesco cartel de "misión cumplida" que aparecía en lo alto del portaviones Abraham Lincoln desde el que habló, un mensaje que apareció constantemente en el fondo de las retransmisiones por televisión mientras Bush se dirigía a los estadounidenses sabiendo que el resto del mundo también lo estaría viendo.

Habían pasado apenas seis semanas desde el inicio del conflicto.

En 2004, dos prestigiosos periódicos estadounidenses, The New York Times y The Washington Post, públicamente se disculparon ante sus lectores por no haber cuestionado lo suficiente la información proveniente de la Casa Blanca, haciendo una referencia particular a la afirmación de que el entonces presidente de Irak, Saddam Hussein, tenía armas de destrucción masiva, la justificación principal para iniciar la guerra en 2003.

Ese mismo año en su informe anual la BBC reconoció que en su cobertura de Irak no había tratado la información procedente de fuentes militares con el suficiente escepticismo.

"La confusión de la guerra afectó a todas las cadenas y nosotros no fuimos una excepción", dijo entonces el director general de la corporación Greg Dyke, en respuesta a las críticas.

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Liberación vs. ocupación

Durante la pasada década las redacciones de todo el mundo confrontaron o evitaron confrontar dilemas editoriales a menudo teñidos de ideología política: ¿fue una guerra legal?, ¿era la coalición una fuerza de ocupación en Irak?, los grupos armados que operaban en Irak ¿estaban resistiendo la ocupación, llevando a cabo actos "legítimos" de guerra o cometiendo ataques "terroristas"?, ¿llegó a entrar Irak en una guerra civil?

Estas son sólo algunas preguntas en un conflicto que ya duró diez años y que aún continúa en Irak, a pesar de que Estados Unidos declaró el fin de la guerra en diciembre de 2011, tras su retiro de tropas.

Sólo este martes, en el aniversario del primer bombardeo sobre Bagdad, más de 50 personas murieron en la capital en una serie de explosiones con bomba y asesinatos cuya autoría fue reivindicada por Al Qaeda.

Vacío alternativo

Tras la invasión de 2003 y a medida que la situación de inseguridad fue empeorando en el país, para los periodistas que trabajaban en Irak fue más difícil hacer su trabajo de manera independiente.

Image caption Barack Obama marcó el final de la guerra en Irak a finales de 2011, tras el retiro de tropas, pero en Irak la guerra continúa.

Esto estuvo combinado con la ausencia, tras la caída del gobierno de Saddam, de una voz institucional alternativa en Irak que pudiera contrarrestar la información proveniente de Estados Unidos

Esa función, en cierto modo, la cumplió el canal panárabe de noticias Al Jazeera, apunta Zahera Harb, especialista en medios árabes y doctora en periodismo de la City University London.

"Al Jazeera cubrió los acontecimientos en Irak desde una perspectiva crítica con la intervención militar liderada por Estados Unidos y con su presencia en Irak".

"Durante cierto tiempo su cobertura se convirtió en una fuente alternativa de información para los medios internacionales", dijo Harb.

Aún así, a largo plazo y en el panorama internacional, la retórica estadounidense fue claramente dominante, concluye la especialista.

Seguro que a eso ayudó el hecho de que Estados Unidos cuenta con una Oficina de Asuntos Públicos, parte del departamento de Estado, cuya misión es implicar a los medios nacionales e internacionales "en el objetivo de hacer avanzar la política exterior de Estados Unidos y de sus intereses nacionales en materia de seguridad".

Y además, volviendo a hablar de máximas antiguas, "la historia la escriben los victoriosos". Y eso tampoco ha sido una excepción en Irak.

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